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La ropa de cama importa más de lo que crees: es mejor evitar estos colores y estampados

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En los últimos años, hemos sido testigos de una silenciosa pero profunda transformación del dormitorio. La mesilla de noche, un mueble indispensable hasta hace relativamente poco, ha dado paso a alternativas contemporáneas, como los estantes volados o los taburetes. Ahora es el turno de la ropa de cama, que puede cambiar por completo el aspecto de la habitación. Según los diseñadores,  algunos colores y estampados tienden a restarle frescura al interior y a darle un aire anticuado; mientras, hay tonalidades que ayudan a crear un tranquilo, acogedor y atemporal.

Esto no significa que debamos deshacernos de toda la ropa de cama. Se trata más bien de cómo combinamos los colores y los tejidos, evitando que el dormitorio se vea demasiado frío o recargado. Por ejemplo, el gris y el blanco han sido protagonistas del diseño de interiores moderno durante mucho tiempo, pero cuando se trata de ropa de cama, la combinación puede resultar fría e impersonal. Hay quienes la comparan con una habitación de hotel sin personalidad. La propuesta de los diseñadores consiste en sustituir el gris por tonos neutros más cálidos, como el beige, el crema o el arena.

La ropa de cama puede transformar por completo el dormitorio

¿Ropa de cama, colcha, cojines decorativos y sábanas del mismo color? Antes se veía impecable, pero ahora resulta impersonal. Por suerte, existen alternativas muy interesantes que aportan personalidad al espacio sin recargarlo en exceso; ropa de cama beige, cojín verde oliva, colcha a rayas y sábana clara, o lino blanco, terracota y rosa pálido. Esto hace que la cama se vea más natural y menos artificial.

Por otro lado, los tonos tierra oscuros pueden resultar demasiado pesados en dormitorios pequeños o con poca luz natural. Cuando la ropa de cama es de color verde o marrón oscuro, la habitación adquiere un ambiente otoñal que no encaja durante el resto del año. Ahora bien, no es necesario renunciar por completo a los colores oscuros; la recomendación de los diseñadores es utilizarlos como acento, como una almohada verde bosque.

En los años 80 y 90, las flores grandes, los motivos geométricos llamativos o los estampados con contrastes excesivos eran tendencia. Sin embargo, con el tiempo hemos comprendido que el dormitorio debe ser principalmente un lugar de descanso, y si la ropa de cama es el elemento más llamativo, puede recargar innecesariamente el espacio. Ahora bien, esto no significa que los estampados estén prohibidos; sólo debemos elegir diseños más sutiles, como los cuadros pequeños o las rayas. El tono sobre tono funciona de maravilla, donde el estampado no contrasta demasiado y sólo se aprecia de cerca.

Finalmente, cabe señalar que los tonos claros aportan luminosidad, transmiten tranquilidad y ayudan a crear un ambiente más relajante, ideal para el descanso durante los meses de verano.

Consejos para el verano

Con la llegada del verano, escoger una ropa de cama adecuada para esta época del año es clave para dormir con mayor comodidad y mantener una agradable sensación de frescor.

Respecto a los tejidos, el percal de algodón destaca por su tacto suave y su gran resistencia. Gracias a su tejido de aproximadamente 80 hilos/cm² y a sus fibras largas de algodón, ofrece una excelente transpirabilidad que favorece la circulación del aire y ayuda a evacuar la humedad.

Mientras, el tejido de bambú destaca por su ligereza, su tacto sedoso y su capacidad para absorber la humedad. Su tacto suave proporciona una agradable sensación de frescor desde el primer contacto con la piel, favoreciendo un descanso más agradable.

Preparar la cama para el verano no significa llenarla de capas, sino elegir las piezas adecuadas: