Robin Williams, actor, sobre la felicidad: «Muéstrame un corazón que esté libre de sueños necios y te enseñaré a un hombre feliz»
Robin Williams dejó una reflexión sobre la diferencia entre aspirar a algo y subordinar la felicidad presente a su consecución
Lisandro de Esparta, el general griego que dejó esta lección: "Donde no llega la piel del león, hay que coserle la piel del zorro"
La psicología explica por qué algunas personas prefieren estar solas y no necesitan tantos planes sociales para ser felices
Los psicólogos lo confirman: los adultos que necesitan anotar sus tareas en agendas de papel en vez de en su móvil no están anticuados, en realidad son más reflexivos y organizados
Robin Williams fue durante décadas la persona más divertida de cualquier habitación en la que entrara. Su capacidad para improvisar, para transformarse en personajes en cuestión de segundos y para hacer reír a públicos de cualquier cultura y generación era algo que rozaba lo sobrenatural. Pero detrás de esa energía inagotable había un hombre que pensaba con una profundidad que sus comedias no siempre dejaban ver. Una de sus reflexiones más enigmáticas lo demuestra: «Muéstrame un corazón que esté libre de necios sueños, y te enseñaré a un hombre feliz».
Una frase que, a diferencia de lo que podría parecer a primera vista, no es un elogio de la resignación. Es algo bastante más interesante.
Lo que Williams no está diciendo
La lectura superficial de esta frase podría llevar a concluir que Williams propone abandonar los sueños como camino hacia la felicidad. Que la persona que deja de desear, de aspirar y de imaginar un futuro distinto al presente es la que encuentra la paz. Pero eso sería malinterpretar lo que dice con precisión quirúrgica.
La clave está en el adjetivo: necios sueños. No todos los sueños. Solo los necios. Y la diferencia entre un sueño que vale la pena perseguir y uno que solo genera sufrimiento no está en su tamaño ni en su ambición, sino en la relación que uno mantiene con él.
Un sueño necio es aquel que se convierte en condición para la felicidad presente. El que lleva a vivir permanentemente aplazado, instalado en un futuro que todavía no existe y que quizás nunca exista de la forma en que se ha imaginado. El que hace que cada día sin haber alcanzado el objetivo se viva como un fracaso, como una prueba de insuficiencia personal.
La trampa del sueño mal gestionado
La psicología positiva lleva años distinguiendo entre dos tipos de orientación hacia el futuro. La primera, saludable, consiste en tener metas que den dirección y sentido a la vida sin que su ausencia en el presente genere un malestar constante. La segunda, problemática, convierte el logro de esas metas en la única condición posible para sentirse bien, lo que produce una ansiedad crónica que no desaparece aunque el objetivo se alcance, porque inmediatamente aparece otro al que esperar.
Williams, que vivió en un nivel de éxito que pocos seres humanos alcanzan, sabía por experiencia propia que la fama, el reconocimiento y los logros no producen automáticamente felicidad. Su lucha personal con la depresión y el alcoholismo, que mantuvo en privado durante buena parte de su carrera, era la prueba de que el cumplimiento de los sueños más ambiciosos no resuelve lo que hay dentro.
El corazón libre, no el corazón vacío
Lo que la frase propone, entonces, no es la ausencia de deseos sino la libertad respecto a ellos. Un corazón libre de necios sueños no es un corazón que no aspira a nada. Es un corazón que no ha subordinado su bienestar presente a la consecución de algo futuro. Que puede querer cosas, perseguirlas con energía y disfrutar del camino sin que la distancia hasta el destino lo condene a la infelicidad mientras tanto.
Es, en el fondo, la misma idea que diferentes tradiciones filosóficas han formulado de distintas maneras a lo largo de los siglos. Los estoicos hablaban de desear solo lo que depende de uno. El budismo propone soltar el apego al resultado. La psicología contemporánea habla de presencia y de proceso frente a obsesión por el resultado.
Williams lo dijo con la economía de palabras de quien sabe exactamente lo que quiere decir y no necesita más.
Una frase que pesa más sabiendo lo que vino después
Como ocurre con muchas de las reflexiones de Williams, esta adquiere una dimensión adicional cuando se conoce su historia personal. El hombre que hizo reír a generaciones enteras de espectadores de todo el mundo murió en 2014 después de una lucha larga y silenciosa con la depresión y con una enfermedad neurológica que no había sido diagnosticada. Su sufrimiento interior era invisible para quienes lo veían actuar.
Que dejara escrita una frase sobre la libertad respecto a los sueños que no dan felicidad tiene, desde esa perspectiva, el peso de algo dicho desde dentro de la experiencia, no desde la comodidad de quien nunca ha tenido que enfrentarse a esa pregunta.
Lo último en Curiosidades
-
Lisandro de Esparta, el general griego que dejó esta lección: «Donde no llega la piel del león, hay que coserle la piel del zorro»
-
La psicología explica por qué algunas personas prefieren estar solas y no necesitan tantos planes sociales para ser felices
-
Los psicólogos lo confirman: los adultos que necesitan anotar sus tareas en agendas de papel en vez de en su móvil no están anticuados, en realidad son más reflexivos y organizados
-
Los expertos en limpieza coinciden: para ahorrar al poner la lavadora y que la ropa salga como nueva sólo tienes que añadir una cucharada de este producto
-
Antonio Banderas, actor malagueño (66 años), sobre la edad de jubilación: «A mis 20 años yo pensaba que los de 65 iban con bastón»
Últimas noticias
-
Revilla vaticina el resultado del 29-N: “Está clarísimo que Feijóo va a ser presidente”
-
Los responsables de circulación ferroviaria apoyan al trabajador señalado por el Gobierno en la tragedia de Urda
-
Deoleo se queda en España: las empresas Dcoop y Acesur compran conjuntamente la aceitera por 520 millones
-
Karmele Marchante anuncia su fichaje como concursante de ‘Gran Hermano VIP 9’
-
Así queda la clasificación de la Champions tras la cuarta jornada de la fase de liga