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La psicología confirma que las personas que han crecido en un entorno muy estricto no sólo son controladoras, también tienen dinámicas tóxicas que pueden afectar a su relación

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Las relaciones de pareja no siempre son sencillas, sobre todo cuando comienzan a aparecer determinadas dinámicas que perjudican a una de las partes. Visto desde fuera, detectar que una pareja mantiene un relación tóxica puede parecer algo evidente. Sin embargo, cuando la persona se encuentra dentro de esa relación, la percepción cambia por completo.

Algunas personas saben que están viviendo una relación que les hace daño, mientras que otras ni siquiera son conscientes de ello, bien porque han normalizado determinadas situaciones o porque no saben cómo enfrentarse a ellas.

Éste es el origen de muchas relaciones tóxicas

Muchas personas desconocen que una relación tóxica no necesariamente tiene que surgir porque uno de sus integrantes se comporte mal. También puede producirse entre dos personas buenas cuando ciertas actitudes de una de ellas reabren heridas emocionales del otro. Así lo explica el psicólogo Oriol Lugo Real durante una charla con el comunicador Álex García.

En este contexto, las dinámicas tóxicas pueden aparecer cuando dos personas comienzan una relación sin haber trabajado previamente determinadas heridas emocionales. Entre las más habituales, señala especialmente la herida del abandono.

«Es la clásica. Niños que de pequeños sintieron que sus padres no estaban con ellos, por lo que sintieron ese abandono. Aunque también pueden ser cosas subjetivas. A veces hay gente que recuerda que alguna vez llegaron tarde a recogerle en el colegio cuando todos los niños se habían ido y se quedó con la copla de que le habían abandonado en el colegio», explicaba. Junto a esta herida emocional también aparece la de la injusticia. «Las personas que se ha criado un entorno muy estricto, muy rígido y con muchas reglas y normas son muy controladoras», sostiene.

Cuando ambas heridas se combinan, pueden terminar dando lugar a una relación de codependencia. «Tenemos a alguien que no quieren que le abandonen y a alguien que le gusta tener el control total. Pues lo que tenemos es una codependencia brutal. Es un «no me abandones por favor» y un «yo te voy a proteger y controlar»», destaca.

Para prevenir este tipo de vínculos, el experto recomienda abordar estas heridas de manera individual antes de iniciar una nueva relación. «Un periodo de soledad te permite hacer ese trabajo. La gente tiene pánico a la soledad porque asocian que si están solos no tienen valor, pero es un principio básico para conocerse. A veces veo gente que rompe una relación y al cabo de una semana o dos ya está en otra. Es ahí cuando te das cuenta de que está llenando un vacío emocional».

¿Existen las personas tóxicas?

Por otro lado, en una entrevista en el podcast «Roca Project», presentado por el comunicador Carlos Roca, asegura »las personas tóxicas no existen». »Científicamente, este concepto es falso. La gente me dice: «conozco a tres o cuatro personas tóxicas», pero yo les digo que lo que conocen son personas que tienen o un trastorno psicológico diagnosticable, con lo cual hemos de hablar con nombres y apellidos de forma científica, o están profundamente heridas, que eso es muy distinto», explica.

Por este motivo, es fundamental diferenciar entre las personas que presentan un trastorno de la personalidad narcisista, histriónico, antisocial o límite. »Hay muchos nombres, pero pongamos nombres y apellidos porque entonces lo que estamos haciendo es cambiar también esa definición».

En el caso de las personas profundamente heridas, sus respuestas pueden estar marcadas por mecanismos defensivos. »Me gusta ilustrarlo con la imagen de un zorrito que tiene la pata atrapada entre unas rocas. Si intentas ayudarle, su instinto será morderte. No lo hace por maldad, sino porque siente dolor y peligro; es incapaz de ver tus buenas intenciones». Algo similar sucede con quienes han sufrido heridas emocionales. »Sus «mordiscos» emocionales son solo mecanismos de defensa frente a sus propias heridas internas, nunca un ataque personal contra ti».

A la hora de reconocer a una persona narcisista, el experto recomienda prestar atención a las conocidas «banderas» (red flags y green flags). »Son símbolos que nos ayudan a identificar si hay peligro o seguridad. En la playa lo tenemos claro: bandera verde, baño tranquilo; bandera roja, ni te acerques. Pues es lo mismo con las relaciones. Están ahí para dar consciencia».

Entre todas ellas, la primera y más importante es el respeto. »Si tú estás conociendo a alguien, sea amigo, compañero o pareja, y ya hay una falta de respeto, cuidado», advertía. El psicólogo ponía como ejemplo una conducta que muchas personas tienden a pasar por alto: la falta de puntualidad. »Son cinco minutos que se repiten habitualmente. Y siempre digo «como haces una cosa, lo haces todo»».

Además, Lugo señala que recurrir a comentarios hirientes o incómodos y después justificarlos con un «es broma» también constituye una falta de respeto. »Otro clásico es cuando el entorno te dice que esa persona no les transmite confianza. Tu entorno está intentando ayudarte, pero tú no lo ves. El amor es ciego».