Curiosidades
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La megaestructura que aterra a los científicos: 1,6 kilómetros de largo y 80.000 personas a bordo en la primera ciudad flotante

  • Ángel Pérez
  • Hola, me llamo Ángel Pérez y soy recién titulado en Periodismo por la Universidad Europea de Madrid. Ahora estoy realizando un máster de periodismo deportivo en la Universidad Villanueva. Soy un apasionado del deporte, en concreto del fútbol y del Real Madrid, y de la política.

Hace unos pocos años, la Polinesia Francesa firmó un acuerdo para la creación de la primera ciudad flotante y semiautónoma del mundo. El proyecto no llegó a ejecutarse, pero dejó claro que la idea de vivir en el océano había dejado de ser una fantasía y ahora estamos más cerca que nunca.

Sería una ciudad flotante más grande que muchos pueblos. La idea se ha presentado como una ciudad de casi 1,6 kilómetros de longitud, unos 240 metros de ancho y 30 cubiertas de altura, y está diseñada para albergar a unas 80.000 personas entre residentes permanentes, visitantes y tripulación. Tendría un coste de 12.000 millones de libras y sería más grande que muchos cruceros de la actualidad, con la energía nuclear como propulsión.

El barco está pensado para convertirse en un lugar para vivir de forma permanente para 50.000 residentes, con el que se podría dar la vuelta al mundo cada dos años y medio. No atracaría en puertos internacionales y utilizaría ferris y embarcaciones auxiliares para conectar con tierra firme, evitando así problemas de saturación turística.

El proyecto también incluye viviendas, hoteles, colegios desde educación primaria hasta estudios superiores, hospitales, bancos, oficinas, centros de convenciones, museos, salas de conciertos, instalaciones deportivas y una enorme oferta comercial. También se prevé un estadio con capacidad para 15.000 personas y un parque acuático.

Recreación del interior de la primera ciudad flotante del planeta (Imagen hecha con IA)

Historia detrás del proyecto

30 años detrás del proyecto. La historia de ‘Freedom Ship’ comenzó en los años 90 de la mano del ingeniero estadounidense Norman Nixon. El proyecto fue presentado varias veces públicamente, pero nunca consiguió la financiación necesaria. Ahora, tras años de inactividad, los responsables aseguran que existe el interés suficiente para construir una unidad o varias, para lo que tardarían entre tres y cuatro años.

La prioridad sigue siendo reunir el capital inicial necesario, pero en caso de que salga adelante, el plan para la construcción se dividiría en fabricar el casco por secciones en Indonesia y luego ensamblarlo en el mar. El mantenimiento de la nave se podría hacer mientras el barco sigue operativo en el mar.

A pesar de la magnitud del proyecto y del escepticismo de muchos observadores, sus impulsores siguen pensando que esta idea puede abandonar el papel para convertirse en realidad.