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Los hipopótamos de Pablo Escobar en el centro de la polémica: la solución millonaria que lo cambia todo

Hipopótamos de Pablo Escobar
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los cuatro hipopótamos que llevó a Colombia en los años 80 el narcotraficante Pablo Escobar se han convertido con el paso de los años en una gran población invasora que preocupa a las autoridades ambientales. De acuerdo con el censo más reciente del Ministerio de Ambiente, para el año 2022 existían al menos 169 ejemplares. Los expertos advierten que, si no se aplican medidas de control, la cifra podría superar los 500 hipopótamos en 2030 y alcanzar más de 1.000 para 2035. En este contexto, a mediados de abril, la ministra de Ambiente, Irene Vélez, anunció nuevas acciones del gobierno para disminuir la población de estos animales, entre ellas la eutanasia de 80 hipopótamos.

Desde 2022, los hipopótamos fueron declarados en Colombia como una «especie exótica invasora», debido a que representan una amenaza para los ecosistemas y para varias especies nativas del país. Sin embargo, el caso ha dado un giro sorprendente: Anant Ambani, hijo del hombre más rico de Asia, se ha ofrecido a acoger a varios de estos animales en Vantara, un entro dedicado al rescate y cuidado de fauna silvestre ubicado en el estado de Gujarat (India).

Polémica por los hipopótamos de Pablo Escobar

Todo comenzó con un pequeño grupo de hipopótamos trasladados a la Hacienda Nápoles durante los años 80, cuando Pablo Escobar decidió construir en Colombia un zoológico privado inspirado en los safaris africanos. Tras su muerte, muchos de los animales fueron enviados a otros lugares, pero los hipopótamos permanecieron libres en la región del Magdalena Medio. Actualmente, Colombia tiene una de las mayores poblaciones de hipopótamos fuera de África.

La propuesta de Anant Ambani consiste en trasladar 80 hipopótamos a Vantara, un centro de rescate animal donde actualmente viven elefantes, grandes felinos, reptiles, aves y distintas especies herbívoras. Según defiende, los animales no eligieron llegar a Colombia ni convertirse en una especie invasora. Para Ambani, la eutanasia no debería ser la única solución mientras exista una alternativa veterinaria y logística capaz de preservar sus vidas.

«Debido a las condiciones climáticas y ecológicas favorables de los ecosistemas colombianos, la población de hipopótamos introducida en los años 80 en el país, se ha incrementado y ahora se distribuye desde el valle medio del río Magdalena en Antioquia hasta la depresión momposina en Bolívar. Recientemente, el gobierno nacional declaró al hipopótamo como una especie invasora por los efectos negativos que causa su presencia en los ecosistemas, los medios de subsistencia y la vida de las personas. Usando múltiples técnicas, se obtuvieron registros directos e indirectos que permitieron estimar una población de al menos 181 hipopótamos distribuidos en siete grupos, de los cuales cinco se encuentran en etapas avanzadas de invasión biológica. Dada la estructura y el tamaño poblacional estimados, se espera que la población llegue a mil individuos alrededor del 2040 si no se implementan medidas urgentes para su erradicación», detalla un estudio publicado en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 2024.

Traslado de los animales

Sin embargo, los expertos advierten de que el traslado de hipopótamos representa una operación extremadamente compleja. Cada ejemplar puede pesar varias toneladas y requiere sedación controlada, contenedores especiales, transporte aéreo o marítimo adaptado, largos periodos de cuarentena y estrictos protocolos sanitarios internacionales. «Estamos calculando que (el traslado) de Colombia a la India costaría tres millones de dólares», dice a EFE el director Ostok, Ernesto Zazueta, quien ha formado parte de las negociaciones.

El proceso, según explicó Zazueta, comenzaría atrayendo a los hipopótamos hacia corrales previamente construidos por las autoridades ambientales mediante el uso de alimento. Una vez dentro, se iniciaría un entrenamiento gradual para acostumbrarlos a responder a estímulos y órdenes básicas sin recurrir constantemente a la anestesia, facilitando así su preparación para el largo viaje hacia la India en guacales diseñados especialmente para soportar su enorme tamaño y peso. Los hipopótamos, que pueden superar las tres toneladas, serían trasladados en camiones hasta un aeropuerto cercano a Medellín. Desde allí partirían en tres aviones de carga operados por una empresa de Bielorrusia.

«Son unas 33 horas en total hasta llegar a Jamnagar (ciudad india donde se encuentra Vantara). Para un animal bien tranquilo, alimentado y atendido, no pasa nada», asegura Zazueta. La financiación de toda esta operación es una incógnita, ya que la carta enviada por Ambani al Gobierno de Colombia sólo ofrece «acoger» a los animales.

El éxito de la operación depende ahora de un complejo proceso de autorizaciones internacionales que involucra a los gobiernos de Colombia y la India, además de organismos encargados de regular el traslado de fauna silvestre entre países. Uno de los actores clave será Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres.

«Es importante recordar que la translocación de especímenes no solo requiere la voluntad de privados, necesita permisos y autorizaciones ambientales gubernamentales, en cumplimiento estricto de las convenciones internacionales sobre biodiversidad ratificadas por Colombia», ha comentado la ministra de Ambiente, Irene Vélez, en X.

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