Aire acondicionado

Los expertos en climatización coinciden: el agua que sale del aire acondicionado no hay que tirarla porque es un recurso gratuito que puedes reutilizar

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Blanca Espada

El aire acondicionado se ha convertido en algo esencial estos días en muchas casas. Con las temperaturas que tenemos en prácticamente toda España, muchos no dudan y lo tienen encendido durante horas, lo que se traduce en un gasto de luz evidente, pero no sólo eso. Ese aire encendido va soltando agua poco a poco y en muchos casos acaba en un cubo o directamente en el desagüe, y nadie le da más importancia. Sin embargo ese agua podría reutilizarse tal y como señalan muchos expertos.

Quien tenga el aparato encendido buena parte del día lo habrá visto. Gotea sin parar, sobre todo cuando hace mucho calor y hay humedad. Y aunque parezca poca cosa, si se junta todo lo que sale a lo largo de una jornada, la cantidad empieza a ser considerable. De este modo, no es raro que en una casa se acumulen varios litros sin darse cuenta, por ello desde hace un tiempo, técnicos y especialistas en climatización vienen insistiendo en lo mismo: ese agua se puede aprovechar. No para todo, eso también lo dejan claro, pero sí para bastantes cosas del día a día. Y ahí es donde empieza a tener sentido no tirarla sin más.

El agua que sale del aire acondicionado no hay que tirarla

No tiene ningún misterio, aunque mucha gente no lo haya pensado nunca. El aire que entra en el aparato lleva humedad. Cuando pasa por una zona muy fría dentro del equipo, ese vapor se convierte en líquido, igual que cuando un vaso frío se llena de gotitas por fuera en pleno verano. Ese agua se va acumulando dentro del sistema y acaba saliendo por un tubo. No hay ningún proceso raro detrás, simplemente es condensación. Por eso, cuanto más calor y más humedad haya en el ambiente, más agua se genera.

Las cifras sorprenden un poco cuando se ponen sobre la mesa. Un aire acondicionado doméstico puede sacar perfectamente entre uno y dos litros por hora. Si está funcionando muchas horas seguidas, el total diario puede pasar sin problema de los diez litros. Y eso en una sola vivienda.

Para qué sí merece la pena guardarla

Ese agua que sale del aire acondicionado, no lleva cal ni minerales como la del grifo, y eso la hace bastante útil para algunas cosas concretas. Por ejemplo, para la plancha. De hecho, ese agua no deja residuos y evita que se formen esas manchas blancas en la ropa. También viene muy bien para limpiar cristales. No deja marcas al secarse, algo que sí pasa con el agua normal si tiene mucha cal. No es que haga milagros, pero facilita bastante el resultado sin tener que insistir tanto.

Incluso hay quien la aprovecha para el coche. Para el limpiaparabrisas, por ejemplo, mezclándola con un poco de jabón. No es imprescindible, pero es una forma práctica de darle salida a algo que, de otro modo, acabaría en el desagüe.

No tenemos que pensar que se puede beber

Aquí es donde los expertos son bastante claros y no dejan margen a dudas. Aunque a simple vista parezca limpia, no es agua potable. Ni para beber, ni para cocinar, ni para nada que tenga que ver con consumo. El motivo es sencillo dado que el aire que entra en el aparato no está limpio sino que lleva polvo, polen, ácaros, partículas en suspensión… Todo eso acaba, de una forma u otra, en el agua que se genera. Y además está el propio aparato, que si no se limpia bien puede acumular bacterias. Por eso, utilizarla para consumo es un error ya que no es lo mismo que el agua destilada que se compra, aunque se le parezca en algunas cosas.

¿Y para las plantas? 

Mucha gente la usa para regar, pero aquí conviene no hacerlo a lo loco. Es un agua sin minerales, y eso, a largo plazo, no es lo mejor para todas las plantas. Si se utiliza siempre igual, el sustrato puede ir perdiendo calidad. Lo más recomendable es mezclarla con agua del grifo o añadir algún tipo de fertilizante. Así se compensa esa falta de nutrientes y no se perjudica a la planta. Es un pequeño ajuste, pero marca la diferencia.

Eso sí, hay casos en los que viene especialmente bien. Plantas como las hortensias o las azaleas, que no llevan bien la cal, pueden beneficiarse bastante de este tipo de agua. En ese sentido, es casi más una ventaja que un problema.

Al final, no se trata de complicarse demasiado. Simplemente de no tirar algo que en realidad puede tener uso. No es un recurso milagroso ni sirve para todo, pero tampoco es un residuo sin valor y viendo la cantidad que puede llegar a generarse en verano, quizá sí merece la pena prestarle un poco más de atención a ese agua que a diario, sale del aire acondicionado.

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