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Los edulcorantes acalóricos, tanto naturales como sintéticos, se han incorporado en el sector alimenticio por varias décadas y se han añadido a una extensa gama de alimentos y bebidas procesadas. No obstante, investigaciones recientes han suscitado dudas acerca de su seguridad y sus consecuencias para la salud, cuestionando la idea de que son seguros y beneficiosos para la reducción de peso por su escaso aporte calórico.
Una investigación recién publicada en la revista ‘Cell’ ha reiterado los posibles impactos negativos de estos edulcorantes, enfocándose en particular en el sorbitol, un alcohol de azúcar extensamente empleado en chicles, dulces y productos libres de azúcar. De acuerdo con este estudio, el sorbitol podría provocar efectos adversos en la microbiota intestinal incluso a dosis reducidas, generando así inquietudes sobre su uso continuado a largo plazo.
Qué es el sorbitol
El sorbitol es un producto natural que se encuentra comúnmente en hojas y bayas. Se presenta en forma de polvo blanco y cristalino, con un sabor dulce aunque menos intenso que el azúcar. Es altamente higroscópico, lo que significa que puede retener agua y disolverse fácilmente en ella, permitiendo la creación de soluciones concentradas.
No contribuye a la formación de caries, ya que las bacterias bucales no pueden metabolizarlo para producir ácidos que dañen el esmalte dental. Sin embargo, su consumo excesivo, más de 10 gramos al día, puede causar efectos secundarios como diarrea, hinchazón abdominal y cólicos.
En la industria alimentaria, el sorbitol se encuentra de forma natural en varias frutas como manzanas, peras, melocotones, albaricoques, bayas y ciruelas. También está presente en zumos de frutas, mermeladas y frutos desecados como orejones y dátiles, aunque en menor proporción en néctares y frutas en conserva.
Además de su origen natural, el sorbitol se puede obtener de la glucosa a nivel industrial. En este formato, se utiliza como aditivo endulzante bajo los nombres E-420i o E-420ii (jarabe de sorbitol). Se encuentra en una amplia variedad de productos, incluyendo productos light, bollería industrial, chocolates y productos de pastelería, entre otros muchos productos.
En el ámbito farmacéutico, el sorbitol tiene un amplio abanico de aplicaciones. Se utiliza como endulzante en jarabes y comprimidos masticables, como humectante en cremas y lociones, y como nutriente en productos de nutrición parenteral.
También se emplea como plastificante en cápsulas duras, diluyente en comprimidos, modificador de viscosidad en formulaciones líquidas y estabilizante en productos inyectables. Incluso se comercializan fórmulas laxantes basadas en sorbitol debido a su capacidad para ablandar las heces al retener agua en el intestino.
Aunque se considera seguro en general, es importante tener en cuenta que el consumo excesivo de sorbitol puede causar efectos laxantes. Además, las personas con intolerancia hereditaria a la fructosa deben evitar su consumo, ya que el sorbitol se metaboliza en fructosa en el organismo.
Efectos en el cuerpo
Un estudio reciente realizado por investigadores de la UC Davis en ratones ha revelado una conexión intrigante entre el consumo de sorbitol, un edulcorante comúnmente utilizado, y la microbiota intestinal. Este estudio arroja luz sobre cómo la combinación de una dieta alta en grasas y el uso de antibióticos puede afectar la capacidad del cuerpo para tolerar el sorbitol.
Los hallazgos sugieren que la microbiota intestinal juega un papel crucial en la descomposición del sorbitol y en la prevención de la intolerancia a este edulcorante. En el estudio, se observó que una dieta rica en grasas y el uso de antibióticos reducían la cantidad de microorganismos intestinales capaces de descomponer el sorbitol, lo que llevaba a una mayor incidencia de intolerancia.
Los investigadores identificaron que ciertas bacterias intestinales, especialmente del género Clostridium, desempeñan un papel importante en la descomposición del sorbitol. Sin embargo, el tratamiento con antibióticos redujo la población de estas bacterias, lo que provocó una disminución en la capacidad del cuerpo para tolerar el sorbitol.
Para abordar este problema, los investigadores exploraron formas de restaurar la microbiota intestinal y mejorar la tolerancia al sorbitol. Descubrieron que la administración de ciertas bacterias intestinales, como Anaerostipes caccae, podía restaurar los niveles normales de Clostridium y prevenir la intolerancia al sorbitol.
Además, los investigadores sugirieron que ciertos fármacos, como la mesalazina, utilizados para tratar enfermedades inflamatorias intestinales, podrían ser efectivos para tratar la intolerancia al sorbitol en humanos. Estos fármacos funcionan de manera similar a las bacterias intestinales productoras de butirato, ayudando a restablecer los niveles adecuados de oxígeno en el intestino y mejorando la capacidad del cuerpo para descomponer el sorbitol.
Aunque este estudio ofrece nuevas perspectivas sobre la relación entre el sorbitol, la microbiota intestinal y la intolerancia, es importante tener en cuenta que se realizaron en ratones, que pueden tolerar niveles de sorbitol mucho más altos que los humanos. Por lo tanto, se necesitan más investigaciones para comprender completamente cómo estos hallazgos se aplican a los seres humanos y cómo pueden influir en la salud y el bienestar.
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