La bonita reflexión de Albert Einstein, científico: «La más bella y profunda emoción religiosa que podemos experimentar, es la sensación de lo místico»
El físico alemán Albert Einstein defendía que el asombro ante el universo era el origen de la ciencia
Ramón Menéndez Pidal, filólogo español candidato al premio Nobel: "Los hechos de la Historia no se repiten, pero el hombre que realiza la Historia es siempre el mismo"
Se buscan voluntarios para vivir gratis en EEUU a cambio de trabajar 18 horas semanales restaurando una casa-castillo sin experiencia profesional previa
Se buscan voluntarios para vivir gratis en Bariloche a cambio de colaborar 25 horas a la semana en un hostal

Albert Einstein no sólo revolucionó la física con la teoría de la relatividad, sino que también dejó algunas de las reflexiones filosóficas más influyentes del siglo XX. Entre ellas destaca una frase que continúa despertando interés. «La más bella y profunda emoción religiosa que podemos experimentar es la sensación de lo místico». Lejos de hacer referencia a una religión concreta, el científico hablaba del asombro que produce el universo y de cómo esa capacidad de maravillarse constituye el verdadero motor del conocimiento.
El significado de la frase
La cita procede de su ensayo El mundo tal como yo lo veo, publicado en 1934, donde Albert Einstein desarrolló su particular visión sobre la espiritualidad. Para él, la emoción religiosa no estaba ligada a dogmas, iglesias o rituales, sino a la admiración que despierta la inmensidad del cosmos y las leyes que lo gobiernan.
Albert Einstein sostenía que quien es incapaz de sorprenderse ante los misterios de la naturaleza está, en cierto modo, muerto espiritualmente. Consideraba que el deseo de comprender aquello que todavía resulta inexplicable es precisamente lo que impulsa tanto el progreso científico como el crecimiento intelectual del ser humano.
Ciencia y espiritualidad
A menudo se ha presentado a Einstein como un hombre profundamente religioso o, por el contrario, completamente ateo. Sin embargo, ninguna de esas etiquetas describe con precisión su pensamiento. El físico alemán rechazaba la idea de un Dios personal que interviniera en los asuntos humanos, pero también criticaba una visión del mundo completamente fuera de admiración y trascendencia.
Su pensamiento estuvo muy influido por el filósofo Baruch Spinoza, quien identificaba a Dios con la propia naturaleza y con el orden del universo. En numerosas ocasiones, Einstein afirmó creer en el Dios de Spinoza, una concepción basada en la armonía de las leyes naturales y no en una divinidad que premiara o castigara a las personas.