Curiosidades
Bert Hellinger

Bert Hellinger, psicoterapeuta alemán: «Un amor maduro exige un delicado equilibrio entre dar y recibir, porque todo aquello que no es mutuo, resulta tóxico»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

«Eso de amar sin esperar nada a cambio, es bonito en los cuentos de hadas. Pero en la vida real, un amor maduro exige un delicado equilibrio entre dar y recibir, porque todo aquello que no es mutuo, resulta tóxico». Con esta reflexión, Bert Hellinger, psicoterapeuta alemán, plantea una cuestión fundamental: ¿puede existir una relación sana cuando una de las dos personas lo da todo constantemente y la otra simplemente se limita a recibir? En cualquier vínculo afectivo, el verdadero equilibrio se encuentra en la disposición de ambas personas a cuidar la relación.

La cita también puede interpretarse desde otra perspectiva: amar no significa renunciar constantemente a las propias necesidades o aceptar situaciones que generan sufrimiento. Una relación saludable necesita libertad, respeto y reciprocidad, pero también comprensión. El amor maduro no busca que todo sea perfectamente simétrico, sino que que ambos sientan que están construyendo algo juntos. Porque cuando dar y recibir dejan de ser movimientos compartidos y se convierten en una dinámica unilateral, el afecto puede terminar transformándose en dependencia, desgaste y dolor.

«Un amor maduro exige un delicado equilibrio entre dar y recibir, porque todo aquello que no es mutuo, resulta tóxico»

El amor maduro no consiste en un pacto incondicional ni en renunciar ciegamente a esperar algo de la otra persona. Pretender una reciprocidad exacta, como si todo pudiera medirse y repartirse al milímetro, sin tener en cuenta las circunstancias del otro, no significa buscar equilibrio; en realidad, consiste en dejar de lado la empatía.

Del mismo modo, calificar automáticamente de «control» o «toxicidad» cualquier petición de respeto, límites o consideración puede convertirse en una manera de evitar la responsabilidad afectiva, distorsionando el relato para eludir los propios errores y trasladar toda la culpa a los demás.

El amor maduro no utiliza la psicología ni la literatura para justificar comportamientos egoístas. Su verdadera grandeza está en crear un espacio seguro en el que el otro pueda expresar sus emociones, y éstas sean comprendidas y escuchadas, incluso cuando resulten incómodas. Al final, el respeto, el compromiso y la empatía son las auténticas bases no sólo de un amor maduro, sino también de una relación equilibrada y saludable.

Las mejores frases sobre el amor