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Una arquitecta catalana convierte una antigua carpintería en una espectacular casa de 232 m2 con bóvedas y piscina

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En el pequeño municipio de Vilamacolum, en el Alto Ampurdán, la arquitectura recupera su sentido más artesanal. Clara Crous firma la transformación de una antigua carpintería en una vivienda impresionante.

El proyecto, denominado La Fusteria, equilibra con maestría la contundencia de la piedra original con el confort moderno, logrando un hogar de 232 metros cuadrados.

Rehabilitación en el Alto Ampurdán: así es la vivienda de 232 m2 que recupera el alma de un taller artesano

El edificio, que durante décadas albergó bancos de trabajo y herramientas, cambia de piel sin perder su esencia. Los propietarios buscaban un refugio para alojar a familiares durante el invierno, combinando este uso con el alquiler vacacional.

La arquitecta Clara Crous plantea una intervención que no busca añadir elementos innecesarios, sino restaurar y poner en valor lo existente.

La estructura se organiza en torno a un eje central: la planta baja. En este nivel, la intervención concentra la zona de día, permitiendo que la cocina, el comedor y la sala de estar compartan el protagonismo bajo dos impresionantes bóvedas catalanas.

Estas estructuras de ladrillo macizo ordenan el recorrido espacial y actúan como el motor visual de toda la vivienda, manteniendo viva la identidad del antiguo taller.

Así se transforma una carpintería en un refugio contemporáneo en Cataluña

La clave del proyecto reside en sus materiales. La arquitecta decidió retirar los revestimientos añadidos en reformas previas para dejar que las paredes originales de mampostería de piedra hablen por sí solas, tal y como informa la revista Exágono.

El uso de morteros y estucos de cal permite que los paramentos respiren, devolviendo una textura natural y una luminosidad vibrante a los interiores. Para el pavimento, Crous recuperó piezas de madera artesanal en la planta baja, mientras que en los pisos superiores optó por cerámica roja.

Por otro lado, la madera de abeto de tres capas en la carpintería interior aporta la calidez necesaria para compensar la dureza de la piedra.

La cocina, diseñada por el taller 7Vetes, se organiza alrededor de una isla de mármol natural que funciona como punto de encuentro bajo el arranque de las bóvedas.

Bóvedas catalanas, diseño de iluminación y una piscina integrada en el paisaje de esta casa de Gerona

La atención al detalle alcanza su máxima expresión en la iluminación y los exteriores. El proyecto incorpora piezas de firmas de prestigio como Santa & Cole, Nemo y Mayice, seleccionadas con una lógica de objeto artístico. Cada luminaria ocupa una posición definida para resaltar la volumetría de las bóvedas y los muros de piedra.

En el exterior, el patio delantero es como umbral privado entre la calle y la casa. Este espacio alberga una piscina revestida con gres artesanal, protegida por una densa plantación de especies mediterráneas que garantiza la intimidad de los usuarios.

En la planta superior, los habitantes disfrutan de una terraza que abre la vivienda hacia el paisaje agrícola del Ampurdán, ofreciendo una amplitud que contrasta con la acogedora contención de las plantas inferiores.

Esta rehabilitación, finalizada en 2025, demuestra que la arquitectura consciente puede prolongar la vida útil de los edificios históricos.