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André Alonso, experto en jardinería doméstica: «Si tu planta lo necesita, hay que trasplantarla aunque estés en invierno»

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

En el ámbito de las redes sociales, André Alonso se ha consolidado como una de las voces más reconocibles en el cuidado de planta de interior. Bajo el seudónimo de «La Reina Plantil», comparte consejos prácticos centrados en la observación y en principios básicos de fisiología vegetal aplicados al hogar.

Su discurso rompe con algunas creencias extendidas, entre ellas la prohibición tajante de trasplantar cualquier planta en invierno. Para este divulgador, la clave no está tanto en la estación como en el estado concreto del ejemplar y en las condiciones del interior de la vivienda, donde la temperatura suele ser estable durante todo el año.

Trasplantar una planta en invierno: ¿Cuándo es realmente necesario?

El debate sobre si una planta debe cambiarse de maceta en los meses fríos parte de una advertencia habitual: el trasplante es un proceso estresante. Manipular raíces, modificar el sustrato y alterar el entorno inmediato implica un periodo de adaptación.

Alonso lo resume en un TikTok con claridad: «No, no trasplantes tu planta, claro que sí, se puede, pero es invierno y es arriesgado. Lo es, pero si la planta lo necesita lo tienes que hacer».

La estación puede influir, pero no determina por sí sola la decisión. Si la planta presenta problemas estructurales en las raíces o en el sustrato, posponer la intervención puede agravar la situación.

En interiores, además, el invierno no siempre implica frío extremo. La calefacción mantiene temperaturas constantes que reducen parte del riesgo asociado a esta época. Por eso, la evaluación debe centrarse en el estado real de la planta y no solo en el calendario.

Señales de que una planta necesita trasplante

Existen indicios claros que apuntan a que una planta ha superado la capacidad de su maceta o que el sustrato ya no cumple su función. Entre los más habituales se encuentran los siguientes:

En palabras del experto: «Si la planta está en riesgo de pudrición necesita un trasplante». Cuando el agua no drena correctamente o el sustrato permanece encharcado, las raíces pueden asfixiarse. En el extremo contrario, si la tierra se seca en pocas horas tras el riego, puede indicar que apenas queda sustrato disponible entre el entramado radicular.

El sustrato y las raíces: las claves para entender cada especie

El trasplante no solo responde a una cuestión de espacio. También cumple la función de renovar nutrientes. Con el paso del tiempo, el sustrato pierde estructura y capacidad de retención equilibrada de agua y aire.

Según explica Alonso, en algunos casos las raíces quedan colapsadas y el sustrato compactado «y eso no entiende de estaciones». Cuando el sistema radicular ocupa todo el volumen de la maceta, la planta pierde margen para desarrollarse.

Si el ejemplar es grande y no resulta viable cambiarlo a un recipiente mayor, existe una alternativa: sustituir los cinco centímetros superiores del sustrato. Esta técnica permite aportar nutrientes frescos sin alterar todo el cepellón.

En cuanto a la frecuencia, se recomienda trasplantar plantas jóvenes cada año, mientras que los ejemplares maduros pueden espaciar el proceso cada dos o tres años, siempre que no presenten síntomas de agotamiento o falta de espacio.