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André Alonso, especialista en plantas de interior: «Jamás expongas una rosa a la luz del sol directa»

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

André Alonso tiene más de 200.000 seguidores en TikTok, donde publica bajo el apodo de «La reina plantil». Sus icónicos vídeos combinan rigor técnico con un tono cercano y cómico, y se han convertido en uno de los recursos más consultados en España sobre el cuidado de plantas domésticas. También, suele aprovechar las tendencias del momento para grabar sus videos.

En ese sentido, el influencer aprovechó recientemente el Sant Jordi, la festividad del 23 de abril en la que, por tradición especialmente arraigada en Cataluña, es costumbre regalar rosas y libros. Recordemos que ese día se reciben más rosas cortadas que en cualquier otro del año, y la mayoría acaba marchita en pocos días porque quienes las reciben no saben conservarlas.

Por qué la rosa se marchita antes con sol directo: la explicación de André Alonso

La advertencia más enfática del vídeo publicado en TikTok es la que da nombre al artículo. «No la pongas a la luz directa», dice Alonso. «Se marchita mucho más rápido», suma. La explicación fisiológica a lo que dice este ilustre jardinero es sencilla.

Una rosa cortada ya no está conectada a su sistema de raíces y no puede reponer el agua que pierde. Bajo el sol directo, la temperatura de los pétalos sube, la transpiración se acelera y la flor se deshidrata en horas.

Y hay más: la radiación solar directa degrada los pigmentos de los pétalos con mayor rapidez, lo que hace que los colores pierdan intensidad. El calor también favorece el crecimiento bacteriano en el agua del jarrón, lo que obstruye los vasos conductores del tallo.

La recomendación de Alonso es un lugar ventilado con buena luz indirecta, que mantiene los pétalos hidratados sin añadir el estrés térmico del sol.

Los primeros pasos para conservar una rosa cortada: plástico, hojas y corte diagonal

Antes de pensar en dónde colocar el ramo, Alonso señala dos errores que se cometen en los primeros minutos. El primero es dejar el plástico o papel decorativo del floristero: al atrapar el calor y la humedad alrededor del tallo, reduce la circulación de aire y acelera el deterioro.

El segundo es ignorar las hojas bajas: las que quedarían sumergidas en el agua se pudren y liberan bacterias que colonizan el tallo e impiden que la rosa beba con normalidad.

El tercer paso es el corte del tallo. Alonso recomienda hacerlo en diagonal. Esto porque un corte en ángulo ofrece una superficie de contacto con el agua mayor que un corte recto. Esa superficie es la que usan los vasos conductores para absorber líquido, así que maximizarla ayuda a mantener la flor hidratada.

Lo ideal es hacer ese corte con el tallo bajo el agua, para evitar que entre aire en los vasos y bloquee la absorción.

El truco del azúcar y la aspirina: por qué funcionan para alargar la vida de la rosa

Una vez el ramo está en el jarrón con agua limpia, Alonso introduce dos ingredientes caseros opcionales. El primero es una cucharadita de azúcar.

Al disolverse en el agua, aporta glucosa que los tejidos de la flor pueden usar como fuente de energía, ya que la rosa cortada ya no fabrica sus propios azúcares por fotosíntesis.

El segundo es la aspirina. El ácido acetilsalicílico reduce el pH del agua, lo que ralentiza la proliferación de bacterias en el jarrón y mejora la absorción de líquido por el tallo. Ambos trucos tienen base química verificada y son los mismos que usan los floristas profesionales con sus soluciones conservantes comerciales, aunque en versión casera.

El mensaje final del vídeo es el que más se acerca a la filosofía de Alonso: «Las rosas son para disfrutarlas en el momento, no para durar para siempre».

Con los pasos correctos, una rosa de Sant Jordi o de San Valentín puede aguantar entre siete y diez días en buen estado. Sin ellos, suele marchitarse en dos o tres. La diferencia es considerable, y casi ninguno de esos pasos requiere más de un minuto de atención.