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Alejandro Magno

Alejandro Magno: «En las negociaciones, aprendí que a menos que yo cambiara, no podría cambiar a los demás»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Alejandro Magno (356-323 a.C.) fue una de las figuras militares más destacadas de la historia. Tras el asesinato de su padre, se convirtió en rey de Macedonia y  poco después conquistó la ciudad griega de Tebas. Pero sus ambiciones iban mucho más allá. Entre sus principales conquistas estuvieron Egipto, varios puertos estratégicos de Fenicia y, después de enfrentarse al rey persa Darío III, el vasto Imperio persa.

Según diversas fuentes históricas, Alejandro participó en numerosas campañas durante más de una década y no sufrió una derrota militar decisiva. Además, se calcula que el rey macedonio y su ejército recorrieron más de 17.000 kilómetros a lo largo de sus aproximadamente 12 años de reinado. El imperio construido por Alejandro llegó a extenderse desde Grecia hasta la India.

«En las negociaciones, aprendí que a menos que yo cambiara, no podría cambiar a los demás»

El éxito de Alejandro Magno se apoyó en una profunda transformación personal. «Una de las cosas que aprendí cuando estaba negociando era que, hasta que no me cambiara a mí mismo, no podía cambiar a otros». El soberano del antiguo reino griego de Macedonia, entendió que, para gobernar un mundo tan diferente al que conocía, no bastaba con imponerse mediante la fuerza de la sarissa, la temida lanza macedonia. También debía transformarse a sí mismo para poder influir y cambiar el entorno que había conquistado.

Sin embargo, los cambios de Alejandro Magno no fueron bien recibidos por su antigua guardia macedonia, que observaba con recelo cómo su rey adoptaba costumbres orientales y se distanciaba de sus raíces. La presión de mantener esta nueva identidad imperial contribuyó a episodios de paranoia y violencia extrema. El caso más trágico fue el asesinato de Clito el Negro, el general que le había salvado la vida durante la batalla del Gránico.

En medio de un banquete y bajo los efectos del alcohol, Clito criticó con dureza la adopción de costumbres persas por parte de Alejandro. Cegado por la ira, el monarca acabó atravesándolo con una lanza. Inmediatamente después se arrepintió profundamente de lo ocurrido y llegó incluso a intentar quitarse la vida, consumido por la culpa.

Sin embargo, pese a sus luces y sus sombras, el ejemplo de Alejandro Magno sigue siendo innegable. Su capacidad para evolucionar, entendiendo que el liderazgo exige adaptar constantemente las propias ideas y comportamientos, contribuyó a transformar el mundo antiguo. El proceso de sincretismo cultural que impulsó favoreció el desarrollo del arte greco-budista en la India y sentó las bases de la civilización helenística.

Por otro lado, en una carta que Plutarco atribuyó al rey macedonio y que estaría dirigida a su antiguo maestro Aristóteles, escribió: «Prefiero superar a otros en el conocimiento de lo excelente que en la extensión de mi poder y dominio». Una profunda reflexión que sugiere que consideraba más valioso destacar por el conocimiento que hacerlo únicamente por la extensión de sus territorios. Lejos de centrarse exclusivamente en la conquista, el texto plantea una diferencia entre el poder material y el saber.

Precisamente, Aristóteles fue uno de los principales maestros de Alejandro durante su juventud. Según Plutarco, el filósofo transmitió al futuro conquistador conocimientos sobre ética, política y otros ámbitos de la filosofía. Su pensamiento evolucionó a medida que avanzaban sus campañas, alejándose de una visión limitada al mundo macedonio y adquiriendo una concepción más amplia de su imperio.

Citas de Alejandro Magno