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En 1997 Paul Newman donó 3 hectáreas de un terreno en Connecticut; 14 años después sus tierras forman parte de una reserva protegida que lleva su nombre

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

Paul Newman es recordado por su extraordinaria carrera cinematográfica, pero también dejó una huella importante fuera de las pantallas. En 1997, el actor y su esposa, Joanne Woodward, donaron parte de sus terrenos en Westport, Connecticut, en Estados Unidos, para contribuir a la conservación de la zona. Catorce años después, aquella iniciativa se materializó en la reserva natural Newman-Poses, un espacio protegido que permite disfrutar de bosques, humedales y senderos junto al río Aspetuck. 

Una donación para frenar la urbanización

La historia comenzó en 1997, cuando Paul Newman y Joanne Woodward decidieron ceder al municipio de Westport unas 7,5 acres de su propiedad, equivalentes a aproximadamente tres hectáreas. El objetivo era mantener esos terrenos como espacios abiertos y evitar que terminaran destinados a nuevas construcciones. La iniciativa coincidió con la adquisición municipal de otras 29,9 acres pertenecientes a la familia de Lillian Poses, vecina y amiga del matrimonio.

La operación permitió sentar las bases de un proyecto de conservación más ambicioso. La parcela donada por los Newman quedó vinculada a los terrenos adquiridos a la familia Poses, cuya propietaria había trabajado en la Administración del presidente Franklin D. Roosevelt. De esta forma, dos propiedades diferentes terminaron formando parte de un mismo espacio natural, concebido para preservar el entorno y mantenerlo accesible para la comunidad.

La familia de Newman mantuvo vivo su proyecto

Paul Newman falleció el 26 de septiembre de 2008, antes de ver la reserva terminada. Sin embargo, su esposa y sus hijas continuaron defendiendo la idea de proteger aquel entorno. En 2009, Joanne Woodward pidió al municipio que los terrenos se dedicaran de forma permanente a la conservación de la naturaleza y que el espacio llevara el nombre de Newman y de Lillian Poses. 

Un legado que va más allá del cine

La reserva Newman-Poses refleja una faceta menos conocida de Paul Newman, que era su implicación en iniciativas que buscaban beneficiar a la comunidad. Su legado no quedó limitado a las películas que protagonizó ni a los reconocimientos que recibió durante su carrera. La donación de 1997 contribuyó a preservar un paisaje que, de otro modo, podría haber acabado transformado por el desarrollo inmobiliario.

Catorce años después de aquella decisión, el proyecto se convirtió en una realidad accesible al público. La reserva mantiene vivo el recuerdo del actor y demuestra cómo una donación de terrenos puede contribuir a proteger un entorno natural durante décadas.