Están buscando voluntarios para vivir gratis con 3 comidas diarias en una granja francesa de 300 años a cambio de trabajar 25 horas semanales en su mantenimiento

Imaginemos que un día nos levantamos con la noticia de que un zorro arrasó el gallinero y hay que levantarlo de nuevo. Mientras tanto, en las laderas avanza la retama, que hay que arrancar a mano antes de que se coma los pastos. Son dos de los frentes abiertos en una granja francesa con tres siglos de historia, donde el trabajo nunca se acaba y las manos siempre faltan.
El resto del día a día mezcla azada, cemento y cocina casera. Nadie cobra un euro: el pago llega en forma de plato caliente, un sitio donde dormir y vistas a un bosque que lo cubre casi todo. La propuesta, abierta a viajeros de cualquier país, ya acumula reseñas de quienes pasaron por allí y tiene hueco para nuevas incorporaciones.
Una granja francesa de 300 años busca voluntarios a cambio de alojamiento y tres comidas diarias
La casa que protagoniza este artículo está en Saint-Symphorien-de-Mahun, una pequeña localidad del norte de la Ardèche, en la región de Auvernia-Ródano-Alpes.
Su anfitriona, Evelyne, ha publicado la oferta en la plataforma de voluntariado Worldpackers con un mensaje claro: necesita ayuda para poner a punto una finca de tres siglos. El acuerdo exige 25 horas de trabajo a la semana y deja dos días libres para descansar o recorrer la comarca.
A cambio, los voluntarios no pagan por dormir ni por comer. La granja ofrece desayuno, almuerzo y cena todos los días, además de conexión básica a internet y uso gratuito de la lavandería. El alojamiento, eso sí, no es una habitación: se duerme en una tienda de campaña instalada en la propia finca, acorde con la vida rústica que describe el anuncio.
Entre tanto, la estancia mínima es de una semana y la máxima, de dos meses. Según el calendario publicado, hay disponibilidad de octubre a marzo.
Además, cabe destacar que la casa se sitúa a 860 metros de altitud, rodeada de árboles. Dicho esto, los anfitriones avisan de que se trata de un estilo de vida físico: recomiendan llevar calzado resistente y, si es posible, botas de montaña.
¿Además de Evelyne, quién está detrás de esta granja francesa y qué tareas hay que hacer?
La historia de los propietarios explica buena parte del proyecto. Según su perfil en otra web de intercambio, Greg (otro de los anfitriones) trabajó unos quince años como piloto de avioneta en Alaska, mientras que Evelyne, nacida en Francia, vivió una década en aquel estado norteamericano.
Antes de instalarse en la Ardèche, cruzaron el Atlántico a vela desde el Caribe. Hoy llevan doce años restaurando la finca y crían cabras para elaborar queso.
A su vez y como ya se anticipó, las tareas se reparten entre el campo y la casa. El anuncio habla de siembra, cosecha y labores de construcción y reparación, y en la práctica eso incluye desbrozar la retama que invade los prados, rehacer el gallinero o limpiar el terreno.

Por otra parte, las opiniones de antiguos voluntarios dejan una nota media de cuatro sobre cinco, con ocho valoraciones. Esa misma viajera asegura que aprendió «mucho de la vida sostenible» y otra, estadounidense, subraya que «se respetan las horas».
Incluso, un argentino destaca «la oportunidad de aprender a hacer queso» y la comida, aunque admite que «el trabajo puede ser exigente».
Y ojo, que también hay críticas: una italiana se marchó a las pocas horas por la falta de condiciones higiénicas. Pero esto se cae de maduro, teniendo en cuenta que es nada más y nada menos que una granja.
Saint-Symphorien-de-Mahun, el pueblo de 116 vecinos que rodea la granja
La finca pertenece a un municipio diminuto. Saint-Symphorien-de-Mahun tenía 116 habitantes en 2023, repartidos en diecinueve kilómetros cuadrados de hábitat muy disperso, y el bosque ocupa el 84,5% de su superficie.
Desde luego, cabe aclarar que no siempre fue así: en 1861 llegó a sumar 978 vecinos, en plena época agrícola, antes de un descenso continuo que todavía hoy deja prados abandonados que la arboleda va cubriendo poco a poco.
Su historia arranca mucho antes que la de la casa. El nombre aparece documentado como Maudunum en 1207 y, sobre un promontorio al nordeste del pueblo, quedan los muros del castillo de Mahun, saqueado hacia 1420 y abandonado en 1550. El patrimonio se completa con la iglesia románica de Veyrines, antiguo priorato benedictino del siglo XII.
Siguiendo esta línea, el pueblo se asienta a unos 700 metros, en la ladera del valle del Nant, a cinco kilómetros en línea recta de Lalouvesc. Esta localidad recibe peregrinos desde el siglo XVII y concentra buena parte de las rutas de senderismo de la zona. Varios voluntarios cuentan que aprovechaban los días libres para ir con Evelyne a los mercados de la comarca.
Cómo inscribirse para vivir gratis en la granja de Saint-Symphorien-de-Mahun
La solicitud se tramita a través de la ficha de la granja en Worldpackers. Para contactar con los anfitriones, hay que registrarse como viajero y contratar la membresía anual de la plataforma, que permite postularse a todas las ofertas que se quiera durante doce meses.
Si los dueños consideran que el perfil encaja, el candidato queda preaprobado y solo después confirma las fechas del viaje. A continuación, se detallan los requisitos para apuntarse, que son sencillos:
- Tener entre dieciocho y 60 años.
- Hablar al menos un nivel básico de inglés o de francés.
- Comprometerse a una estancia de entre una semana y dos meses.
- Viajar solo, en pareja o con un amigo: se aceptan las tres opciones.
Por último, los gastos de desplazamiento corren por cuenta del voluntario, ya que vuelos, seguro de viaje y transporte interno no están incluidos. Desde España, la opción más práctica suele ser volar a Lyon, a poco más de 100 kilómetros, aunque el último tramo exige coche. Según la plataforma, la anfitriona responde al 100% de los mensajes en pocas horas.