En 1967 EEUU hizo estallar una bomba nuclear para sacar gas a 1.288 metros bajo Nuevo México: 59 años después sigue prohibido perforar allí sin permiso del Gobierno
El Proyecto Gasbuggy multiplicó la producción, pero el gas salió con tritio; en 2014 quedaban unos 2.830 curios bajo tierra y el DOE sigue vetando perforar en un radio de 183 metros.
La primera prueba de la bomba atómica en 1945 creó material nunca antes visto
EEUU lo construyó en 1957, lo cerró en 1973 y ha necesitado casi medio siglo para hacer desaparecer por completo este reactor nuclear y retirar 27.000 toneladas de residuos

El 10 de diciembre de 1967, la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos (AEC) hizo estallar una bomba nuclear para sacar gas de una capa de arenisca a 1.288 metros bajo el Bosque Nacional Carson, en el noroeste de Nuevo México. El artefacto, de 29 kilotones, aumentó la producción del pozo, pero volvió radiactivo el gas, y 59 años después sigue prohibido perforar allí sin permiso del Gobierno.
Según la ficha oficial del Departamento de Energía (DOE), el gas «seguía teniendo cantidades medibles de componentes radiactivos». Entre julio de 1968 y octubre de 1969, cinco pruebas de producción sacaron 213 millones de pies cúbicos, unos 6 millones de metros cúbicos, que se quemaron en antorcha.
Ken Kreie, gestor del emplazamiento en la Oficina de Gestión del Legado del DOE, explica en un vídeo oficial que la detonación no liberó radiación en la superficie, pero sí hizo que el gas natural se volviera radiactivo.
Una idea que nació en 1957
El experimento se llamó Proyecto Gasbuggy y formaba parte de Plowshare, el programa de la AEC para buscar usos pacíficos a los explosivos nucleares. Según la historia que publica el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, la idea surgió en 1957, cuando directivos de El Paso Natural Gas preguntaron a los científicos de Livermore si una explosión nuclear podría aumentar la producción de gas. El acuerdo entre la AEC, el Departamento del Interior y la empresa se firmó en enero de 1967.
El lugar elegido está en el condado de Río Arriba, a unos 89 kilómetros al este de Farmington. Allí, la arenisca de Pictured Cliffs guarda gas, pero es una roca de baja permeabilidad, con poros tan mal conectados que el gas apenas circula por ella.
Qué hizo la explosión bajo tierra
El calor de la detonación vaporizó la roca y abrió una cavidad de unos 25 metros de radio, según un informe de 2015 del Desert Research Institute elaborado para el DOE. En menos de 30 segundos, el techo se desplomó dentro del hueco y formó una chimenea de escombros, mientras las fracturas se extendían entre 120 y 150 metros en todas direcciones.
La roca fundida se solidificó en el fondo en una masa vítrea. Según la ficha del DOE, en ella quedaron atrapados la mayoría de los radionucleidos de alto punto de fusión, algo parecido al material que creó la primera prueba de la bomba atómica en 1945.

Más gas, pero radiactivo y menos energético
El laboratorio de Livermore calcula que la producción se multiplicó por entre seis y ocho respecto a las tasas previas. Sin embargo, la ficha del DOE recoge que el gas tenía «un poder calorífico significativamente menor» y que las fracturas no penetraron en la capa de gas tanto como se esperaba.
El gran problema era el tritio, un isótopo radiactivo del hidrógeno que puede formar parte de las moléculas de agua. La prueba generó unos 40.000 curios de tritio y, durante las pruebas de producción, 2.432 curios salieron al ambiente, según el informe del Desert Research Institute.
En 1976 se decidió no hacer más pruebas en el lugar. Antes llegaron Rulison, en 1969, y Rio Blanco, en 1973, ambos en Colorado. Según Livermore, la técnica era viable, pero «nunca se demostró su viabilidad económica», y Plowshare terminó en 1977.
Lo que sigue enterrado en Nuevo México
En 1978, el emplazamiento se desmanteló en seis semanas. Los residuos radiactivos líquidos se inyectaron en la antigua cavidad, los sólidos se llevaron al polígono de pruebas de Nevada y los pozos se sellaron. La limpieza final de la superficie terminó en 2004, con la retirada de unos 4.250 metros cúbicos de tierra contaminada.
Sobre el punto cero hay hoy una placa de latón que prohíbe, sin permiso del Gobierno, perforar hasta 457 metros de profundidad en un radio de 30 metros, y entre 457 y 1.372 metros en un radio de 183 metros.
En la superficie no hay restricciones. Según Kreie, el terreno es «campo abierto» y se usa para el pastoreo de ganado y el ocio. Otros proyectos nucleares de la misma época han exigido aún más trabajo, como el reactor que EEUU tardó casi medio siglo en hacer desaparecer.
Lo que preocupa está abajo. Clay A. Cooper y Jenny B. Chapman, del Desert Research Institute, escriben que los materiales de la cavidad podrían suponer un riesgo si se sacaran a la superficie, lo que obliga a mantener «a perpetuidad» la restricción de perforación.
Según sus cálculos, en 2014 quedaban unos 2.830 curios de tritio en el subsuelo y el agua tritiada se había desplazado unos 110 metros desde el punto de la detonación. El tritio tiene una vida media de 12,32 años y se desintegra en helio, que no es radiactivo.
El DOE toma muestras cada cinco años de tres pozos de gas privados cercanos y de cualquier pozo nuevo en un radio de 2,4 kilómetros, según su plan de vigilancia de 2024. Hasta ahora no se ha detectado en ellos ningún radionucleido relacionado con Gasbuggy.
Ken Kreie, gestor del emplazamiento en la Oficina de Gestión del Legado, resume la historia del Proyecto Gasbuggy. Vídeo: U.S. Department of Energy
Lo que el modelo no garantiza
El informe del Desert Research Institute reconoce que las propiedades de las fracturas se conocen mal. Por eso los autores eligieron valores que favorecen el avance del tritio, de modo que sus cifras son una estimación prudente y no una medición directa.
En su simulación, un pozo hipotético situado a 340 metros produjo gas durante 30 años y el tritio se acercó hasta 90 metros de él, aunque nunca lo alcanzó. Esa distancia depende de la orientación de las fracturas. Los documentos oficiales tampoco coinciden en algunos datos, como la profundidad exacta (1.288 o 1.292 metros) o el número de pruebas de producción, cinco según la ficha y seis según el plan de vigilancia.
Tampoco es pública la cantidad total de carbono-14 que generó la explosión. El subsuelo de Gasbuggy seguirá cerrado a la perforación, igual que otras instalaciones que el DOE gestiona con cautela extrema, como la sala de argón de Idaho donde se trocea combustible nuclear. Los documentos del emplazamiento están en la web de la Oficina de Gestión del Legado del Departamento de Energía.
Crédito de la imagen: Science History Institute.