En 2023 un ingeniero jefe de 72 años ordenó a la tripulación de un barco griego verter agua contaminada al mar y falsificar los registros: la naviera tuvo que pagar 1,32 millones de € de multa
La tripulación ocultó las descargas contaminantes con registros falsos.
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La naviera griega Eurobulk deberá pagar alrededor de 1,3 millones de euros por los vertidos ilegales de uno de sus barcos en Estados Unidos. En abril de 2023, la tripulación del granelero Good Heart arrojó agua contaminada con hidrocarburos al mar durante una escala en el puerto de Corpus Christi, en Texas.
Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la empresa se declaró culpable en enero de 2025 de violar la ley federal contra la contaminación causada por buques. También admitió un delito de obstrucción a la justicia por ocultar esos vertidos.
Detrás de las descargas estaba el ingeniero jefe del barco, un hombre de 72 años que dio las órdenes en la sala de máquinas y participó en la manipulación de los registros de a bordo.
¿Qué ordenó el ingeniero jefe del barco griego a la tripulación?
Según la fiscalía federal del distrito sur de Texas, el entonces ingeniero jefe del buque era el griego Christos Charitos, de 72 años. Charitos ordenó a los tripulantes de menor rango de la sala de máquinas bombear el agua contaminada directamente al mar.
Esa agua procedía de la quilla de cajón, un conducto que recorre el barco desde la sala de máquinas por debajo de las bodegas de carga. Según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la tripulación descargó esos residuos oleosos por la borda al menos dos veces durante abril de 2023.
Para burlar los controles, Charitos pidió al segundo ingeniero conectar agua dulce al separador de agua y aceite del buque. Así, el medidor de hidrocarburos registraba niveles de aceite más bajos de los reales y el sistema permitía las descargas ilegales.
Por supuesto, ninguna de esas maniobras quedó anotada en el libro de registro de hidrocarburos del barco. Además, la tripulación entregó registros falsos a la Guardia Costera de Estados Unidos para ocultar la contaminación.
La denuncia de un tripulante destapó los vertidos del barco griego en Estados Unidos
La investigación arrancó con la denuncia de un miembro de la tripulación, que alertó sobre las descargas ilegales. A raíz de ese aviso, la Guardia Costera inspeccionó el Good Heart a finales de abril de 2023, durante su escala en Corpus Christi.
El buque es un granelero con bandera de Liberia y una capacidad de carga de unas 63.000 toneladas de peso muerto. Eurobulk lo opera para el transporte de mercancías a granel por todo el mundo.
El Servicio de Investigación de la Guardia Costera se encargó del caso. «Este resultado refleja nuestro compromiso de exigir responsabilidades a quienes violan las leyes que previenen la contaminación del medio marino», afirmó el contraalmirante David Barata, comandante del Octavo Distrito de ese cuerpo.
Las sanciones a la naviera griega y a su ingeniero jefe en Estados Unidos
Un tribunal federal de Texas dictó la sentencia contra Eurobulk en enero de 2025. La naviera griega deberá abonar una multa penal de casi un millón de euros y un pago de servicio comunitario de unos 330.000 euros a la Fundación Nacional de Pesca y Vida Silvestre.
La empresa cumplirá además cuatro años de libertad condicional bajo un plan de cumplimiento ambiental. Ese plan incluye una supervisión externa para garantizar que la compañía respete las normas en el futuro.
Por su parte, Christos Charitos se declaró culpable en septiembre de 2024 de no registrar las descargas y de falsificar los registros. El ingeniero jefe recibió una multa de unos 1700 euros y un año de libertad condicional sin supervisión.
«Es crucial que nos esforcemos por eliminar las amenazas a nuestras aguas exigiendo responsabilidades a las corporaciones extranjeras», afirmó el fiscal federal Nicholas J. Ganjei, quien aseguró que su oficina seguirá actuando cuando los buques extranjeros incumplan la ley y traten de encubrirlo.
En otro caso similar, según el portal especializado Marine Insight, la justicia estadounidense condenó a tres meses de prisión a Fei Wang, un ciudadano chino de 38 años. Wang usó una «tubería mágica» para esquivar los controles de contaminación del buque ASL Singapore. Además, también falsificó sus libros de registro entre octubre de 2023 y febrero de 2024.