Un empresario de EEUU llevaba desde 2013 vertiendo aguas residuales que podían llegar al mar mediante un desagüe oculto: 10 años después lo condenan a 18 meses de cárcel y 218.000 € de multa

Un empresario de Estados Unidos cumplirá 18 meses de cárcel por verter durante años aguas residuales cáusticas al sistema de alcantarillado de Seattle. Según la Fiscalía Federal del Distrito Oeste de Washington, Louie Sanft, dueño y operador de la empresa Seattle Barrel and Cooperage Company, recibió además una multa de 250.000 dólares (unos 218.000 euros) y tres años de libertad supervisada.
La compañía se dedica a recoger bidones industriales y comerciales usados para reacondicionarlos y revenderlos. Parte de ese proceso consiste en lavar los barriles con una solución química muy corrosiva, de un pH muy elevado, que la empresa descargó al alcantarillado del condado de King a través de un desagüe oculto.
La acción se prolongó durante una década y se sostuvo con informes falsos a los reguladores. En el mismo caso, el tribunal condenó en octubre de 2023 a John Sanft, de 58 años y jefe de planta, a 30 días de prisión y cuatro meses de arresto domiciliario.
La condena al empresario que vertió aguas residuales durante una década en Seattle
Un jurado declaró culpable a Louie Sanft tras un juicio de tres semanas. Los cargos incluyen conspiración, 29 violaciones de la Ley de Agua Limpia por descargar contaminantes al alcantarillado, cuatro cargos de certificaciones falsas bajo esa misma norma y una declaración falsa a agentes especiales de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés).
La empresa recibió una pena de cinco años de libertad condicional. El jefe de planta, en cambio, se había declarado culpable en enero de 2022 de conspiración y de mentir a la EPA, así que no llegó a juicio.
El juez Richard A. Jones, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Seattle, dictó esa segunda condena. Durante la audiencia subrayó que John Sanft conocía la existencia del desagüe oculto.
«Usted era consciente del desagüe oculto en Seattle Barrel. Hacía declaraciones falsas a los reguladores de forma deliberada. Eligió mentir y mentir y continuar con la mentira», le dijo el juez. El magistrado también señaló que, a diferencia de Louie Sanft, el jefe de planta no mintió al jurado desde el estrado.
¿Cómo funcionaba el desagüe oculto de la empresa de barriles de Seattle?
Los agentes encontraron una bomba portátil en el suelo, junto al tanque de solución cáustica, cuando entraron en la nave. Esa bomba enviaba el líquido a un desagüe que la compañía nunca había declarado al condado de King y que conectaba directamente con la red de alcantarillado.
Desde al menos 2009, Seattle Barrel operaba con un permiso de vertido que le prohibía descargar al alcantarillado aguas con una corrosividad superior a un pH de 12. El lavado de los bidones generaba ese tipo de residuo.
El allanamiento ocurrió el 8 de marzo de 2019. Los monitores encubiertos indicaron que la planta descargaba material de pH alto en el alcantarillado y los agentes ejecutaron de inmediato una orden de registro.
La vigilancia encubierta de Estados Unidos para detener el vertido de residuos
La primera constatación documentada del vertido ilegal llegó en 2013. Ese año, el condado de King vigiló la planta de forma encubierta y descubrió que la empresa descargaba efluentes con un pH por encima de 12, en contra de su permiso. El condado multó a la compañía, pero la contaminación continuó.
A partir de 2016, Louie Sanft certificó por escrito cada mes ante el condado que Seattle Barrel se había convertido en una instalación de «vertido cero» y que ya no descargaba ninguna agua residual industrial a la red.
Sin embargo, en 2018 y 2019 la División de Investigación Criminal de la EPA montó una nueva vigilancia encubierta y comprobó que la planta mantenía de forma rutinaria las descargas por encima de un pH de 12. Los agentes instalaron después equipos de monitoreo en tiempo real que les permitían determinar el momento exacto de cada vertido.
¿Qué daño causa un vertido con pH superior a 12 en el alcantarillado?
Un agua residual por encima de ese nivel corroe la red de saneamiento y la planta de tratamiento. Además, puede provocar contaminación por paso directo hacia Elliott Bay y Puget Sound, donde desemboca en el mar finalmente el sistema de alcantarillado del condado de King.
Los Servicios Públicos de Seattle (SPU, por sus siglas en inglés) advierten que las cañerías situadas aguas abajo de la planta están dañadas de forma prematura y necesitarán una reparación anticipada. Sin embargo, el riesgo también alcanza a los operarios. Estos productos cáusticos pueden causar ceguera, necrosis de la piel, daños óseos e incluso la muerte.
El caso lo investigó la División de Investigación Criminal de la EPA, con el apoyo del condado de King y de Servicios Públicos de Seattle. Actualmente, la empresa asegura que dejó de utilizar la solución cáustica después del registro.