Máximo Huerta: «La herida de la guerra civil debe cerrarse para el bien de todos»
"España está olvidando que fue un país emigrante"
"He decidido no guardarme los cariños"
«Hay recuerdos que no quieres y los borras», no porque desaparezcan, sino porque duelen. Porque nombrarlos podría romper un equilibrio familiar, personal, vital, que ha costado años construir. Nos lo cuenta Máximo Huerta en su última novela.
La obra parte de una escena mínima —una madre con demencia que pregunta por un hijo que no existe— y se convierte en algo mucho más incómodo: una exploración en todo lo que una vida decide no contar. Lo que se borra a medias. Lo que se entierra voluntariamente. Y lo que, tarde o temprano, vuelve. Sobre todo eso formula una frase que penetra en el alma y el pensamiento: «La vida que se recuerda ya no es vida». Recordar no es reproducir el pasado: es editarlo. Y, sin embargo, cuánto puede azotar. Incluso más que el presente.
Ahondamos sobre este hecho. La ciencia lleva décadas confirmándolo. La psicóloga cognitiva Elizabeth Loftus demostró que cada vez que recordamos, modificamos el recuerdo. Añadimos, quitamos, embellecemos, falseamos. La memoria no funciona como una grabación, sino como una narración que se reescribe cada vez que se cuenta. Huerta lo expresa de forma intuitiva, casi literaria: «Cada vez que recordamos, reinventamos». El neurólogo Oliver Sacks fue aún más lejos al estudiar pacientes con daños neurológicos: la identidad no se sostiene sólo en lo que recordamos, también en lo que olvidamos para poder seguir siendo. Sin cierto olvido, la vida se vuelve inhabitable. Por eso olvidar no siempre es una derrota. A veces es una forma de defensa.
En la entrevista no nos quedamos en lo íntimo. Huerta extiende la reflexión a lo colectivo y habla de algo inquietante: el Alzheimer social. Olvidamos lo que incomoda. Olvidamos errores que podrían volver a repetirse. Olvidamos, por comodidad, por cansancio o por miedo al conflicto. «España está olvidando que fue un país emigrante», dice Huerta, recordando a generaciones enteras que tuvieron que irse para sobrevivir. Y también tiene claro que «la herida de la guerra civil debe cerrarse para el bien de todos».
El psicólogo y Nobel Daniel Kahneman explicó que nuestra mente tiende a simplificar el pasado para tomar decisiones rápidas en el presente. El problema es que esa simplificación suele borrar los matices incómodos. Como individuos y como sociedades.
Mamá está dormida despierta la urgencia de preguntar a los padres y a los abuelos. Saber de ellos, de su vida, de su historia, antes de que sea tarde.
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