Stephen Baldwin explica por qué dejó Hollywood en la cima del éxito: «Conocí a Dios y me di cuenta de que no quería ser Tom Cruise»
El actor abandonó la meca del cine en el momento cumbre de su carrera
Actualmente se dedica a producir contenido relacionado con el mundo de la fe y presentando el pódcast 'One Bad Movie'
Antes de que la familia Skarsgård estuviese de moda en Hollywood, hubo una dinastía fraternal que dominó el star-system del cine de los 90: los hermanos Baldwin. Por supuesto, el más conocido es el mayor y nominado al premio Oscar, Alec Baldwin. Sin embargo, Stephen Baldwin (el menor de los cuatro) terminó rechazando el abrazo mediático de Hollywood cuando se encontraba en el punto más álgido de su carrera. ¿El motivo? Su conversión religiosa a principios de los 2.000 le hizo darse cuenta de no querer convertirse en una estrella de la talla de Tom Cruise.
El clan está formado por Alec Baldwin, conocido por aparecer en películas como La caza del Octubre rojo (1990) e Infiltrados (2006); Daniel Baldwin, protagonista de una ristra inagotable de títulos de serie B; William Baldwin, actor de llamaradas (1991) y Stephen Baldwin, una incipiente estrella que en la mitad de la última década del siglo XXI alcanzó una popularidad gigantesca al formar parte de la fantástica Sospechosos habituales. No obstante, su salto espiritual y transformación religiosa le hicieron repudiar de lleno la fama de la meca del celuloide. De hecho, hoy en día se le conoce más por ser el padre de Hailey Bieber, la esposa de Justin Bieber, que por los méritos posteriores de su filmografía.
Stephen Baldwin: «Ese no era yo. No quería ser Tom Cruise»

Tras el éxito de la ópera prima de Bryan Singer, donde compartió pantalla con Kevin Spacey, Benicio del Toro y Gabriel Byrne, el pequeño de los Baldwin concurrió en una carrera posterior que, como algunos otros de sus hermanos, declinó en un cine que iba directamente a las estanterías de los videoclubs, fuera del marco popular de los grandes estudios.
En una entrevista reciente para la revista People, Stephen explicó los motivos detrás de ese ostracismo voluntario:
«Probablemente podría haberme dirigido en la dirección de convertirme en una gran estrella. Pero ese no era yo. No quería ser Tom Cruise y tener que recaudar 100 millones de dólares en taquilla. ¡Prefiero ser un tonto de Massapequa (un tipo cualquiera)! ¡Soy bueno en eso!».
En su charla con el medio, Baldwin explicó que para él, vivir la presión constante de la recaudación era algo que chocaba directamente con su forma de ser. Aunque también explicó cómo el detonante de su salida fue su asistencia a un festival evangélico en la playa, sintiendo una auténtica llamada espiritual.
Su camino: el proselitismo en el cine
Tras ese despertar católico, Stephen Baldwin ha enfocado su vida en un tipo de cine religioso, dentro de cintas independientes de corte espiritual como A Carpenter’s Prayer. También es el presentador de One Bad Movie, un pódcast de entrevistas en el que, a través del humor, se analizan películas malas y experiencias desastrosas vividas en los sets de rodaje.