La rutina de Matt Damon (55 años) para adelgazar 15 kilos para su última película: «La mejor manera es poner una fecha límite»
A sus 55 años, Damon se ha puesto en forma para dar vida a Odiseo en la última película de Christopher Nolan
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Matt Damon es el actor de moda este verano debido al estreno de La Odisea, la ambiciosa adaptación de Christopher Nolan que lo sitúa en la piel de Odiseo. Un proyecto muy ambicioso que Damon encabeza junto a otros actores como Zendaya, Tom Holland, Anne Hathaway o Robert Pattinson, y en el que además llama mucho la atención el espectacular cambio físico que ha sufrido. A sus 55 años, el actor ha logrado perder alrededor de 15 kilos para ajustarse a lo que exigía el personaje.
No es la primera vez que Damon se somete a una transformación de este tipo, pero en esta ocasión el reto tenía un punto diferente. No se trataba sólo de ganar músculo o verse más fuerte, sino de conseguir un equilibrio concreto: un físico más delgado, pero resistente. Algo que, según ha explicado, obligó a cambiar por completo su rutina durante varios meses. Y para lograrlo ha explicado que más allá de dietas o entrenamientos concretos, tuvo un objetivo marcado en el calendario. En sus propias palabras ha explicado «La mejor manera de estar en forma es ponerse una fecha límite».
La rutina de Matt Damon (55 años) para adelgazar 15 kilos para ‘La Odisea’
Aunque el entrenamiento forma parte del proceso, Damon ha dejado claro explicando cómo se ha preparado para ser Odiseo, que no lo es todo. De hecho, ha insistido en que la disciplina empieza mucho antes de ponerse a hacer ejercicio. Durante la preparación, todo giraba alrededor de ese objetivo: lo que comía, cómo descansaba y cómo organizaba el día.
«Todo se convierte en un trabajo de 24 horas», explica. No hay margen para improvisar. Cada decisión cuenta, desde la comida hasta el tiempo de recuperación. Es un enfoque bastante similar al de un deportista profesional, algo que él mismo reconoce cuando compara este tipo de rodajes con una «temporada» de entrenamiento. Y esa mentalidad fue la que le permitió mantener el ritmo durante meses, algo clave para un objetivo que no era puntual, sino sostenido en el tiempo.
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Su rutina de entrenamiento: fuerza, constancia y variedad
En su día a día, Damon ya tenía una base. Desde hace años entrena entre tres y cinco días por semana, con sesiones centradas en distintos grupos musculares. La estructura es bastante clásica: pecho y tríceps, espalda y bíceps, y piernas junto a hombros. A esto se suman superseries, ejercicios de aislamiento y circuitos, además de otras actividades en los días en los que no toca gimnasio. No es un entrenamiento improvisado, sino bastante organizado, aunque adaptado según el proyecto.
Para La Odisea, el enfoque cambió ligeramente. Más que ganar volumen, el objetivo era definir y perder peso sin perder fuerza. Eso implica ajustar tanto la intensidad como el tipo de ejercicios, además de cuidar mucho más la alimentación.
Una dieta con menos caprichos y más control
Si hay un punto donde el cambio fue evidente, fue en la alimentación. Damon ha reconocido que siguió una dieta bastante estricta durante el rodaje, eliminando ciertos alimentos y controlando mucho lo que comía. Uno de los cambios más importantes fue dejar el gluten, una decisión que tomó junto a su equipo médico. A partir de ahí, el control fue total sin margen para improvisar ni de saltarse el plan, algo que él mismo reconoce que no siempre fue fácil ya que el rodaje fue en Sicilia, y tuvo que evitar la tentación que le suponía la comida italiana. «Veía a todo el mundo comiendo pasta y era una tortura», comenta entre risas. Aun así, mantuvo la disciplina, algo imprescindible para lograr el objetivo.
Un rodaje que exigía más que un físico definido
El esfuerzo no se quedaba en el gimnasio o en la dieta. El propio rodaje de La Odisea fue especialmente exigente. Christopher Nolan volvió a apostar por localizaciones reales, lo que obligó al equipo a desplazarse por lugares como Grecia, Islandia o Sicilia. Eso se traducía en jornadas físicas desde el primer momento. Caminatas largas, escenarios complicados y, en muchos casos, tener que cargar con parte del equipo o la propia armadura. No era un rodaje cómodo, y eso también influye en la preparación.
De hecho, Damon recuerda cómo decidió asumir ese esfuerzo desde el principio. El primer día dejó que alguien del equipo llevara su armadura, pero enseguida se sintió incómodo. «Todos la llevaban, así que no tenía sentido que yo no lo hiciera», explica.
La mentalidad fue el verdadero punto diferencial
Más allá del entrenamiento o la dieta, hay una idea que se repite en todo lo que cuenta Damon: la mentalidad. Tener un objetivo claro y trabajar en torno a él, de modo que no habla tanto de motivación como de compromiso. Saber que hay una fecha concreta, el inicio del rodaje, cambia la forma de afrontar el proceso ya que no es algo opcional, sino parte del trabajo. Ese enfoque es el que, según él, marca la diferencia. No se trata de hacer algo puntual, sino de convertirlo en rutina durante el tiempo necesario.
Un cambio que ya no quiere repetir
A pesar del resultado, Damon también reconoce que este tipo de transformaciones tienen un límite. Con los años, el cuerpo responde de forma distinta, y los cambios extremos pueden pasar factura. Por eso, ha dejado claro que no tiene intención de volver a someterse a transformaciones tan agresivas en el futuro. No porque no pueda hacerlo, sino porque considera que no compensa. Aun así, el resultado en La Odisea vuelve a demostrar el nivel de exigencia con el que afronta cada proyecto, y deja una idea clara y es quemás allá de la edad, la disciplina sigue siendo el factor clave.