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La higiene rompe alianzas inquebrantables en ‘Supervivientes’: «¡Huele al tatarabuelo de la Sirenita!»

El drama vivido en 'Supervivientes' por la higiene y la descripción de Nagore Robles ha sido puro 'show'

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Nagores y Alba en 'Supervivientes'. (Telecinco)
Paula M. Gonzálvez

La humanidad se ha abierto paso en Supervivientes (Telecinco). Matizamos: el olor a humanidad. El hedor ha superado un nivel que sólo podrían tolerar los olfatos que se enfrentan en el metro a ciudadanos asalvajados y reacios a la ducha. Pero los concursantes de Supervivientes no usan demasiado el transporte público y la higiene ha abierto un cisma en Honduras, donde se han roto alianzas que parecían inquebrantables.

Nagore Robles, en otra vida perfumista, se ha convertido en cronista oficial de la selva escatológica con su precisa descripción de los aromas que amenazan con provocarle sarpullidos. Lo que viene ahora puede revolver sensibilidades (y estómagos).

Imaginen compartir una pastilla de jabón, aderezada con la sal del agua del mar, con nosecuantos humanos más que la usan para frotar con afán zonas prohibidas. Imaginen que, además, unos abusan más que otros de esa pastilla racionada, y mientras algunas supervivientes se sacan brillo, otras acumulan roña cuando ven que la pastilla se ha reducido al mínimo. Conclusión: «¡La cabeza me huele a queso podrido!», reventó este martes Nagore en Supervivientes. Tierra de nadie, donde la audiencia pudo ver de nuevo a la colaboradora, en esencia.

Como ella misma dijo, «ya era hora» de que se «mosqueara» de verdad en el concurso, y se ha «pegado una chinada que pa’ qué» gracias a la poca consideración de sus compañeros con su cuidado personal. Y el mosqueo le ha llevado a discutir, entre otros, con Alba Paul, una de sus aliadas en el concurso. Porque mientras la melena de Alba huele a rosas, el pelo de Nagore es una fragancia de intensidad similar al ambientador de cierta tienda de ropa, eau de toilette «yogurt caducado», asegura. La colaboradora acusó a la mujer de Dulceida de usar el jabón varias veces, aunque ella insiste en que no está en lo cierto.

El hedor en ‘Supervivientes’

Segundo round: Nagore contra Alvar. En esta batalla, la escena recordaba más a Jean Baptiste Grenouille en El perfume. Historia de un asesino que a los trayectos matinales en el metro. El personaje, que nació bajo un puesto de pescado del mercado, entre los restos y despojos, desarrolló un olfato tan privilegiado como el de Nagore Robles.

Tremenda trifulca armó cuando vio la hazaña de Alvar: la de dejar el pescado sobre su ropa limpia. Lo abordó directamente en la barca, mientras él argumentaba que «habían sido unos minutos». No llegaron a ser horas porque ella se dio cuenta a tiempo, cabe matizar.

Era la comida que Alvar acababa de pescar, las piezas que, a medida que van capturando a nado, en medio del mar, van almacenando en su propio bañador. Un apunte: las almacenan en una de las pocas zonas del cuerpo que cubre la tela del bañador masculino. «¡Ese bañador putrefacto!» también estaba sobre la colada de Nagore -recién centrifugada con el salitre del mar-. «Bañador putrefacto» es una descripción muy precisa si se tiene en cuenta que bastaron unos minutos para que su prenda limpia se impregnara del olor.

«¡Ese pantalón huele al padre del padre del padre de la Sirenita! ¡Es el pantalón del tatarabuelo de Ariel!», explicaba Nagore, intentando trasladar a la audiencia las sensaciones aromáticas a las que está expuesta, muy a su pesar. Lo consiguió, y afortunadamente los espectadores habrían cenado mucho antes de que se emitiera el momento.

La excusa de Alvar, en cambio, no convenció: lo dejó ahí, sobre la ropa de Nagore, porque no encontraba «el sol» en la playa para que su bañador se secara. Sólo se le ocurrió colocarlo en ese hueco.

Ni siquiera vivir 24 horas al raso logra airear la pestilencia, a juzgar por el drama que se vivió en el prime time de este martes en Telecinco. Parece que el hambre no es la prueba más dura en Supervivientes, y la falta de eficacia de tanta ventilación tiene mucho más peso. Al menos esta semana.

A Nagore sólo le queda la opción de huir Bajo el mar, con los descendientes del tatarabuelo de Ariel. Si no te quieres arriesgar, bajo del mar te quedarás, y sin problemas, entre burbujas, tú vivirás.

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