El reloj de 130.000 euros con el que Ronaldo Nazário eclipsó a Madonna en la final del Mundial 2026
El reloj de Charles Leclerc con el que celebró su victoria en Silverstone: una pieza de hasta 612.000 euros diseñada junto al piloto
El reloj de más de 40.000 euros con el que Jannik Sinner celebró su victoria en Wimbledon
La final del Mundial 2026 no sólo dejó imágenes para la historia del fútbol, sino también una inesperada protagonista fuera del terreno de juego: la muñeca de Ronaldo Nazário. Mientras Madonna convertía el descanso del partido en un auténtico espectáculo global con una puesta en escena repleta de estrellas, el exdelantero brasileño captaba la atención de los aficionados más atentos a los pequeños detalles. Entre bailes, cámaras y flashes apareció un accesorio que pasó casi desapercibido para la mayoría, pero que los apasionados de la relojería identificaron rápidamente como una de las piezas más exclusivas del mundo: un F.P. Journe Élégante Titalyt de 48 mm, un reloj cuyo precio ronda los 130.000 euros y que combina diseño vanguardista, tecnología poco habitual en la alta relojería y ese componente de exclusividad que convierte cada unidad en un objeto de deseo.
Ronaldo, Madonna y una escena inesperada en la gran final
El descanso de la final del Mundial 2026 estaba llamado a convertirse en uno de los grandes momentos del torneo. Por primera vez, la competición incorporaba un espectáculo musical al estilo de los grandes eventos deportivos estadounidenses, con Madonna como una de las grandes protagonistas y con la presencia de figuras internacionales de la música y el entretenimiento.
La aparición de Ronaldo y Ronaldinho junto a la reina del pop fue uno de los momentos más comentados de la actuación. Ambos exfutbolistas brasileños llegaron al escenario acompañando a Madonna en una escena cargada de nostalgia y referencias a la cultura futbolística.
Sin embargo, mientras las miradas estaban puestas en la coreografía, los cambios de vestuario y la inesperada colaboración entre estrellas del deporte y la música, algunos espectadores repararon en un detalle mucho más discreto: el reloj que llevaba Ronaldo en la muñeca.