El ABC de las bebidas vegetales
Hace algún tiempo que las tendencias foodie empezaron a abrazar (en cierta manera) al veganismo como aliado de una vida sana y una de las principales damnificadas ha sido la lactosa. No vamos a entrar en debate, pero lo que sí está claro es que hay tantos fans como detractores, así como estudios que abogan por una y por otra.
Es en este cisma de confusión y de difícil elección donde han emergido algunas alternativas a la leche clásica, es decir, no lácteas elaboradas a base de ingredientes vegetales y agua. En un primer momento, quien tomaba otro tipo era por motivos alérgicos o de intolerancia a alguna de sus proteínas. Sin embargo, actualmente hay quien ve en el sabor, así como en las diferentes propiedades nutricionales que aporta, un elemento clave para introducirlo en su dieta.
Una parte de la ciencia sigue negando que la grasa de la leche convencional sea perjudicial para el ser humano, pero, de igual manera, reconoce los beneficios de las bebidas vegetales. No obstante, es habitual que estos tengan una gran cantidad de azúcares añadidos dentro como sustitutivo de la lactosa, por lo que conviene vigilarlo bien de cerca. A nivel calórico, están casi a la par que una semidesnatada, por ejemplo. Por lo tanto, la decisión de tomar una u otra depende de cada uno.
En este punto surge el gran auge de las ‘leches’ vegetales, que vivimos actualmente. Aprovechamos su tremendo tirón para saber un poco más de ellas.
Leche de arroz
Elaborada a través de granos de arroz, frescos, molidos y cocidos, y después fermentados, la leche de arroz cuenta con propiedades depurativas e hipotensoras. Además, contiene vitamina B y es bastante más ligera al ser baja en calorías, por lo que se presenta como una opción ideal para controlar el peso. No contiene gluten.
Leche de almendras
Este tipo de bebida vegetal es muy indicada para personas anémicas, débiles, con problemas hepáticos o desnutridas. Por otro lado, ayuda al cerebro y los músculos por su alto contenido en potasio, magnesio, hierro, calcio y vitamina E. Por si fuera poco, es muy digestiva, previene la osteoporosis y disminuye el riesgo de cáncer de colon, dado su alto valor en fibra.
Leche de avena
Una opción de desayunar energía sin introducir ningún tipo de grasa. Se trata de un carbohidrato con valor proteico más alto que el arroz o el trigo. Entre sus ventajas está la de disminuir el colesterol y los ácidos biliares del intestino. Posee un alto contenido en fibra, ácidos grasos esenciales y cuenta con un sabor saciante, un aspecto importante a la hora de seguir un plan nutricional equilibrado.
Leche de soja
Quizás sea la más conocida dentro del grupo de bebidas vegetales. Tiene su origen más remoto en China, aunque después se extendiese por el resto de continentes. Entre sus propiedades destacan: mejor digestión, indicada para personas con diabetes, reducción de la hipertensión, mejorar la circulación y la cicatrización, disminución de colesterol… Por otro lado, está especialmente recomendada para ayudar a mujeres con el síndrome pre-menstrual, gracias a su contenido en isoflavonas.
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