Cine

Marilyn Monroe: «La fama es como el caviar. Es bueno tener caviar, pero no cuando lo tienes en cada comida»

'Con faldas y a lo loco' (United Artists).

Hace poco más de un mes, Norma Jean Mortenson, más conocida como Marilyn Monroe, habría cumplido más de 100 años. La actriz redefinió por completo el concepto de estrella de cine a mediados de los 50, pasando de ser un mero estereotipo confeccionado por la industria a convertirse de lleno en una mujer de negocios que reivindicaba parte del control creativo de sus proyectos, mucho antes de que esto fuese una moda imperante en Hollywood. Y es que, al igual que sucede con la mayoría de las leyendas del séptimo arte, la ganadora del Globo de Oro fue también una referencia carismática fuera del set de grabación. Buena prueba de ello es una de las últimas reflexiones sobre la fama que dejó antes de morir.

‘Vidas rebeldes’ (United Artists).

En su época, poca gente podía compararse a nivel mediático con Norma Jean. Su carrera comenzó representando el ideal canónico de la belleza de su tiempo, pero pronto quiso ser tomada en serio, buscando el respeto profesional y rechazando papeles superficiales y planos. Por eso, en 1955 ingresó en el prestigioso Actor’s Studio. Tomando lecciones del maestro Lee Strasberg y aprendiendo del introspectivo método de actuación que antes que ella asumieron nombres como Marlon Brando, Montgomery Clift y James Dean, entre otros.

Así y, lejos de querer ser sólo una cara bonita, Monroe alcanzó la cima de su consagración dramática con proyectos como Bus Stop (1956) y The Misfits (1961). Aunque ninguno de ellos terminó teniendo una correspondiente valoración por parte de la Academia. La prensa siguió priorizando su físico y su vida fuera de las películas por encima de su esfuerzo y talento, generándole una frustración que la llevó a tener una opinión clara sobre la fama.

Marilyn Monroe y la fama en pequeñas dosis

«La fama es como el caviar. Es bueno tener caviar, pero no cuando lo tienes en cada comida», la reflexión de la intérprete aparece por primera vez en la publicación del 3 de agosto de 1962 de la revista Life Magazine. En una charla con el editor Richard Meryman, Marilyn Monroe habló de forma muy profunda y melancólica sobre el peso y el precio de la fama.

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‘Con faldas y a lo loco’ (United Artists)

Allí, contó que sentía que la gente no la veía como a un ser humano, sino como a un objeto o una fantasía. Algo palpable en el ejemplo concreto que relató, cuando tras salir de una cirugía de vesícula, la multitud la empujó con tanta fuerza que se le abrieron los puntos de la operación.

Una sentencia casi póstuma

Dos días después de que se publicase su elocuente símil del caviar y la fama, Monroe falleció por una sobredosis de medicamentos. Las mismas sustancias que usaba habitualmente para intentar paliar su insomnio crónico.

Su muerte fue un auténtico trauma colectivo para los Estados Unidos e inició la mirada crítica moderna hacia la cultura de las celebridades y cómo puede impactar en estas la fama desmedida.