Dormir en un faro: cinco hoteles únicos para una escapada inolvidable en España
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Hay una designación arquitectónica bajo la que el trabajo del hombre se rinde a la bravura del mar. Los faros han sido desde su creación estructuras creadas para guiar a marineros y señalar el límite donde tierra y mar se encuentran, pero desde hace años su finalidad fue trasladar toda esta filosofía a la experiencia de los huéspedes. Hoy, algunos de los más icónicos han sido reconvertidos en hoteles, capaces de condensar siglos de historia marinera en una misma experiencia. Se extienden por todo el litoral, entre las islas y la península, y de entre ellos hemos preparado una colección que condensa algunos de los más espectaculares. Quizá con ello tus vacaciones tomen un nuevo rumbo hacia la costa.
Faro Silleiro (Galicia)
Dormir en un faro sobre el Atlántico es una experiencia que difícilmente se puede comparar con la experiencia de descansar en el faro de Silleiro. Se encuentra en Bayona y ahora, reconvertido en un precioso hotel boutique de tan sólo 17 habitaciones. Con suerte, uno de los días podrás ver cómo el farero va para revisar el funcionamiento de la luz del faro que, efectivamente, sigue en activo. Así que es recomendable cerrar las persianas por la noche para no ver intermitentemente la estela luminosa asomando por la ventana.

Hotel Faro de Punta Cumplida (La Palma)
En la costa de Barlovento, en La Palma, hace 150 años se encendió por primera vez la luz de un faro. Lejos del aislamiento esperado de una construcción de estas características en una costa tan abrupta como la atlántica, el faro de Barlovento terminó convertido en un espectacular hotel de lujo. El entorno es inigualable y la experiencia de dormir en una construcción como es un faro con la historia que atestigua este edificio, algo que difícilmente puede conseguirse en cualquier otro lugar de la isla.

O Semaforo de Fisterra (Galicia)
Durante siglos se pensó que en Finisterre, situado en A Coruña, se terminaba el mundo. De haber sido así, contemplar el final del planeta desde su faro más icónico habría sido el sueño de cientos de navegantes que llegaron a puerto guiados por su señal luminosa. Hay un matiz en este lugar y es que el hotel no está propiamente en el faro, sino en el antiguo edificio del Semáforo de Fisterra, que forma parte del conjunto histórico situado junto al Faro de Fisterra.

Faro de Cudillero (Asturias)
Entre el eclipse solar del 12 de agosto y el encanto del pueblo de Cudillero, Asturias se está convirtiendo en un destino estrella de este verano. Pues bien, sin salir del encanto de este rincón pesquero de casas de colores, puedes disfrutar de una noche en un faro de más de 160 años. Por ubicación es excelente, ya que se eleva sobre una roca a 23 metros; pero es que su interior es una oda a la estética marinera con acabados exclusivos.

Hotel Altonadock Faro de Lariño (Galicia)
A unos 50 kilómetros del faro de Finisterre se encuentra otro de los rincones gallegos donde la hospitalidad se desvincula de la funcionalidad de pernoctar en un lugar y se alía con la costa para ofrecer una experiencia singular. El Hotel Altonadock Faro de Lariño abrió sus puertas con la finalidad de acercar a sus huéspedes al salvaje y norteño entorno de Lariño, en tanto que su ubicación, gastronomía y esencia se constituyen ancladas a la identidad de su emplazamiento.
Como espacio gastronómico, el Hotel Altonadock Faro de Lariño cuenta con La Taberna El Ariete. Tanto su interior como su cocina rinden homenaje a los héroes de la Costa da Morte con una selección de los mejores sabores locales, que pueden disfrutarse en el interior o culminar la experiencia desde su terraza.
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