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Rutina

La rutina de activación de Álex González para empezar el día con más energía: siete movimientos, meditación y luz natural

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Álex González ha convertido el cuidado del cuerpo y de la mente en una parte más de su día a día. A sus 45 años, el actor comparte cada vez más detalles sobre los hábitos que sigue para mantenerse activo, cuidar su salud y afrontar las jornadas con energía. Lejos de limitarse a largas sesiones de gimnasio, su rutina empieza mucho antes: nada más levantarse, busca exponerse a la luz natural y realiza una breve secuencia de movimientos pensados para despertar el cuerpo después de horas de descanso. Después llegan unos minutos de meditación, escritura y, más adelante, el entrenamiento. Una serie de pequeños rituales que tienen algo en común: empezar el día antes de que el día empiece a exigirle nada.

Siete movimientos y apenas tres minutos para despertar el cuerpo

La primera parte de la rutina de Álex González llama especialmente la atención por algo muy sencillo: no necesita una hora libre ni equipamiento deportivo. Nada más levantarse, el actor realiza siete movimientos que, según ha explicado, le sirven para activar el cuerpo después de pasar horas tumbado.

La secuencia dura aproximadamente tres minutos y combina diferentes patrones de movimiento. El objetivo no es hacer un entrenamiento de fuerza ni terminar sudando, sino conseguir que el organismo abandone progresivamente el estado de reposo.

El propio González explica que comienza con pequeños saltos para activar el sistema linfático: «El cuerpo drena, la circulación se pone en marcha y la energía sube». Después incorpora movimientos de brazos alternos para movilizar la columna y los hombros, ondas corporales para devolver movimiento a la espalda y rotaciones de tronco para trabajar la movilidad torácica.

La secuencia continúa con movimientos de brazos sueltos para liberar tensión y con lo que él denomina movimiento del golfista, que combina cadera y hombros y exige coordinación entre la parte superior e inferior del cuerpo. Para terminar, camina, un gesto aparentemente tan sencillo como eficaz para poner en marcha la coordinación y preparar el organismo para la actividad.

No se trata, por tanto, de entrenar a primera hora, sino de activar. Una diferencia importante cuando hablamos de rutinas matinales: el actor no intenta reproducir a primera hora una sesión de gimnasio, sino darle al cuerpo movimiento después de la inmovilidad nocturna.