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Reaparece Alberto Álvarez, dos meses después de caer a una trituradora: «En cuestión de segundos, desapareces»

Alberto Álvarez
Alberto Álvarez en 'Y ahora Sonsoles'. (Foto: Atresmedia)
Marta Huertas

El pasado mes de mayo, Alberto Álvarez (45) sufrió un accidente por el que casi pierde la vida. El torero se encontraba dando de comer a los animales en su finca de Ejea de los Caballeros, en la ciudad de Zaragoza, cuando de repente, se cayó en una trituradora de pienso. Inmediatamente fue trasladado al hospital y, después de estar en la UCI durante días, poco a poco consiguió evolucionar de manera favorable. A día de hoy ya se encuentra en casa y, en medio de su fase de recuperación, ha protagonizado su primera aparición pública delante de las cámaras.

Lo ha hecho desde el plató de Y ahora Sonsoles, donde, acompañado por su mujer, Verónica, se ha abierto en canal sobre cómo vivió aquel trágico accidente y cómo se encuentra actualmente tras haber visto «la muerte muy de cerca».

«Nunca he pensado por qué me caí. Porque eso no me va a llevar a nada. No le doy vueltas. Me caí y ya está. […] Estaba lloviendo y las prisas me hicieron ir un poco más rápido de la cuenta. Y mi fallo fue no parar el tractor. Intenté subirme para cortar las cuerdas, y ahí me resbalé», comenzaba a contar. Recordaba que, cuando se cayó, estaba inconsciente y que la máquina no paraba de darle golpes en las piernas, dejándolas completamente ensangrentadas. Mientras tanto, en medio de la desesperación, se agarraba a la barandilla para subir hacia arriba e intentar salvarse. «La imagen de la muerte es la de un hombre con una guadaña. Pues imagínate tener 30 guadañas debajo esperando a que caigas. […] Hubo un momento en que los brazos me flaqueaban. Y es que si en ese momento flojeo un poco mis fuerzas, en cuestión de segundos desapareces», recalcaba.

«Fue un momento muy duro y fui consciente en todo momento, pero solo pensaba en salir. Había dolor físico, pero no tanto. Sólo pensaba en salir de ahí», señalaba. Cuando logró salir, llamó a su familia, y su padre y su hermano fueron a su rescate. Le pusieron dos torniquetes mientras esperaban a los servicios de emergencia, los cuales enseguida lo trasladaron al hospital de Zaragoza, donde fue operado durante 10 largas horas. Fue en ese momento cuando reconoce que era consciente de que «su cuerpo se quería ir, pero que él no».

Han pasado dos meses desde entonces y, a día de hoy, Alberto reconoce que se encuentra bien. Sin embargo, es consciente de que esto le ha generado un grave trauma en su vida y que, sin duda, considera que jamás ha sentido un terror similar, a pesar de la profesión de riesgo (torero) que desempeña. «He vivido situaciones de riesgo en mi profesión, pero nada que ver con esto. Esto es multiplicado por 100», concluía.