El refugio al lado del Mar de Marc Cucurella: un pueblo diminuto con gastronomía de lujo y vinos propios
Marc Cucurella se ha convertido en uno de los jugadores más mediáticos de La Roja
El futbolista ha encontrado su particular refugio en Maresme, muy cerca de Barcelona
Es un pueblo tranquilo, no está masificado y tiene unos restaurantes excelentes
Marc Cucurella se ha convertido en uno de los jugadores más mediáticos de La Roja y esto ha hecho que mucha gente se interese en su trayectoria personal. Según nuestros datos, hay un lugar que sigue formando parte de su historia: Alella, el municipio barcelonés donde nació y dio sus primeros pasos tanto en la vida como en el deporte.
Situado entre la costa mediterránea y la Cordillera Litoral, este pequeño municipio del Maresme, de algo más de 10.000 habitantes, conserva una identidad muy marcada gracias a su tradición vitivinícola, su patrimonio histórico y un entorno natural que lo convierte en uno de los destinos con más encanto de la provincia de Barcelona.
A apenas 18 kilómetros de la capital catalana, Alella representa una forma pausada de entender el territorio, donde la naturaleza y la cultura conviven con una reconocida oferta gastronómica. Nosotros, en COOL, tenemos todos los datos y podemos adelantaros algo: os vais a enamorar de este pueblo.
Entre el mar y los viñedos
Aunque administrativamente pertenece al interior de la comarca del Maresme, Alella se encuentra a escasos dos kilómetros del mar Mediterráneo. Esta proximidad permite disfrutar al mismo tiempo del paisaje litoral y de un entorno agrícola dominado por los viñedos que desde hace siglos forman parte de la economía y de la identidad local.
La localidad se extiende por la vertiente meridional de la Cordillera Litoral, un espacio donde las suaves pendientes han favorecido históricamente el cultivo de la vid. Esa combinación de montaña y mar genera un paisaje muy característico que distingue a Alella de otros municipios próximos al área metropolitana de Barcelona.
Pese a su cercanía con una gran ciudad, el municipio ha logrado conservar un ambiente tranquilo que atrae tanto a visitantes como a quienes buscan una escapada alejada del ruido de las grandes ciudades. Sus calles, plazas y edificios históricos mantienen el carácter de un pueblo que ha sabido preservar buena parte de su patrimonio.
Para quienes recorren la localidad por primera vez, el casco antiguo constituye una de las principales paradas. El centro neurálgico gira en torno a la plaza del Ayuntamiento y a la iglesia de Sant Feliu, levantada sobre un antiguo edificio de origen romano, un ejemplo de la larga historia que atesora este municipio.
Patrimonio histórico y mucha naturaleza
Dejando atrás su núcleo urbano, Alella ofrece numerosos espacios de interés para quienes buscan combinar cultura y naturaleza. Uno de los edificios históricos más destacados es la antigua Torre del Gobernador, un conjunto arquitectónico de gran valor patrimonial que fue residencia del gobernador general de Cataluña, Pere de Cardona.

El municipio también forma parte del Parc de la Serralada Litoral, uno de los grandes espacios naturales protegidos del Maresme. Este parque atraviesa quince municipios de la comarca y constituye uno de los pulmones verdes más importantes del área metropolitana de Barcelona.
Los senderos permiten descubrir un paisaje salpicado de antiguas masías, zonas de cultivo y bosques mediterráneos, además de numerosos miradores desde los que se contemplan amplias vistas sobre el litoral. A lo largo de sus recorridos aparecen también vestigios arqueológicos que reflejan la ocupación humana desde hace miles de años, como dólmenes, restos de poblados íberos y antiguos castillos.
Estas rutas se han convertido en una de las principales propuestas para quienes visitan Alella durante cualquier época del año. La posibilidad de caminar entre viñedos y montañas, con el Mediterráneo como telón de fondo, constituye uno de los grandes atractivos del municipio.
Uno de los mejores vinos de Cataluña
Si hay un elemento que identifica a Alella es su tradición vinícola. La Denominación de Origen Alella figura entre las más antiguas de Cataluña y representa uno de los principales motores económicos y culturales de la localidad.
Los viñedos forman parte inseparable del paisaje y han dado lugar a una amplia red de bodegas que mantienen viva una actividad centenaria. Muchas de ellas ofrecen actualmente visitas guiadas que permiten conocer el proceso de elaboración del vino y descubrir la historia de una producción profundamente ligada al territorio.
Entre las entidades más emblemáticas destaca Alella Vinícola, fundada en 1906 y considerada una de las primeras bodegas cooperativas catalanas. Su trayectoria resume la importancia que el cultivo de la vid ha tenido para varias generaciones de vecinos.
La oferta vinícola se ha diversificado notablemente durante los últimos años. Además de las tradicionales catas, muchas bodegas organizan experiencias adaptadas a diferentes públicos, como talleres de cocina, picnics entre viñedos o recorridos en vehículos todoterreno por las fincas, propuestas que permiten conocer el paisaje desde perspectivas diferentes.
Esta combinación de patrimonio agrícola y turismo sostenible ha convertido a Alella en uno de los destinos más apreciados por quienes desean descubrir el mundo del vino sin alejarse demasiado de Barcelona. Y tú… ¿tienes planes para este verano? ¿Te gustaría visitar el particular refugio de Cucurella?