El paraíso donde desconecta cada verano Boris Izaguirre es el pueblo con la playa más larga de Galicia: un oasis desconocido que mezcla mar y montaña
Uno de los municipios más espectaculares de Galicia es Carnota
Tiene unas playas increíbles que no están masificadas
Hay buenos restaurantes que manejan unos precios muy competitivos
Cada verano son muchos los que buscan escapar de los destinos más concurridos para encontrar lugares donde el paisaje, la tranquilidad y la naturaleza sigan siendo los verdaderos protagonistas. En ese grupo se encuentra Boris Izaguirre, que desde hace años ha encontrado en Galicia el escenario perfecto para descansar durante sus vacaciones.
El escritor y presentador ha destacado en distintas ocasiones su predilección por Galicia, sobre todo por un municipio que permanece alejado de los grandes circuitos turísticos y que reúne algunos de los espacios naturales más espectaculares del norte de España.
Ese lugar es Carnota, un pequeño municipio coruñés situado entre el final de las Rías Baixas y el comienzo de la Costa da Morte. Su combinación de playas prácticamente vírgenes, montañas graníticas, senderos y un valioso patrimonio histórico ha convertido este rincón en uno de los secretos mejor conservados de Galicia.
4.000 habitantes y mucha paz
Carnota se encuentra en el extremo occidental de la provincia de La Coruña, al sur de Finisterre, y apenas supera los 4.000 habitantes, distribuidos entre cinco parroquias. Lejos del ritmo acelerado de otros destinos turísticos, el municipio conserva la imagen de una Galicia profundamente ligada a la naturaleza y a las tradiciones.
El corazón del término municipal es el conocido Valle de Carnota, una amplia llanura rodeada por montañas y terrenos agrícolas que permanecen protegidos del océano gracias a un extenso sistema de dunas. Este paisaje, poco transformado por la intervención humana, ofrece una imagen muy distinta a la de otras zonas costeras españolas donde el crecimiento urbanístico ha modificado profundamente el entorno.
Precisamente esa autenticidad es uno de los aspectos que más valoran quienes visitan la zona. El equilibrio entre el mar, los espacios naturales y la escasa presión urbanística ha permitido que Carnota conserve una personalidad propia que resulta cada vez más difícil de encontrar en otros destinos vacacionales.
Para Boris Izaguirre, este municipio representa ese tipo de refugio donde todavía es posible disfrutar del verano sin renunciar a la calma, alejándose de las playas abarrotadas y del turismo masivo que caracteriza a buena parte del litoral durante los meses estivales.
La playa más larga de Galicia
El principal símbolo de Carnota es, sin duda, su impresionante playa, considerada la más larga de Galicia. Sus más de siete kilómetros de arena blanca forman uno de los arenales más espectaculares del litoral gallego y constituyen uno de los mayores atractivos naturales de toda la comunidad.

A diferencia de otras playas muy conocidas del norte peninsular, la de Carnota conserva un aspecto prácticamente virgen. Las dunas, las marismas y el ecosistema que rodea el arenal están protegidos, lo que ha permitido preservar un paisaje de enorme valor ambiental. Desde Turismo de Galicia destacan precisamente ese carácter natural y poco urbanizado como uno de los grandes atractivos del municipio.
La amplitud de la playa hace que incluso durante la temporada alta resulte posible encontrar zonas poco concurridas donde disfrutar del mar con tranquilidad. Este equilibrio entre conservación ambiental y uso turístico ha convertido a Carnota en un referente para quienes buscan un contacto más directo con la naturaleza.
Además de ofrecer unas condiciones ideales para pasear o practicar actividades al aire libre, este extenso arenal es también uno de los escenarios donde puede contemplarse uno de los fenómenos naturales más sorprendentes del litoral gallego.
El Monte Pindo, una visita obligada
Carnota no solo destaca por su costa. Buena parte de su atractivo reside también en el entorno montañoso que rodea el municipio y que permite combinar jornadas de playa con rutas de senderismo entre algunos de los paisajes más singulares de Galicia.
El gran protagonista es el Monte Pindo, conocido popularmente como el «Olimpo Celta». Esta montaña granítica, que no alcanza los 700 metros de altitud, ha estado tradicionalmente vinculada a numerosas leyendas y ocupa un lugar destacado dentro de la cultura popular gallega.
Su perfil rocoso, moldeado durante miles de años por la erosión, ofrece un paisaje de enorme interés geomorfológico. Desde su cima pueden contemplarse amplias panorámicas del océano Atlántico, de la playa de Carnota y de buena parte de la Costa da Morte, una de las franjas costeras más espectaculares de España.
Las rutas que ascienden hasta el Monte Pindo son muy populares entre los aficionados al senderismo y permiten descubrir un entorno donde la vegetación, las formaciones graníticas y las vistas convierten la caminata en una experiencia especialmente recomendable para quienes buscan un turismo de naturaleza.
El Hórreo de Carnota
Junto a sus espacios naturales, el pueblo del que estamos hablando conserva uno de los monumentos más representativos del patrimonio de la zona. Se trata del Hórreo de Carnota, considerado uno de los mayores de Galicia y también de España.
Con cerca de 35 metros de longitud, esta construcción del siglo XVIII destaca por sus dimensiones y por su excelente estado de conservación. Levantado sobre 22 pares de pies de piedra, constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura popular gallega destinada históricamente al almacenamiento y conservación del grano.
En definitiva, Boris Izaguirre ha encontrado en este municipio de Galicia un lugar perfecto donde alejarse del ruido de Madrid, recuperar fuerzas y pasar unos días inolvidables. Y tú… ¿Te atreves a visitar Carnota?