Las últimas palabras de Paquirri al médico tras la cogida: «Doctor, yo quiero hablar con usted. La cornada es fuerte, tiene al menos dos trayectorias»
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La tarde del 26 de septiembre de 1984 quedó grabada para siempre en la memoria de España. Aquel día, Francisco Rivera Paquirri se enfrentó a Avispado en la plaza de toros de Pozoblanco, sin saber que aquella sería su última corrida. La brutal cornada que recibió le provocó una hemorragia masiva y, todavía consciente, el torero fue trasladado a la enfermería, donde mantuvo una conversación con el doctor Eliseo Morán que terminaría convirtiéndose en una de las escenas más recordadas de su muerte. Sereno pese a la gravedad de sus heridas, Paquirri describió al médico la cornada y le pidió que actuara sin reservas: «Doctor, yo quiero hablar con usted. La cornada es fuerte, tiene al menos dos trayectorias». Sus palabras, registradas por las cámaras, todavía estremecen cuatro décadas después.
La cornada que cambió para siempre la tarde de Pozoblanco
Paquirri llegó a Pozoblanco el 26 de septiembre de 1984 para participar en una corrida junto a José Cubero El Yiyo y Vicente Ruiz El Soro. El diestro gaditano, que había nacido en Zahara de los Atunes, tenía 36 años y se encontraba en la recta final de una temporada que había pensado cerrar. Sin embargo, aquel festejo terminó convirtiéndose en el último de su vida.
El cuarto toro de la tarde era Avispado, de la ganadería de Sayalero y Bandrés. Durante la lidia, el animal prendió al torero y le produjo una gravísima cornada en el muslo. Las lesiones afectaron a importantes vasos sanguíneos, entre ellos la arteria femoral y las venas safena e ilíaca, provocando una pérdida de sangre que acabaría siendo incompatible con la vida.
Las imágenes de aquella tarde son especialmente impactantes porque permiten comprobar que Paquirri permaneció consciente después de la cogida. Mientras era llevado a la enfermería, el torero sabía que la herida era seria. Y allí protagonizó una conversación con el cirujano de la plaza que acabaría pasando a la historia.

«Doctor, yo quiero hablar con usted»
Una vez en la enfermería, Paquirri quiso hablar directamente con el médico. No fue una conversación confusa ni una petición desesperada. Al contrario, sus palabras reflejaron una sorprendente lucidez teniendo en cuenta la gravedad de su estado.
«Doctor, yo quiero hablar con usted o no me voy a quedar tranquilo. La cornada es fuerte. Tiene al menos dos trayectorias, una para acá y otra para allá», le explicó al doctor Eliseo Morán.
Después llegó una de las frases más recordadas de aquel momento: «Abra todo lo que tenga que abrir, lo demás está en sus manos. Y tranquilo, doctor».

La enfermería no pudo controlar la hemorragia
El problema no estaba únicamente en la gravedad de la herida. Las condiciones sanitarias de la plaza de Pozoblanco también jugaron un papel determinante en lo que sucedió después.
La enfermería no disponía de los medios necesarios para afrontar una lesión vascular de semejante magnitud. El doctor Morán realizó una cura de urgencia, pero no consiguió controlar completamente la hemorragia. Ante el estado crítico del torero, se decidió trasladarlo a Córdoba para intentar salvarle la vida.
Paquirri fue introducido en una ambulancia acompañado por personal médico. El destino inicial era el Hospital Reina Sofía de Córdoba, pero durante el trayecto su estado empeoró todavía más.
La carretera tampoco facilitó el traslado. El recorrido entre Pozoblanco y Córdoba era complicado, con numerosas curvas y tramos que obligaban a reducir la velocidad. Finalmente, cuando se encontraban cerca de Córdoba, Paquirri sufrió un paro cardíaco y fue llevado al Hospital Militar, al encontrarse más próximo. Allí falleció aquella misma noche.

«Llamad a Isabel»: las otras palabras que quedaron grabadas
Pero la conversación con el médico no sería el único testimonio relacionado con las últimas palabras de Paquirri.
Cuarenta años después de aquella tragedia, el recuerdo de lo sucedido volvió a cobrar protagonismo. Arturo Luna, amigo del torero, aseguró en el programa Y ahora Sonsoles que había conseguido identificar otra frase pronunciada por Paquirri en aquellos momentos: «Llamad a Isabel».
La referencia era Isabel Pantoja, su esposa, que no se encontraba en Pozoblanco cuando se produjo la cogida. Según el testimonio recogido posteriormente, Paquirri había intentado ponerse en contacto con ella antes de la corrida. La frase habría quedado registrada de forma poco clara en las imágenes grabadas aquella tarde y fue posteriormente interpretada por quienes conocían de cerca al torero.