FAMOSOS

Joan Manuel Serrat (82 años): «La nevera de mi casa la hizo mi padre. En los años 50, él construyó la primera nevera que hubo en mi escalera»

Joan Manuel Serrat ha disfrutado de una infancia sencilla

El cantante ha llegado muy lejos y no se ha olvidado de sus orígenes

"Él era un buen hombre", comenta Serrat sobre su padre

Joan Manuel Serrat, Joan Manuel Serrat dinero,
Joan Manuel Serrat en un programa. (Foto: Canal Sur)

Joan Manuel Serrat nunca ha ocultado que gran parte de la persona que es hoy se la debe a su padre.

A sus 82 años, el cantautor continúa evocando con enorme cariño a Josep Serrat, un hombre al que define como bueno, trabajador e increíblemente habilidoso. Su recuerdo permanece tan vivo que, según ha confesado, sigue hablándole cada noche antes de acostarse, como si aquella conversación que mantuvieron durante décadas nunca hubiera terminado.

Todo esto lo explicó durante una entrevista concedida a Canal Sur, donde conversó con Juan y Medio sobre su infancia, su familia y los años que pasó creciendo en el barrio barcelonés de Poble-sec. Entre todas las historias que compartió, hubo una que llamó especialmente la atención por lo que representa de aquella España de la posguerra: la nevera que su padre construyó con sus propias manos cuando prácticamente nadie tenía una en casa.

«La nevera de mi casa la hizo mi padre. En los años 50 construyó la primera nevera que hubo en mi escalera», recordó Serrat con una sonrisa. La anécdota sorprendió al presentador, pero para el cantante es mucho más que una curiosidad familiar. Es el mejor ejemplo del ingenio con el que muchas familias lograban salir adelante en una época marcada por las dificultades económicas y la escasez.

Una infancia humilde

Joan Manuel Serrat creció en una familia trabajadora, lejos de cualquier lujo. En aquellos años, las neveras eran un artículo prácticamente desconocido en los hogares españoles. Lo habitual era comprar únicamente la comida que se iba a consumir durante el día y conservar el resto de alimentos en despensas o fresqueras.

Sin embargo, Josep Serrat decidió buscar una solución. Trabajaba como lampista en la antigua Catalana de Gas y poseía una extraordinaria habilidad para construir cualquier cosa que se propusiera. Observó cómo funcionaban las neveras de algunos bares y, con materiales sencillos, diseñó un modelo adaptado a su vivienda.

familia Serrat, familia Serrat origenes,
La familia Serrat. (Foto: Canal Sur)

«Se fijó en cómo eran las de los bares y pensó que podía hacer una parecida», explicó el artista durante la entrevista.

Aquella nevera funcionaba con bloques de hielo y estaba diseñada de forma muy simple pero eficaz. El agua que desprendía el hielo al derretirse caía en un recipiente conectado a un pequeño tubo que la evacuaba al exterior mediante un grifo. El interior estaba aislado con corcho y el exterior revestido con baldosas para mantener mejor la temperatura.

«Era mucho volumen para poca chicha», bromeó Serrat, «pero teníamos nevera». La historia dejó asombrado a Juan y Medio, que reconoció no haber escuchado nunca algo parecido. Sin embargo, para el cantautor no era más que una muestra del talento natural de su padre para resolver cualquier problema.

Un hombre capaz de hacerlo todo

Durante la conversación, Joan Manuel Serrat confesó que siempre sintió admiración por la facilidad con la que su padre era capaz de enfrentarse a cualquier tarea. «Lo que más le envidié era lo habilidoso que era. Lo hacía absolutamente todo», aseguró. No importaba si había que reparar una tubería, levantar un tabique, pintar una habitación o arreglar cualquier aparato. Josep encontraba siempre la manera de solucionarlo.

Incluso después de jubilarse mantuvo esa costumbre. Serrat recuerda que nunca salía de casa sin una pequeña bolsa llena de herramientas y objetos que podían resultar útiles en cualquier momento.

«Si alguien necesitaba cualquier cosa, acudía a él. Siempre llevaba encima lo imprescindible y casi siempre encontraba una solución», explicó con evidente orgullo. Aquella capacidad para construir, reparar o improvisar formaba parte de su manera de entender la vida, una actitud nacida, en buena medida, de las dificultades que tuvo que afrontar durante su juventud.

Una figura importante

Aunque Josep Serrat falleció hace años, su hijo reconoce que nunca ha dejado de sentirlo cerca. En su mesilla de noche conserva una fotografía de su padre y, antes de dormir, mantiene un pequeño ritual que ha repetido durante mucho tiempo.

«Antes de acostarme lo saludo y nos contamos algunas cosas, algún chascarrillo que se nos quedó pendiente», confesó.

Es una forma de mantener vivo un vínculo que ni siquiera la muerte ha conseguido romper. Serrat habla de él con la naturalidad de quien sigue sintiendo su presencia en el día a día y reconoce que muchas de las enseñanzas que recibió continúan guiando su manera de entender la vida.

A sus 82 años, Joan Manuel Serrat sigue convencido de que recordar el pasado es una obligación. Cree que el olvido puede convertirse en un riesgo para cualquier sociedad y defiende la importancia de transmitir la historia de generación en generación.

En esa memoria ocupa un lugar central la figura de su padre, un hombre que, con muy pocos recursos, fue capaz de construir una nevera cuando parecía imposible, pero que, sobre todo, pudo levantar un hogar donde nunca faltaron el esfuerzo y la honestidad.