REAPARECEN

Los dieron por muertos y ahora se van de fiesta con Marc Anthony: el nuevo golpe de La Oreja de Van Gogh

La cantante del grupo 'La Oreja de Van Gogh', Amaia Montero, durante un concierto. (Foto: Europa Press)
La cantante del grupo 'La Oreja de Van Gogh', Amaia Montero, durante un concierto. (Foto: Europa Press)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Durante meses, La Oreja de Van Gogh ha tenido que convivir con las dudas, las críticas y los pronósticos de quienes daban por hecho que su regreso estaba condenado a ser un episodio pasajero. La vuelta de Amaia Montero al grupo, después de años alejada de los escenarios junto a sus antiguos compañeros, despertó una enorme expectación, pero también generó escepticismo. Había quienes cuestionaban si la formación sería capaz de recuperar el fenómeno que protagonizó durante años y quienes consideraban que el público había pasado página. Sin embargo, la banda parece empeñada en responder a todos ellos de la manera más contundente posible: con música, grandes escenarios y nuevos reconocimientos. Y ahora llega otro movimiento que vuelve a colocarlos en primera línea: La Oreja de Van Gogh formará parte de los premios Juventud 2026, donde compartirá cartel con algunas de las grandes estrellas de la música latina, entre ellas Marc Anthony.

La noticia supone un nuevo espaldarazo para una formación que está viviendo una etapa especialmente intensa. La banda donostiarra actuará en una de las grandes citas musicales del año y lo hará recuperando uno de sus temas más emblemáticos, Rosas, una canción que, lejos de haberse quedado anclada en los primeros años de los 2000, continúa siendo uno de los grandes himnos del pop español. La elección del tema tiene además un importante componente simbólico: es una de esas canciones que prácticamente no necesitan presentación y que siguen provocando una reacción inmediata en cuanto empiezan a sonar sus primeros acordes. Varias generaciones han crecido con ella y su presencia en una gala de estas características vuelve a demostrar que el repertorio de La Oreja de Van Gogh mantiene intacta buena parte de su capacidad para conectar con el público.

Pero el regreso de La Oreja de Van Gogh no se limita a recuperar viejos éxitos. La banda está construyendo alrededor de esta nueva etapa una narrativa propia y, sobre todo, está demostrando que continúa teniendo un enorme peso dentro de la música popular española. El interés generado por la vuelta de Amaia Montero ha sido uno de los grandes fenómenos musicales de los últimos meses y ha vuelto a situar a la formación en conversaciones de las que parecía haber desaparecido. Las canciones de su primera etapa han recuperado protagonismo, los vídeos de sus actuaciones se han multiplicado en redes sociales y el público ha vuelto a cantar sus clásicos como si no hubieran pasado los años. Lo que algunos interpretaron como una operación de nostalgia empieza a parecer algo bastante más serio.

Y ahí es precisamente donde aparece Marc Anthony. Que La Oreja de Van Gogh vaya a coincidir con el puertorriqueño en los premios Juventud no es un detalle menor, especialmente por lo que representa para una banda española que vuelve a abrirse camino en un mercado musical enormemente competitivo. La gala reunirá a algunos de los nombres más destacados de la música latina y convertirá a la formación donostiarra en uno de los representantes españoles de una noche marcada por los grandes artistas internacionales. Después de todo el ruido generado alrededor de su regreso, terminar compartiendo escenario con figuras de la talla de Marc Anthony supone una fotografía bastante elocuente del momento que atraviesan.

Además, La Oreja de Van Gogh recibirá durante la gala el premio Agente de Cambio, un reconocimiento que pone en valor la trayectoria de la banda y su capacidad para trascender más allá de sus propias canciones. El galardón llega precisamente en un momento en el que el grupo vuelve a estar en el centro de la conversación pública y funciona como una especie de confirmación de que su impacto cultural continúa vigente. Porque si algo ha quedado claro con este regreso es que las canciones de La Oreja no pertenecen únicamente a una época concreta. Rosas, La playa, 20 de enero o Puedes contar conmigo forman parte del imaginario sentimental de millones de personas y siguen encontrando nuevos oyentes entre las generaciones más jóvenes.

El caso de Rosas resulta especialmente significativo. Publicada hace más de dos décadas, la canción se ha convertido en uno de esos clásicos que han sobrevivido a modas, cambios de generación y transformaciones de la industria musical. Su letra, su melodía y la voz de Amaia Montero forman parte de la memoria colectiva de una generación, pero también han conseguido traspasarla. Por eso, volver a interpretarla ahora en un escenario internacional como el de los premios Juventud tiene algo de círculo que se cierra: la misma canción que convirtió a La Oreja de Van Gogh en uno de los grandes fenómenos del pop español vuelve a ser protagonista justo cuando la banda recupera una etapa que parecía imposible.

La vuelta de Amaia Montero ha sido, sin duda, el gran detonante de todo este movimiento. Su regreso despertó una enorme expectación después de años en los que su presencia sobre los escenarios había sido mucho más limitada y convirtió cada aparición junto a La Oreja de Van Gogh en un acontecimiento. La química entre los integrantes, el recuerdo de los grandes éxitos de aquella primera etapa y la respuesta del público han terminado dibujando un escenario muy diferente al que algunos habían pronosticado. Les dieron por acabados, pero el público parece no estar dispuesto a despedirse de ellos.