QUÉ HAY DETRÁS

La deuda de 1,8 millones de Paz Vega con Hacienda: una casa embargada, empresas quebradas y una única sociedad a flote

lista de morosos
Paz Vega. (Foto: Europa Press)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

La publicación de la nueva lista de grandes morosos de la Agencia Tributaria ha vuelto a colocar a Paz Vega en el foco económico. La actriz sevillana figura nuevamente bajo su nombre real, María Paz Campos Trigo, con una deuda superior a 1,8 millones de euros, una cifra inferior a la que había trascendido meses atrás, pero todavía suficiente para mantenerse entre los contribuyentes que acumulan obligaciones pendientes con el fisco. Su presencia no resulta una sorpresa. Desde hace meses, la delicada situación financiera de la intérprete ha ido saliendo a la luz de forma progresiva, coincidiendo además con uno de los momentos más convulsos de su vida personal tras la ruptura con Orson Salazar, quien durante casi un cuarto de siglo no solo fue su marido, sino también la persona que gestionó buena parte de su carrera profesional y de su estructura empresarial.

Sin embargo, detrás de esa deuda millonaria existe una realidad mucho más compleja que un simple impago con Hacienda. El análisis de la documentación mercantil al que ha tenido acceso COOL durante los últimos meses permite dibujar un escenario marcado por sociedades prácticamente abandonadas, empresas que dejaron de operar hace años, cierres registrales derivados del incumplimiento de obligaciones formales y un lento intento por reorganizar un patrimonio construido durante más de dos décadas de éxito profesional.

Paz Vega en el día de Andalucía. (Foto: Europa Press)
Paz Vega en el día de Andalucía. (Foto: Europa Press)

Uno de los elementos que mejor explica esa situación es el entramado de mercantiles creado alrededor de la actriz. Durante los años de mayor proyección internacional, Paz Vega y Orson Salazar constituyeron varias sociedades destinadas tanto a la producción audiovisual como a la gestión patrimonial de sus activos. Aquellas empresas nacieron para canalizar proyectos cinematográficos, derechos de imagen e inversiones inmobiliarias. Sin embargo, con el paso del tiempo fueron perdiendo actividad hasta quedar, en algunos casos, completamente paralizadas.

La excepción dentro de ese escenario es Espejito Espejito S.L. Se trata de la única de las sociedades históricas vinculadas a la actriz que, al menos por el momento, ha conseguido mantenerse formalmente al día. Hace apenas unas semanas, COOL pudo comprobar directamente en la documentación del Registro Mercantil que la empresa había depositado finalmente las cuentas correspondientes al ejercicio 2024, regularizando una obligación que le permite seguir operando desde el punto de vista administrativo y evitando el bloqueo que sí afecta a otras mercantiles del grupo. Ahora bien, esa regularización no significa que la compañía atraviese un buen momento económico. Todo lo contrario.

 

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Las cuentas reflejan una sociedad prácticamente inactiva, sin ingresos durante todo el ejercicio, sin apenas movimiento empresarial y con una actividad testimonial. La propia administradora certifica en la documentación oficial la ausencia de operaciones relevantes durante el año. Es decir, la empresa continúa existiendo desde el punto de vista jurídico, pero hace tiempo que dejó de desarrollar la actividad para la que fue creada. Aun así, Espejito Espejito conserva un patrimonio que explica por qué sigue siendo una pieza importante dentro del patrimonio de la actriz. Entre sus activos figura un inmueble situado en Madrid y un balance superior a los 157.000 euros. Frente a ello aparecen obligaciones que superan los 122.000 euros, dejando un patrimonio neto ligeramente superior a los 34.000 euros. No son cifras especialmente elevadas, pero sí suficientes para mantener viva una sociedad que, dentro del conjunto empresarial de Paz Vega, puede considerarse la única que ha logrado evitar el deterioro administrativo absoluto.

Porque el panorama cambia radicalmente cuando se observan las otras mercantiles vinculadas al entorno de la actriz. Tanto Max Club 69 O P S.L. como Orpasa Patrimonio S.L. presentan actualmente cierre de hoja registral, una situación que impide inscribir cambios de administradores, ampliaciones de capital o cualquier otra modificación societaria hasta que regularicen sus obligaciones mercantiles. En términos prácticos, ambas permanecen bloqueadas administrativamente y sin actividad conocida desde hace años, una fotografía que refleja el progresivo abandono del entramado empresarial construido durante las últimas décadas.

Paz Vega y Orson Salazar en el estreno de ‘Rita’ en Madrid. (Foto: Europa Press)
Paz Vega y Orson Salazar en el estreno de ‘Rita’ en Madrid. (Foto: Europa Press)

Todo este proceso coincide además con la reorganización patrimonial provocada por el divorcio de Orson Salazar. La separación no solo puso fin a una relación de casi veinticinco años, sino que obligó a revisar el reparto y la gestión de un patrimonio compartido que incluía inmuebles, sociedades y distintos activos empresariales. Diversas informaciones publicadas en los últimos meses apuntan a que la propia Paz Vega habría decidido asumir personalmente la gestión de sus asuntos económicos después de que durante años esa responsabilidad recayera casi exclusivamente sobre su entonces marido y representante.

Las consecuencias de esa complicada situación económica han trascendido incluso el ámbito mercantil. Parte de la vivienda que la actriz poseía en la calle Argensola, en pleno barrio de Justicia de Madrid, terminó siendo objeto de actuaciones derivadas de las reclamaciones de Hacienda y acabó saliendo a subasta. Distintas publicaciones situaron posteriormente a la intérprete residiendo temporalmente en la vivienda de su hermana Sara mientras afrontaba tanto la separación como la reorganización de su patrimonio. Una imagen muy alejada de la estrella internacional que durante años desarrolló buena parte de su carrera entre España y Hollywood.

 

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Mientras intenta estabilizar sus finanzas, Paz Vega también trabaja en reconstruir su trayectoria profesional. En los últimos meses ha retomado proyectos cinematográficos, ha reaparecido en el Festival de Cannes, ha reforzado su presencia televisiva y ha iniciado una nueva etapa con una agencia de representación distinta, en un intento por recuperar el control de una carrera que también ha vivido importantes cambios tras el divorcio.

La nueva lista de morosos confirma que ese proceso todavía está lejos de concluir. Aunque la deuda atribuida por la Agencia Tributaria se ha reducido respecto a las cifras que se manejaban anteriormente, los más de 1,8 millones de euros pendientes evidencian que la normalización económica de la actriz sigue siendo una asignatura pendiente. Al mismo tiempo, los recientes movimientos detectados en una de sus principales sociedades muestran que, poco a poco, el complejo entramado empresarial que durante años permaneció prácticamente paralizado comienza a dar señales de reactivación. Un proceso lento, todavía insuficiente para cerrar el capítulo con Hacienda, pero que marca el inicio de una nueva etapa en la gestión del patrimonio de Paz Vega.