DECLARACIONES

Carlos Herrera recuerda el día que ETA intentó asesinarle y cómo se lo contó a sus hijos: «Tarde años»

Carlos Herrera en unos premios. (Foto: Europa Press)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Carlos Herrera ha revivido uno de los episodios más duros de su vida en una conversación con su hijo, Alberto Herrera, que este martes 20 de octubre ha recordado el intento de asesinato que sufrió su padre a manos de la banda terrorista ETA. El periodista recibió un paquete bomba el 27 de marzo del año 2000, cuando trabajaba en los estudios de Radio Nacional de España en Sevilla. Un suceso que pudo acabar en tragedia y que marcó tanto su vida personal como la de su familia, aunque sus hijos, Alberto y Rocío Crusset, tardaron varios años en conocer la gravedad de lo ocurrido. Ahora, más de dos décadas después, padre e hijo han reconstruido aquellos momentos y han hablado de una de las conversaciones más difíciles que puede afrontar un progenitor: explicarle a un niño que alguien ha intentado acabar con su vida.

La charla ha tenido lugar en el marco de Mucho futuro por contar, la gira que Carlos y Alberto Herrera han emprendido junto a Jorge Bustos para encontrarse con sus oyentes en diferentes ciudades españolas. Una iniciativa que ha arrancado en Madrid y que ha servido también para mostrar una faceta más íntima de su relación. Acostumbrados a compartir micrófono y profesión, los dos comunicadores han repasado algunos de los episodios que han marcado sus vidas, entre ellos, aquel día de marzo de 2000 en el que el locutor estuvo a punto de convertirse en una víctima más de ETA. Un recuerdo especialmente delicado para una familia que, por aquel entonces, intentaba mantener la normalidad mientras la amenaza terrorista formaba parte de la realidad cotidiana de muchos españoles.

 

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El día que Carlos Herrera tuvo una bomba en las manos

Todo ocurrió el 27 de marzo del año 2000. Carlos Herrera recibió un paquete en los estudios de Radio Nacional de España en Sevilla, donde desarrollaba su trabajo como periodista. Aunque los responsables de seguridad le advirtieron de que la caja había «pitado» durante el control, el comunicador terminó abriéndola sin imaginar que en su interior había un artefacto explosivo. El paquete contenía 200 gramos de dinamita, una cantidad que podría haber provocado consecuencias devastadoras si el mecanismo hubiera llegado a activarse.

El propio Herrera ha relatado con detalle cómo se desarrollaron aquellos instantes. «Me monto en el ascensor, un ascensor lentísimo, y en ese momento rasgo la caja y, ya claro, cuando ya ves cuatro agujeros y dos cables, dices: estaba preparado para que con el contacto de la luz se cerrase el circuito y explotase», ha explicado al recordar el momento en el que comprendió el peligro que corría. La situación era especialmente angustiosa porque se encontraba dentro de un ascensor y tenía el paquete en las manos, sin saber si cualquier movimiento podía desencadenar una explosión.

Carlos Herrera y Alberto Herrera junto a Adolfo Arjona y Jorge Bustos. (Foto: Europa Press)
Carlos Herrera y Alberto Herrera junto a Adolfo Arjona y Jorge Bustos. (Foto: Europa Press)

Consciente de que llevaba una bomba, el periodista reaccionó rápidamente en cuanto se abrieron las puertas. Su primera preocupación fue advertir a las personas que se encontraban en las inmediaciones para que se alejaran del lugar. Después, dejó el paquete y avisó a la Policía, que confirmó la gravedad de lo sucedido. Con el paso de los años, Herrera ha podido recordar aquel episodio con cierta ironía, aunque sin restarle importancia a lo que podría haber ocurrido. «Para que te recojan con esponja. No con cuchara, con esponja dentro de un ascensor», ha comentado al describir la magnitud de la amenaza.

Tras el intento de asesinato, el locutor comenzó a llevar escolta y todavía mantiene relación con algunos de los profesionales que velaron por su seguridad. De hecho, ha destacado la discreción y la profesionalidad de quienes le acompañaron durante aquella etapa. «Son amigos personales, nos felicitamos la Navidad. Eran profesionales serios, cuando había que reírse nos reíamos, y, sobre todo, discretos», ha recordado. También ha querido poner en valor la solidaridad que recibió por parte de sus compañeros de profesión y las numerosas llamadas que atendió aquel día, entre ellas, la del rey Juan Carlos.

Cómo se lo contó a sus hijos y qué le dirá a su nieto

Carlos Herrera intentó proteger a sus hijos, Alberto y Rocío Crusset, de la gravedad de lo ocurrido y esperó tres o cuatro años para contarles que ETA había intentado asesinarle. «No es fácil explicarle a un hijo que han querido matarte», ha reconocido Alberto, que recuerda cómo su padre le mostró la portada del periódico ABC de Sevilla para explicarle lo sucedido.

Rocío Crusset y Alberto Herrera en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)
Rocío Crusset y Alberto Herrera en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)

Durante la conversación, ambos también han recordado una coincidencia estremecedora: Carlos tenía 43 años cuando recibió el paquete bomba, la misma edad a la que falleció su padre. Además, el periodista ha rememorado el asesinato de su amigo Antonio Muñoz Cariñanos a manos de ETA. Ahora, tras el nacimiento de Marcos, el primer hijo de Alberto y Blanca Llandres, Carlos Herrera se plantea cómo transmitir esta historia a su nieto y a las nuevas generaciones, convencido de la importancia de que conozcan los crímenes de la banda terrorista. Pese a la dureza del recuerdo, el locutor se queda con el alivio de haber sobrevivido: «Se está mejor aquí que debajo de la tierra».