Morgan Freeman, actor (89 años): «Ernest Hemingway escribió: ‘El mundo es un buen lugar por el cual vale la pena luchar’. Yo estoy de acuerdo con la segunda parte»
Morgan Freeman, actor: «Celebra tus propias victorias, porque nadie sabe mejor que tú lo que te costó alcanzarlas»
Morgan Freeman transformó su enorme rancho en un refugio ecológico para proteger a las abejas del peligro de extinción
Morgan Freeman es una figura actoral que despierta un constante halo de sabiduría. De hecho, su presencia siempre posee una actitud calmada que, con su voz profunda, a menudo ha sido catalogado como el intérprete perfecto para encarnar al mismísimo dios, como bien hizo precisamente en Como Dios (2003) de Jim Carrey. Esa imagen que el público tiene de él, viene de la mano de los proyectos en los que ha participado desde sus primeros personajes. Elegir uno de ellos no es una tarea sencilla, pero la frase que traemos hoy es de uno de sus personajes más aplaudidos y por ende, de una de sus mejores películas.

No le supuso ninguna nominación al Oscar, como sí le otorgó su participación en El reportero de la calle 42 (1987) o Invictus (2009), pero su papel del detective teniente Somerset es recordado como ese punto álgido en el que Freeman fusionó su talento con un desarrollo y aura de personaje antagónicamente diferente al positivismo final de sus otros roles. Porque, estrenada en 1995, Seven es el trabajo en el que el estadounidense alcanzó la excelencia y el equilibrio perfecto entre la influencia popular de su presencia mediática y la construcción de un personaje que representa el alma misma de la obra maestra dirigida por David Fincher.
Morgan Freeman y su magnífica frase en ‘Seven’

Gracias al guion desolador de Andrew Kevin Walker y al pulso narrativo de Fincher, Seven es, con apenas 30 años de vida, un auténtico filme de culto. Disponible bajo suscripción en Prime Video y Movistar Plus (Ficción total), la cinta nos presenta a dos detectives muy diferentes que deben colaborar en un caso complejo, en el que un psicópata acomete sus asesinatos escenificando cada uno de los siete pecados capitales: gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira.

Freeman encarna a Somerset, un detective que ya lo ha visto todo y que está a punto de jubilarse. Por otra parte, Brad Pitt da vida a David Mills, un recién ascendido investigador novato con la ambición y energía que le faltan a Somerset.
En cierto momento de la película, que no revelaremos para no entrar en spoilers, Somerset pronuncia su cita estrella del thriller psicológico:

«Ernest Hemingway escribió: ‘El mundo es un buen lugar por el cual vale la pena luchar’. Yo estoy de acuerdo con la segunda parte». La frase representa a la perfección la negatividad inherente que acompaña a toda la historia y el tenue arrojo de luz que el rol de Freeman intenta evocar.
Un final icónico que salvó Brad Pitt

En su momento, los productores ejecutivos quedaron aterrados con los primeros visionados de prueba y la oscuridad que Seven dejaba latente en cualquier espectador, dado su final absolutamente traumático. Por ello, presionaron a Fincher para que este cambiase el desenlace de la historia. Brad Pitt se negó en rotundo y se apoyó en una cláusula de su contrato, la cual le otorgaba al realizador la potestad de poseer el corte final del montaje de la película.