Así es la casa de Jaime Lorente en Pozuelo de Alarcón: cocina con isla, chimenea y piscina
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La casa de Jaime Lorente en Pozuelo de Alarcón, a las afueras de Madrid, reúne varios de los elementos más buscados en una vivienda familiar: espacios abiertos, una cocina con isla central, un salón con chimenea y un jardín con piscina privada. El actor, conocido por interpretar a Denver en La casa de papel y a Nano en Élite, encontró en esta localidad residencial un lugar para disfrutar de más espacio y tranquilidad junto a su familia. La propiedad destaca por una decoración que combina líneas contemporáneas con detalles clásicos, materiales naturales y una distribución pensada para el día a día, con estancias conectadas entre sí y rincones diseñados para cocinar, leer y recibir invitados.
Una vivienda reformada para adaptarse a la vida familiar
La casa de Jaime Lorente no es una construcción de nueva planta. Se trata de una vivienda unifamiliar levantada en los años ochenta que fue reformada para adaptarla a las necesidades de sus nuevos propietarios. El proyecto arquitectónico corrió a cargo del arquitecto murciano Julio Fernández, que trabajó para actualizar la distribución sin eliminar los elementos con personalidad que ya tenía el inmueble.
La abundante luz natural y las vistas al exterior fueron determinantes en el diseño. La intervención permitió abrir la planta baja y conectar el salón, el comedor y la cocina, creando una zona de día más amplia y funcional. También se mejoró la relación entre el interior y el jardín, con una conexión hacia la terraza y la piscina que antes no existía.

Una cocina verde con isla central y barra para desayunar
La cocina es una de las estancias más reconocibles de la vivienda. Los muebles lucen un tono verde azulado oscuro que contrasta con la madera del suelo y las superficies de efecto mármol gris de la encimera y la isla. Esta última ocupa el centro de la estancia y permite utilizarla tanto para preparar alimentos como para desayunar de manera informal.
Uno de los detalles más prácticos es la distribución de la isla, que incorpora una zona con taburetes altos para tomar algo sin necesidad de poner la mesa del comedor. El conjunto se completa con una estructura de listones de madera que delimita visualmente la cocina sin cerrar el espacio ni impedir el paso de la luz.
El propio Lorente explicó en una visita organizada junto a Westwing y Architectural Digest que le gusta cocinar y, especialmente, desayunar de pie por las mañanas. La isla responde precisamente a esa rutina: permite separar las distintas actividades y reservar la mesa para comidas y reuniones.

Un salón con chimenea y muebles en tonos neutros
En el salón predominan los colores suaves, la madera y los muebles de líneas sencillas. El sofá Tribeca, de Westwing, es una de las piezas protagonistas y fue una elección personal del actor, que buscaba un modelo especialmente cómodo para descansar en casa. Frente a él, las mesas auxiliares y los elementos decorativos mantienen una estética discreta, sin recargar el ambiente.
La distribución abierta permite que el salón comparta espacio con el comedor y la cocina, de modo que las distintas zonas quedan conectadas. Esta organización también facilita que la familia pueda utilizar varias estancias al mismo tiempo sin perder la sensación de amplitud.

Un comedor pensado para las reuniones con amigos
El comedor tiene un papel importante en la vida cotidiana del actor. La pieza central es una mesa redonda, el modelo Nelly de Westwing Collection, que Lorente destacó por su apariencia escultórica. La forma circular permite que los comensales se vean entre sí y favorece una disposición más cómoda cuando se reúnen familiares y amigos.
Las sillas completan el conjunto con un diseño que mantiene el equilibrio entre estética y funcionalidad. Al estar integrado en la zona de día, el comedor se comunica directamente con el salón y la cocina, sin necesidad de pasillos ni separaciones rígidas.

Rincones de lectura y detalles de madera
La lectura es otra de las aficiones del intérprete y también tiene su reflejo en la decoración. La vivienda cuenta con rincones destinados a leer, equipados con asientos cómodos, estanterías y pequeños elementos auxiliares. Entre ellos destaca un sillón de terciopelo gris con patas doradas, que introduce un contraste de texturas sin romper la armonía cromática.
En la entrada, las paredes blancas y el pavimento de madera en espiga mantienen la continuidad estética del resto de la casa. Un banco de madera de haya con asiento de rejilla y un cuadro de gran formato apoyado en la pared añaden personalidad a este espacio de paso. Son detalles que demuestran cómo los materiales y los objetos decorativos pueden transformar una distribución sencilla sin necesidad de llenar cada rincón.

Un jardín con piscina para disfrutar al aire libre
El exterior fue uno de los motivos que convencieron a Jaime Lorente cuando conoció la propiedad. La vivienda dispone de una parcela amplia, jardín y piscina privada, tres elementos que permiten disfrutar del aire libre sin salir de casa. El actor explicó que buscaba precisamente un terreno en las afueras de Madrid y una zona de descanso con piscina para compartir con sus hijos.
La elección de alejarse del centro respondió también al deseo de ofrecer a su familia un entorno más tranquilo. La reforma reforzó esa conexión con el exterior mediante una terraza vinculada a la zona de día, de manera que el jardín no queda como un espacio independiente, sino como una prolongación de las estancias interiores.
