Gonzalo Bernardos, economista, advierte a quienes se acercan a la jubilación: «La vivienda es su mejor plan de pensiones»
El economista aconseja tener una vivienda para poder tener segura la jubilación
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Una persona que se jubila que tenga la casa pagada tiene una preocupación menos que otra que tenga que seguir pagando un alquiler todos los meses. La diferencia se nota especialmente cuando los ingresos dejan de proceder del trabajo y pasan a depender de la pensión. Pero comprar tampoco es fácil: los precios de muchas ciudades han subido considerablemente y ahorrar para la entrada de una hipoteca puede llevar años. Y en este contexto, el economista y profeso de la Universidad de Barcelona Gonzalo Bernardos ha lanzado un consejo a quienes todavía pueden organizar sus finanzas antes de retirarse: intentar hacerse con una vivienda.
El economista defendió esta idea en el programa laSexta Xplica. Allí habló del futuro de las pensiones y de las dificultades para acceder a una casa, dos cuestiones que, a su juicio, están estrechamente relacionadas. También pidió no tomar Madrid y Barcelona como referencia de todo el mercado español. Según explicó, hay localidades donde los precios siguen siendo bastante inferiores. Eso sí, encontrar una vivienda asequible no resuelve por sí solo el problema dado que muchas familias pueden pagar una cuota mensual, pero carecen de los ahorros que exige el banco antes de conceder el préstamo.
La advertencia de Gonzalo Bernardos sobre la jubilación
«Hagan lo posible por comprar una vivienda». Bernardos fue así de claro al dirigirse a los espectadores del programa. Y explicó por qué considera importante tomar esa decisión antes de abandonar la vida laboral: «Las pensiones del futuro no serán tan generosas como en la actualidad». El profesor resumió su recomendación en otra frase: «El mejor plan de pensiones que pueden ustedes tener es una vivienda». Con su consejo, no estaba hablando de dejar de cotizar o de sustituir la pensión pública, sino de evitar, en la medida de lo posible, un gasto que puede resultar difícil de asumir cuando se cobra menos que durante la etapa laboral.
Quien llega a la jubilación después de terminar de pagar su hipoteca ya no tiene que afrontar esa cuota. Tampoco paga alquiler si reside en su propia casa, pero sigue teniendo recibos como el de la comunidad, el IBI, suministros y posibles reparaciones. De este modo, disponer de un inmueble libre de cargas puede dejar más margen para esos y otros gastos, desde la alimentación hasta la atención sanitaria. La compra, en cualquier caso, no garantiza tranquilidad económica. Si la hipoteca se prolonga más allá de la jubilación o absorbe una parte excesiva de los ingresos, el resultado puede ser muy diferente al que plantea Bernardos.
Bernardos habla de viviendas por 80.000 euros y menciona Zafra
En la misma intervención, el economista defendió que el precio de una casa depende mucho del lugar donde se busque. Se sabe que Madrid y Barcelona concentran algunas de las mayores dificultades de acceso, pero sus cifras hacen referencia a pequeños municipios y otras ciudades españolas. De hecho, el economista sostuvo que, en buena parte del país, una pareja con dos salarios mínimos podría asumir una cuota hipotecaria inferior al importe de un alquiler. Para apoyar su argumento mencionó viviendas de 120.000, 100.000 y 80.000 euros. Incluso puso el ejemplo de Zafra, en Badajoz, donde aseguró que había inmuebles por unos 30.000 euros.
Son cantidades muy distintas de las que se piden en los mercados más caros, aunque no dicen nada por sí solas sobre el estado de esas casas ni sobre las posibilidades de encontrar empleo en la zona. Tampoco significan que los bancos concedan automáticamente una hipoteca. Para comprar hace falta acreditar ingresos y capacidad de pago. Además, las entidades suelen financiar solo una parte del valor de la vivienda. La entrada y los gastos asociados a la operación deben cubrirse con dinero propio. Ahí situó Bernardos uno de los principales escollos: personas que podrían pagar las mensualidades, pero que no consiguen reunir el ahorro previo.
Los precios que cuestionaron otros participantes del debate
Durante el programa también hubo voces críticas con la situación del mercado. La experta en banca y finanzas Montserrat Cespedosa mencionó viviendas sin ascensor y pendientes de reforma que alcanzan los 340.000 euros. Su ejemplo reflejaba las dificultades de quienes buscan comprar y se encuentran con precios difíciles de asumir incluso teniendo empleo. Por otro lado, Ramón Bultó, portavoz del Sindicato de Inquilinos, cuestionó que construir más pisos sea suficiente para abaratar las rentas. «Aunque se construyan más pisos en España, los alquileres no van a bajar», afirmó. La socióloga Miriam Jiménez, por su parte, reclamó una mayor protección del acceso a la vivienda: «La vivienda es un derecho que hay que proteger».
Para alguien cercano a la jubilación, además del precio cuentan la edad y el plazo disponible para devolver el préstamo. No es lo mismo firmar una hipoteca con treinta años que hacerlo a pocos años de dejar de trabajar. Por eso, aunque Bernardos anima a comprar, esa decisión exige estudiar los números de cada hogar. Una vivienda pagada puede aliviar el presupuesto futuro; una deuda difícil de afrontar puede hacer justamente lo contrario.
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