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Todos los detalles de la boda sorpresa de Rocío Crusset: dio el ‘sí, quiero’ sin avisar a casi nadie

Rocío Crusset y Charlie Schein se han casado en una ceremonia íntima en Nueva York

El enlace ha sido muy discreto y con pocos invitados, siguiendo la línea reservada que siempre ha caracterizado su historia

La pareja ha construido su vida entre España y Estados Unidos

  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, llevo años siguiendo de cerca la actualidad social y los personajes que marcan la conversación pública. A lo largo de mi trayectoria he trabajado en medios como Cadena SER, El Independiente, Revista Capital y Diez Minutos, combinando información, análisis y contenido digital. Hoy cuento las historias que hay detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial atención a la actualidad del corazón, las casas reales y el universo televisivo.

La noticia ha llegado por sorpresa y ha confirmado lo que ya era un secreto a voces en los círculos más cercanos: Rocío Crusset y Charlie Schein ya se han casado en Nueva York, poniendo el broche definitivo a una historia de amor que ha avanzado siempre en la más absoluta discreción. La pareja, que llevaba años consolidando su relación entre España y Estados Unidos, ha optado por una ceremonia íntima en la ciudad donde residen desde hace meses, rodeados únicamente de su entorno más cercano y manteniendo el mismo hermetismo que ha caracterizado toda su relación desde el principio.

El enlace, celebrado en la Gran Manzana, no ha sido una boda mediática ni multitudinaria, sino una celebración reducida y muy personal, en línea con el estilo de vida que ambos han defendido desde que comenzaron su historia. Nueva York no ha sido una elección casual: es el lugar donde han construido su día a día, donde conviven y donde han desarrollado su relación lejos del foco constante que acompaña a la familia de la modelo. La discreción ha sido absoluta hasta el último momento, hasta el punto de que muchos de sus allegados se han enterado prácticamente en tiempo real de que el «sí, quiero» ya se había producido.