El tren de vida de Arantxa Sánchez Vicario en Miami
La carta de Santacana que dinamitó su ‘pacto de silencio’ con Arantxa
Arantxa Sánchez Vicario rompe su silencio y revela las claves que explican su divorcio
Josep Santacana, visto con Arantxa Sánchez Vicario después de ser grabado con su otra pareja
“No he visto que haya ninguna propiedad a su nombre. Estamos investigando, pero todavía no hemos encontrado el nombre de Arantxa. No sé dónde están los activos. Cuando lo sepamos, haremos lo posible por resolver el asunto del divorcio con una mediación y un acuerdo confidencial. Hay algunas deudas y obligaciones por pagar”. Las palabras de Maurice Kutner, abogado de Arantxa Sánchez Vicario, ponían de manifiesto este sábado una realidad difícil de creer. A sus 46 años, toda una vida dedicada al tenis de élite y como ganadora de tres Roland Garros, la deportista que marcó una época no tiene nada a su nombre. Ni empresas, ni bienes. Nada.
Pese a ello, al abogado no le preocupa lo más mínimo la posibilidad de que, dada la situación de su cliente, su salario no pueda ser asumido por la deportista. No lo duda. Arantxa hará frente a sus honorarios porque su ritmo de vida en Miami prueba que sí dispone de cash. Solo en defenderse de su todavía marido, Josep Santacana, Sánchez Vicario pagará 750 dólares la hora. Una de las tarifas más elevadas de Miami en palabras de su propio representante legal.
La contratación de dicho abogado es solo la punta del iceberg de ese tren de vida que lleva la tenista en Florida. Ocupa, junto a sus dos hijos, un apartamento de 120 metros cuadrados en una de las mejores zonas de la ciudad. Una vivienda, eso sí alquilada, por la que paga 3.000 dólares de alquiler y que le permite gozar de muchas comodidades como piscina y gimnasio.
Al pago de la renta de su inmueble debe añadir el coste de la educación de sus hijos. Los dos menores estudian en el Metropolitan International School de Miami cuya tarifa ronda los 18.000 dólares por niño al año. Una cifra a la que hay que sumar los gastos de comedor -185 dólares al mes por persona- y los libros, que suelen rondar los 300 dólares por alumno.
Hay que recordar que el sueldo de Arantxa como directora de uno de los programas de la citada escuela americana no supera los 3.500 dólares por lo que resulta obvio que la familia Santacana Sánchez Vicario ha sobrevivido al otro lado del charco con otro tipo de ingresos, esos a los que el entorno de Josep parece referirse. “Quien sostenía la familia era él con su trabajo. Josep Santacana es un empresario del sector inmobiliario al que le van muy bien las cosas y al que se le atribuyen deudas inexistentes”, explicaban fuentes del círculo más íntimo de Santacana. Ahora esos ingresos y los de Arantxa están en el punto de mira para que se lleve a cabo un reparto tras el divorcio lo más justo posible. Sin embargo, el entendimiento entre ambos aún está lejos.
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