Anabel Pantoja reaparece hecha un mar de lágrimas por su mudanza a Sevilla: «Me ha superado»
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Anabel Pantoja ha vuelto a mostrar su lado más natural y espontáneo delante de sus más de dos millones de seguidores en Instagram. En esta ocasión, lo ha hecho después de verse completamente sobrepasada con la mudanza en la que se encuentra inmersa tras haber decidido dar un giro de 180 grados a su vida y trasladarse a Sevilla para estar más cerca de su madre y del resto de su familia.
«Voy a decir solo una cosa. No pasa nada grave, nada de salud ni nada. Pero voy a decir una cosa que ya hoy me ha superado. Y es que os juro por Dios, que lo estoy pasando tan mal con el tema transportistas, tema muebles, tema pedidos, tema equivocaciones, tema roturas… Con todo. Que tienen muy poca empatía», comenzaba a decir completamente envuelta en lágrimas.

En el siguiente vídeo, Anabel aparecía sentada en una mesa tomando un tentempié y mucho más calmada. En él, destacaba que tenía que aprender a priorizar «lo que es realmente grave», aunque destacaba que en ese momento, «se le iba la vida en ello». «Me ha dado ansiedad y angustia. Se me ha bajado el azúcar y me estoy tomando una galleta con el batido para calmar la ansiedad. No sabéis el punto que puede llegar a tener una persona de amargarte el día», sentenciaba.

Según lo que ha contado, su paciencia ha llegado al límite cuando una empresa de montaje, externa a la tienda de muebles en la que ella había comprado, le había dejado el trabajo a medias por no encontrar aparcamiento en la zona en la que vivía. «Había un compañero en mi casa desplegando los muebles que había comprado. Era una cómoda grande de Alma. Y justo le llama el encargado para decirle que se tienen que ir y dejarlo todo así. Y me decían que hablara directamente con la tienda, que ellos no tenían nada que ver. Que como habían venido y no se podía aparcar, no podían cubrir el servicio y se iban. Claro, os podéis imaginar lo que me ha entrado por el cuerpo», explicaba.

Fue entonces cuando Anabel se hartó e impidió que se fueran. «Cogí el trompo y les dije: ‘O me recogéis esto o el trompo se queda aquí’. Es de serie de Netflix tener que llegar a una situación tan desagradable después de pagar servicios de transporte y montaje», señalaba. Una anécdota que, sin duda, ha superado por completo a la sobrina de la tonadillera, en un momento en el que debería estar marcado por la felicidad de regresar a su ciudad natal y de estar más cerca de todos sus seres queridos.