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Amancio Ortega (90 años), sobre su infancia: «En casa no había lujos. No había nada de nada, pero nos educaron con valores»

Amancio Ortega es uno de los empresarios más importantes de España

Ha pasado una parte de su infancia en Busdongo de Arbas (León)

Ha recalcado que sus padres le inculcaron unos valores excelentes

La historia de Amancio Ortega está estrechamente ligada al éxito empresarial, pero mucho antes de convertirse en una de las mayores fortunas del mundo, su vida comenzó en un entorno muy distinto.

Llegó al mundo el 28 de marzo de 1936 en Busdongo de Arbas, un pequeño pueblo de la montaña leonesa donde su familia llevaba una vida marcada por la sencillez, el trabajo y la austeridad. Aquellos primeros meses forman parte del origen de una persona que décadas después cambiaría la industria mundial de la moda.

El empresario ha mantenido siempre un perfil extremadamente discreto y apenas concede entrevistas. Sin embargo, quienes mejor conocen su historia, como la periodista Covadonga O’Shea en su libro Así es Amancio Ortega, han desvelado algunos de los valores que marcaron su infancia. «En casa no había nada de nada, pero nos educaron en valores», recoge la autora en una obra publicada en 2008 y considerada una de las principales aproximaciones a la vida del fundador de Zara.

Esa educación basada en el esfuerzo y la responsabilidad ha acompañado al empresario durante toda su trayectoria y ayuda a comprender el carácter reservado que ha mantenido incluso después de construir uno de los mayores grupos textiles del mundo.

La historia de Amancio Ortega

Amancio Ortega nació en Busdongo de Arbas por un motivo estrictamente laboral. Su padre, Amancio Ortega Rodríguez, trabajaba como ferroviario y ejercía como jefe de la estación de tren de la localidad, un enclave que en aquella época tenía una enorme importancia estratégica para las comunicaciones entre la meseta y Asturias.

Situado a más de 1.200 metros de altitud, Busdongo era uno de los principales puntos ferroviarios del norte de España. Desde allí transitaban diariamente trenes de mercancías, especialmente cargados con carbón procedente de las cuencas mineras, además de convoyes de viajeros que atravesaban el histórico puerto de Pajares.

La vida de las familias ferroviarias giraba en torno a la estación. Muchas residían en viviendas construidas junto a las vías, como ocurrió con los Ortega, que vivieron allí durante los primeros meses de vida del futuro empresario.

Aquel entorno estaba condicionado por un clima especialmente duro. Los inviernos eran largos, con intensas nevadas que en numerosas ocasiones aislaban completamente la localidad y dificultaban el tráfico ferroviario. La dureza del paisaje y las condiciones meteorológicas formaban parte de la rutina de quienes vivían en esta zona de la Cordillera Cantábrica.

Así fue la infancia del empresario

La estancia de Amancio Ortega en Busdongo fue muy breve. Siendo todavía un bebé, su padre recibió un nuevo destino dentro de la red ferroviaria, lo que obligó a toda la familia a abandonar León.

El primer traslado les llevó hasta Tolosa, en Guipúzcoa. Años después, en 1944, llegaría el cambio que marcaría definitivamente el rumbo de la familia: el destino en La Coruña, ciudad donde Amancio Ortega crecería y donde comenzaría a dar sus primeros pasos en el mundo laboral.

Fue precisamente en la capital coruñesa donde, con apenas 14 años, empezó a trabajar como repartidor en una camisería. Aquella experiencia sería el punto de partida de una trayectoria empresarial que décadas después desembocaría en la creación de Inditex y de Zara, una de las marcas de moda más reconocidas internacionalmente.

Aunque apenas conserva recuerdos conscientes de Busdongo debido a la corta edad con la que abandonó el pueblo, sus orígenes siempre han formado parte de su biografía y de la memoria de esta pequeña localidad leonesa.

Busdongo, la cuna de Amancio Ortega

Actualmente, Busdongo de Arbas no tiene demasiados vecinos, pero mantiene intacto el orgullo de haber visto nacer al fundador del mayor grupo textil español. La antigua vivienda ferroviaria donde nació en 1936 continúa en pie junto a la estación de tren, convertida en uno de los lugares más simbólicos del municipio.

Históricamente, la localidad vivió décadas de gran actividad gracias al ferrocarril. Además de la estación, contaba con talleres, depósitos de locomotoras, muelles de carga y viviendas destinadas a los trabajadores ferroviarios.

Sin embargo, la transformación del transporte ferroviario y el progresivo descenso del tráfico de mercancías provocaron una importante pérdida de población. Como ocurrió en otras zonas de montaña, Busdongo tuvo que reinventarse apostando por el turismo rural y la naturaleza.

Los valores de una infancia humilde

Si hay un aspecto que aparece de forma recurrente en quienes han estudiado la figura de Amancio Ortega es la importancia que tuvo la educación recibida en el ámbito familiar.

Según relata Covadonga O’Shea en Así es Amancio Ortega, la familia vivía con muy pocos recursos, como tantas otras familias españolas de la época. Sin embargo, nunca les faltó lo más importante: educación, respeto y mucho amor.

Aquella enseñanza basada en el esfuerzo, la responsabilidad y la discreción ha sido señalada en numerosas ocasiones como uno de los pilares de su forma de entender tanto la vida como los negocios. Es decir, sólo hay que echar la vista atrás para comprender por qué el dueño de Inditex ha llegado tan lejos.