Los trucos que te ayudarán a no abandonar tu rutina de cuidado facial durante los viajes y las vacaciones
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El cuidado personal sólo tiene un secreto: la constancia es la clave de la efectividad, sólo que hay momentos del año donde no perder estas rutinas se convierte en un reto. El verano es uno de esos momentos. Entre viajes, tardes que se alargan, planes inesperados que te invitan a salir corriendo de un lado a otro, lo primero que dejamos atrás es la rutina. Esto puede pasar factura a la piel, pero parece que en esta temporada vacacional hay un nuevo compañero de viaje: el autocuidado. Cada vez nos cuidamos más y eso lo trasladamos a las vacaciones, así que conviene saber que siempre hay ciertos trucos que te permitirán seguir con tu rutina sin que esto suponga un esfuerzo.
Hoy, viajar puede tener un trasfondo que te lleve a cuidarte o a invertir más en rituales y productos de belleza. Un estudio de Treatwell, la mayor plataforma de reservas de belleza y bienestar de Europa, revelaba que el autocuidado se ha convertido en una experiencia más de las vacaciones. Concretamente, el gasto de los tratamientos que nos hacemos los españoles en el extranjero es un 63,6% superior al de los que se contratan en España.

Aprovechamos las escapadas para regalarnos relajación en forma de tratamientos de belleza. Los más populares dan paso a clásicos como las pedicuras, manicuras, coloraciones capilares, servicios de peluquería, depilación, masajes y tratamientos faciales. Y entre tanto, algo que cobra cada vez más relevancia es el autocuidado diario. Podríamos señalar como causantes de esta fiebre por cuidarnos más y mejor al mayor alcance de tecnología del cuidado o al mayor conocimiento. Pero lo cierto es que cada día somos más conscientes de la necesidad de cuidarnos la piel, y eso es algo que se nota en el hueco que los protocolos de cuidado diario ocupan hoy en nuestra rutina.
En vacaciones, toda esta constancia que conseguimos durante el año parece caer en cierto riesgo, porque no encontramos el momento perfecto para llevar a cabo la rutina. Sin embargo, saber dar con la clave para no perder el cuidado es ideal para seguir proporcionando a la piel los cuidados que necesita. Y sólo necesitas tres trucos que te ayudarán a no dejar de lado nunca tu momento de bienestar.
Simplifica la rutina
El mundo de la moda tiene una cosa clara: el verano simplifica las cosas. ¿Por qué no intentas aplicar lo mismo a tu rutina facial? En vacaciones estás de un lado para otro, llegas más cansado, no te apetece cuidarte la piel como antes… Esto es algo que se extiende en cada momento del viaje, desde la propia gestión de la logística del neceser, que no tiene un volumen ni comparado con el que tienen los armarios de tu baño.
Si ves que llevar todas las herramientas de belleza, como las máscaras LED, con las cremas, las mascarillas, etc., puede convertirse en un problema, haz una cosa: simplifica. «Reducir la exigencia cosmética durante las vacaciones no significa abandonar el cuidado de la piel, sino adaptarse a lo que realmente necesita en ese momento. Muchas veces, esa pausa beneficia tanto a la piel como a la tranquilidad de quien la cuida», apunta la Dra. Lara Victoria, médica especialista en Medicina Estética Regenerativa y Longevidad.

Intentar relajarse también con los pasos es una ventaja. Piensa en el momento de hacer la maleta cuáles son los pasos que nunca pueden faltar en la rutina: limpieza, sérum y crema. «La clave está en una rutina equilibrada que incluya una limpieza eficaz para eliminar el exceso de sudor, sebo y restos de protector solar; antioxidantes por la mañana para combatir el estrés oxidativo; protección solar de amplio espectro con reaplicaciones a lo largo del día; y, por la noche, una hidratación intensa junto con activos renovadores suaves y fórmulas que refuercen la función barrera», asegura Fran Escudero, cofundador de Skin Perfection by Bluevert y experto en dermocosmética. Así, la piel se mantiene sana, luminosa y protegida durante todo el verano.
Elige los activos adecuados
Lo importante de la rutina de cuidado facial no es incorporar muchas cremas y muchos pasos, sino saber dar con los productos y las formulaciones imprescindibles. Tal y como señala Cayetano L. Gutiérrez, fundador de SkinClinic: «La piel posee una asombrosa capacidad de regeneración, pero es necesario estimularla con los activos adecuados». Lo que ocurre en verano es que la piel necesita adaptar su cuidado a los factores ambientales: el calor, el sol, la sudoración que provoca, la humedad…

Pese a los falsos mitos que han rondado este activo, la vitamina C es uno de los ingredientes que más debes tener en cuenta durante los meses de mayor exposición al sol. Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, defiende que «es uno de los activos a los que más provecho se le puede sacar en verano porque ayuda a trabajar luminosidad, tono irregular y estrés oxidativo».
Dado que el calor reseca la piel, gran parte de la rutina debe centrarse en proteger y nutrir la dermis con determinados ingredientes. Los más comunes son el ácido hialurónico y la glicerina, que hidratan la piel sin pesar; la niacinamida, un activo que ayuda a calmar y regular el sebo para evitar que salga acné; y la centella asiática o aloe vera, dos perfectos reparadores que ayudan a la piel tras la exposición solar. La Dra. Lara Victoria subraya que «todo lo demás, retinoides, despigmentantes intensivos o exfoliantes potentes, puede esperar perfectamente a septiembre sin que ello suponga perder los beneficios conseguidos durante el resto del año».
Dedica un día a hacer un ‘spa’ casero
Ya que durante la semana no tienes tanto tiempo para dedicar al cuidado de tu piel, intenta dedicar un día a dar a tu piel todo lo que necesita. Comenzando por la exfoliación, un paso que se vuelve especialmente importante dada la acumulación de residuos y crema que recoge la piel en el día a día. «Es necesario exfoliarse unas dos o tres veces a la semana, siempre adaptando la frecuencia y el tipo de exfoliación a cada piel», explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.

Esto permite que la piel se regenere de forma más eficaz y ayuda a evitar las manchas que pueden derivarse de un cúmulo excesivo de células muertas hiperpigmentadas. Otro paso que puedes incluir son las mascarillas, que ayudan a proporcionar a la piel ese cuidado extra que necesita y suponen un auténtico boost de activos que tu piel agradecerá.