Como cuidar tus mechas en verano según un experto: «Haz una puesta a punto antes del verano y reserva el retoque para después»
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El pelo tiene algo en verano: con las mechas y el brillo del sol, parece alcanzar su prime de forma casi mágica. Esto sucedería en el escenario ideal en el que las mechas no derivan en tonos verdosos, se seca el pelo y se termina deteriorando su aspecto. Porque, aunque no lo parezca, mantener el cabello perfecto y cuidado durante todo el año requiere cierto esfuerzo y, durante el verano, todavía más. Y para ello debes tener en cuenta que preparar las mechas para el verano empieza antes de exponerte al sol, pero así conseguirás lucir un cabello perfecto durante más tiempo.
El verano no afecta igual a todo tipo de melenas. Juan Leal, peluquero y director de educación de Pierino Cosmetics, aclara que «las mechas que más sufren durante el verano son aquellas que requieren una decoloración más intensa, como los rubios muy claros, los tonos platino, las babylights muy marcadas o cualquier técnica que haya aclarado varios tonos la base natural del cabello».

Es más, destaca que el detrimento de las fechas depende en gran medida del proceso químico que hayan sometido al pelo para conseguir el color ideal. Además, añade que «los cabellos con mechas suelen tener una estructura más porosa, por lo que pierden hidratación con mayor facilidad durante los meses de calor». Y no hay pérdida a la hora de señalar culpables sobre este daño; sin ir más lejos, dentro de las cualidades de esta época del año encontramos la respuesta.
Por eso, Juan Leal apunta a que el sol es probablemente el principal enemigo de las mechas. «La radiación UV oxida los pigmentos y degrada las proteínas del cabello, provocando pérdida de brillo, sequedad y una mayor fragilidad de la fibra capilar». El agua del mar, por su parte, posee una elevada concentración de sal, y eso favorece la deshidratación y puede dejar el cabello más áspero y encrespado.

«El cloro de las piscinas altera el color, especialmente en los rubios más claros, pudiendo provocar reflejos verdosos cuando entra en contacto con determinados minerales presentes en el agua». En resumen: «La combinación de estos tres factores es lo que realmente genera el mayor daño, ya que acelera tanto el desgaste del color como el deterioro de la calidad del cabello», apunta.

La rutina perfecta para mechas
En el caso de los rubios, Juan Leal apunta que la prioridad debe ser mantener la hidratación y preservar el tono. «Recomiendo utilizar un champú suave específico para cabello coloreado, incorporar una mascarilla nutritiva al menos una o dos veces por semana y aplicar productos reparadores que ayuden a reforzar los enlaces internos de la fibra capilar», espeta. Además, durante el verano es fundamental utilizar protectores capilares con filtro UV. «Si el rubio tiende a amarillear, un tratamiento matizador ocasional puede ayudar a mantener la luminosidad».

En los cabellos morenos teñidos o con mechas en tonos chocolate, avellana o caramelo, el principal objetivo es evitar la pérdida de intensidad y brillo. «En estos casos son especialmente importantes los productos antioxidantes y protectores del color, así como las mascarillas hidratantes que mantengan la superficie de la fibra sellada. Aunque el desgaste del color suele ser menos evidente que en los rubios, los rayos solares también pueden generar reflejos indeseados y un aspecto apagado».
Elige el mejor momento para ir a la peluquería
En lo que a cuidado capilar se refiere, siempre es mejor prevenir que curar. Por eso, Juan Leal recomienda que lo ideal suele ser realizar una puesta a punto antes del verano y reservar el retoque principal para después. «Antes de las vacaciones es recomendable sanear las puntas, reforzar el cabello con tratamientos reparadores y, si es necesario, refrescar ligeramente las mechas para que el color llegue al verano en buenas condiciones». Sin embargo, «no aconsejo realizar transformaciones muy agresivas o decoloraciones intensas justo antes de una exposición prolongada al sol, al mar y al cloro», explica.

Después del verano es cuando realmente conviene valorar un retoque más completo. Durante esos meses, el cabello pierde hidratación, el color se oxida y las mechas pueden variar de tonalidad. «En el salón podemos corregir reflejos no deseados, recuperar el brillo y realizar tratamientos de reconstrucción que devuelvan fuerza y elasticidad a la fibra capilar», apunta el experto. Muchas veces, «un buen diagnóstico postvacacional es más importante que el propio retoque del color».
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