Psicología

Ana Lorente, astróloga, sobre cómo salir del piloto automático durante las vacaciones: «No es magia, es fisiología»

Gemma Meca
  • Gemma Meca
  • Licenciada en Historia, máster en Periodismo y Comunicación Digital. Redactora en Ok Diario. Cuento historias, soy amante de los astros, sigo a la luna, los TT de Twitter y las tendencias en moda. Experta en noticias de consumo, lifestyle, recetas y Lotería de Navidad.

Durante las vacaciones necesitamos salir del modo piloto automático para disfrutar de nuestro tiempo libre, Ana Lorente nos explica cómo conseguirlo. Estamos viviendo unos días en los que quizás tenemos que empezar a pensar en una parada obligatoria, estamos viviendo unos días en los que las vacaciones parece que se convierten en una auténtica pesadilla para muchos. La realidad, es que estaremos muy pendientes de algunos elementos que pueden acabar siendo esenciales en estos días.

Durante todo el año el reloj en nuestro mejor amigo, seguimos unas rutinas ya establecidas y nos mantenemos siempre en alerta, siendo lo que va llegando a cada paso y estando muy pendientes de este tipo de procesos. Será el momento de conocer lo que puede pasar con una mente en orden que para un poco y aprende un poco como lo que puede acabar siendo lo que nos dará en estos días un importante cambio. Es jora de saber qué es lo que puede pasar en estos días en los que realmente cada pequeño gesto cuenta. Una astróloga como Ana Lorente sabe muy bien cómo ayudarnos a salir del piloto automático.

No es magia es fisiología

La realidad es que deberemos rodearnos de personas que puedan ayudarnos en la búsqueda de ese bienestar que en vacaciones es más necesario que nunca. Por nuestra propia salud, necesitamos conseguir un cambio de tendencia que puede ser clave en estos días.

Los profesionales de la astrología no se central sólo en el estudio de los astros, sino que pueden crear ejercicios personalizados para poder conseguir ese bienestar que tanto perseguimos. En verano parece que tengamos tiempo para todo, pero es importante estar pendientes de algunos elementos que pueden ser esenciales.

La magia de verse bien puede acabar generando un plus de buenas sensaciones por lo que, quizás tocará tener en estos días en los que realmente cada detalle será esencial. Estar muy pendientes de estos consejos que pueden cambiarnos la vida, nos harán salir de este modo hámster. Seguir rodando a toda velocidad sin la capacidad de poder parar a descansar un poco.

Salir del modo automático puede acabar siendo lo que nos ayudará a obtener aquello que necesitamos y más. Un buen básico que, sin duda alguna, será el que nos acompañará en estos días, Ana Lorente cambiará nuestras vacaciones para siempre.

Ana Lorente, astróloga, sobre cómo salir del piloto automático

Salir de este piloto automático puede ser algo esencial, en especial en estos días en los que realmente cada pequeño gesto cuenta. Esta astróloga tiene en su poder unas claves casi personalizas para hacer realidad ese cambio de mentalidad que nos llevará al bienestar más absoluto.

Para Ana Lorente, coach laboral, especialista en PNL, astróloga y fundadora de Muy Ciela, ese cambio de ritmo permite que afloren aspectos de nuestra vida interior que suelen quedar silenciados. “No es magia, es fisiología puesta al servicio del alma: cuando el cuerpo deja de defenderse, el espíritu puede finalmente hablar”, explica. Desde esta mirada, las vacaciones pueden ser algo más que una pausa física: también pueden convertirse en un espacio para observar cómo vivimos, qué parte de nosotros queda relegada durante el año y qué necesitamos modificar para no volver exactamente al mismo lugar del que salimos.

Incluso cuando llega el momento de descansar, puede resultar difícil abandonar la lógica de la productividad. Organizamos los días, acumulamos planes y sentimos que debemos aprovechar cada hora, conocer todos los lugares o regresar completamente renovados. De este modo, las vacaciones corren el riesgo de convertirse en otra tarea que cumplir, solo que en un escenario distinto.

“El descanso no es un premio que se gana con productividad”, señala Ana Lorente. Desde una mirada espiritual, relajarse de verdad no consiste en añadir más actividades, sino en dejar de sostener durante un tiempo los personajes que construimos para responder al trabajo, la familia o la mirada de los demás. No tener que demostrar que el tiempo ha sido útil, emocionante o productivo también forma parte de la pausa.

Para Ana, ahí se encuentra la diferencia entre desconectar y escucharse. Desde el Tarot, la Luna representa la necesidad de soltar, flotar y dejar de pensar, mientras que la Estrella introduce una segunda dimensión: prestar atención a lo que se revela cuando llega la calma. Por eso propone llevar un cuaderno sencillo, no para llenarlo de objetivos, sino para registrar qué echamos de menos de nuestra vida cotidiana, qué no y en qué momentos nos sentimos más nosotros mismos.

“Ese material, leído al volver, suele valer más que meses de introspección forzada, porque salió sin la vigilancia del ego cotidiano”, explica. Convertir las vacaciones en una experiencia de crecimiento no implica transformarlas en un nuevo proyecto de mejora personal, sino permitir que algunas respuestas aparezcan sin perseguirlas.

La diferencia entre unas vacaciones que solo sirven para desconectar y unas que realmente nos transforman suele aparecer al volver. Si todo continúa exactamente igual —la misma ansiedad, las mismas prioridades y la misma sensación de agotamiento—, probablemente solo hemos cambiado de escenario durante unos días. En cambio, cuando algo se ha recolocado por dentro, suele notarse en decisiones concretas: poner un límite, cambiar una rutina, revisar una relación o reservar más espacio para lo que necesitamos.

“El viaje que transforma deja huella en las decisiones posteriores; el que solo desconecta deja fotos”, explica Ana Lorente. Desde el Tarot, relaciona esa diferencia con la energía del Loco, asociada al movimiento sin dirección y a la huida, frente a la del Mundo, que representa integración y cierre de ciclo. No se trata de volver con la vida resuelta, sino de observar si la pausa ha cambiado algo en la manera en la que queremos vivir.

Tampoco es posible mantener durante todo el año la misma sensación de libertad que sentimos lejos de casa, porque la vida cotidiana incluye responsabilidades reales. Sin embargo, Ana señala que parte de esa energía sí puede trasladarse al día a día: dejar márgenes de tiempo sin agenda, tomar algunas decisiones desde el deseo y no siempre desde la obligación, o establecer momentos de desconexión real del móvil.

“La libertad no depende del lugar geográfico, depende de cuánto espacio dejamos a la voz interior en medio de la estructura diaria”, afirma. El verdadero reto no es prolongar indefinidamente las vacaciones, sino evitar que todo lo que comprendimos durante la pausa desaparezca en cuanto volvemos a la rutina.