La reina Letizia y la infanta Cristina: ¿unidas por el luto?
Don Juan Carlos y doña Sofía reaparecen ‘bajo el chaparrón’ en Noruega
El extraño comportamiento de Haakon de Noruega en el 80 cumpleaños de sus padres
Han pasado 21 meses desde que la reina Letizia y la infanta Cristina se vieran las caras en público por última vez. Una larga racha que podría terminar muy pronto, concretamente la tarde de este jueves durante la misa funeral en recuerdo de la tía del rey Juan Carlos, Alicia de Borbón-Parma, fallecida el pasado 28 de marzo a los 99 años.
Para volver a aquel último cara a cara entre doña Letizia y Cristina hay que regresar al mes de octubre de 2015, cuando tuvo lugar funeral del infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias, hijo de Alicia de Borbón-Parma. Una cita bastante tensa celebrada en el Monasterio de El Escorial en la que los Reyes hicieron como que no conocían a la que fuera duquesa de Palma, evitando el contacto en todo momento y también el hecho de coincidir en el mismo plano. El coratafuegos desde Zarzuela siempre fue claro y en él se establecía que para no empañar la imagen de la Corona, los Reyes debían alejarse por completo de la Infanta (imputada) y evitar cualquier imagen con ella.
Pero en estos casi dos años que han pasado desde entonces han cambiado muchas cosas, la más importante la resolución de la trama judicial. Si bien doña Cristina fue finalmente absuelta, por lo que en teoría podría “reincorporarse” y volver a ser miembro de pleno de derecho en la familia del Rey, lo cierto es que la tensión sigue vigente debido a la condena de Iñaki Urdangarin.
Mientras que la asistencia de los cuatros Reyes al funeral de doña Alicia está confirmada por parte de Casa Real, la duda recae en doña Cristina, quien se ha convertido en una infanta de “bodas, bautizos y funerales”. Desde que fuera imputada, tan solo se la ha visto en actos de este tipo, y siempre que ha sido en público lo ha hecho lo más alejada posible de los Reyes.
A pesar de este intento porque no se la relacione con los monarcas, la verdad es que su presencia en el servicio por la fallecida no extrañaría dada la estrecha relación que mantiene la infanta con la hija de la fallecida, su prima Cristina de Borbón-Dos Sicilias, quien además ha sido uno de sus grandes apoyos en estos años tan duros.
Fue precisamente con ella con quien el matrimonio Urdangarin pasó unos días la última vez que, que se sepa, visitó España. Fue durante la pasada Semana Santa, cuando acudió junto a su marido a pasar unos días en la finca que los Borbón-Dos Sicilias tienen en la localidad ciudadrealeña de Retuerta del Bullaque.
Nuevo comienzo
Si finalmente la infanta Cristina se presenta en el funeral, podría significar el comienzo de una nueva etapa en su vida. Una «reinserción» con una posible segunda parte, la próxima comunión de la infanta Sofía, que se celebrará dentro de unos días. Si bien es cierto que Cristina no podrá acudir a la ceremonia de ninguna de las maneras, pues los tíos no están invitados a la misma, cabe la posibilidad de que asista a la celebración privada posterior.
Lo último en Actualidad
-
La boda que hará hablar a toda la izquierda: Lilith Verstrynge se casa con el ‘rasputín’ de Yolanda Díaz
-
Muere Manuel Arjona a los 58 años, uno de los integrantes de la primera formación de Locomía
-
¿Nuevo capítulo para Orson Salazar? Una terraza, muchas sonrisas y una acompañante que hace saltar las alarmas
-
¡Vota! Luna Llena o Mercurio retrógrado: ¿qué te afecta más?
-
Colate y su hijo en Pedraza, el pueblo del castillo de Santiago Segura, en espera del juicio con Paulina Rubio
Últimas noticias
-
Un incendio en Soneja obliga a evacuar a toda la población de Azuébar (Castellón) por la proximidad del fuego
-
El desayuno de Marta Sánchez para estar en forma a los 60 años: «Tomo dos cafés con leche, zumo, tostada de centeno con pavo y otra con mantequilla y mermelada»
-
Nico Williams es uno más en el último entrenamiento de España antes de Portugal
-
Djokovic también es el más grande en Wimbledon: tumba a Safiullin y rompe el récord histórico de Federer
-
La psicología llega a la conclusión que los niños nacidos entre 1959 y 1970 no se volvieron fuertes debido a una mejor crianza, sino porque aprendieron a controlar esta emoción concreta