El pequeño pueblo de Burgos elegido por la NASA para ver el eclipse: una iglesia del siglo XII y cielo despejado
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Puede parecer sorprendente que una pequeña aldea burgalesa que durante años estuvo prácticamente vacía se haya convertido en uno de los puntos de observación del eclipse solar del 12 de agosto. Sin embargo, la elección de Villalibado por parte de la NASA no es casual. Su ubicación, la tranquilidad del entorno, el horizonte despejado y sus buenas comunicaciones hacen de este rincón de Burgos un lugar especialmente apropiado para una operación científica de alcance internacional.
Uno de los principales motivos es su posición dentro de la franja de totalidad del eclipse. El fenómeno podrá observarse en distintas zonas de España, pero para los científicos era importante encontrar un punto que ofreciera unas condiciones óptimas para instalar sus instrumentos y seguir el eclipse sin obstáculos. Villalibado cumple ese requisito gracias, entre otras cosas, a su situación elevada.
El punto elegido se encuentra junto a la iglesia de San Salvador, un templo románico del siglo XII situado en la parte alta del pueblo. Desde allí existe un horizonte prácticamente despejado, sin edificios ni elementos que dificulten la observación del cielo. Esta característica resulta fundamental para los telescopios que utilizará el equipo científico.

La tranquilidad del lugar es otro de sus grandes atractivos. Villalibado es una localidad pequeña, sin la actividad y el movimiento de una ciudad, algo que permite trabajar con mayor comodidad. La doctora Desiré Whitmore, del Exploratorium de San Francisco, explicó que necesitaban «un lugar tranquilo, con poca gente que pudiera interrumpir su trabajo». El pequeño pueblo burgalés encajaba así con las necesidades de los investigadores.
A las condiciones de observación se suma un aspecto menos visible, pero igualmente importante: las comunicaciones y el suministro eléctrico. La NASA y el Exploratorium necesitan enviar las imágenes captadas por sus telescopios a millones de personas y proporcionar señal a televisiones y agencias de noticias internacionales. Para ello se ha preparado una conexión suficiente y una acometida especial de electricidad que permita mantener funcionando todos los equipos.
El escenario elegido resulta además especialmente singular por su historia. Villalibado llegó a quedar prácticamente abandonado y sus últimos vecinos se marcharon en 1998. El pueblo recuperó posteriormente la actividad gracias al proyecto impulsado por el empresario Juan Ansótegui, que restauró el núcleo y lo convirtió en un complejo de turismo rural. Sus edificios y espacios recuperados permiten ahora acoger a un equipo internacional de científicos.
En estos días, una treintena de investigadores y técnicos de la NASA y del Exploratorium de San Francisco trabajan en el entorno de la iglesia. Han instalado varios telescopios con distintos filtros para captar datos del Sol y seguir su evolución, mientras los equipos informáticos se encuentran en el interior del templo. El dispositivo permitirá preparar una retransmisión internacional que llegará a más de diez millones de espectadores y ofrecerá imágenes del eclipse a televisiones y agencias de noticias de distintos países.