SUBASTA

Lorenzo Castillo subasta 500 piezas de su colección más personal: «Los cuadros son lo que más pesa emocionalmente»

El interiorista pone a la venta casi 500 piezas procedentes de una antigua rectoría asturiana rehabilitada entre el valle del Sella y los Picos de Europa

Cuadros orientalistas, alfombras turcas, porcelanas y mobiliario del siglo XIX forman parte de la exclusiva subasta con la que Lorenzo Castillo busca dar vida a un nuevo proyecto en Asturias

Entrevista a Lorenzo Castillo
(Foto: Lorenzo Castillo)
Javi Fernández

Lorenzo Castillo pone a subasta algunas de las piezas más especiales de su universo decorativo. Muebles, objetos y antigüedades cuidadosamente seleccionadas que condensan años de búsqueda, sensibilidad estética y pasión por los interiores con alma. Son piezas que se encuentran en la antigua rectoría rehabilitada de Lorenzo Castillo en Peruyes, Cangas de Onís, un refugio lleno de historia, carácter y objetos únicos. Será este 27 de mayo. Te contamos todos los detalles.

La mente que ha obrado en lugares como el Hotel Santo Mauro y casas de muchos rostros conocidos ha decidido lanzar una subasta única, de la mano de Bayeu Subastas, en la calle Londres, 58. El contenido de los lotes procede de una antigua rectoría rehabilitada, que se encuentra ubicada en Peruyes, Cangas de Onís. Concretamente situada entre el valle del Sella y los Picos de Europa. Las piezas que han dado vida a la casa son singulares y es que el decorador dio forma, durante años, a una colección ecléctica y, sobre todo, viajera. Con esto nos referimos a que hay elementos procedentes de Turquía, India o Japón. Contará con casi 500 lotes, que incluyen piezas de mobiliario del siglo XIX, pintura inglesa, alfombras turcas y españolas, porcelanas orientales, objetos de plata, arte moderno y una importante colección de unos 25 retratos de diferentes épocas, una de las obsesiones decorativas de Lorenzo.

Casa de Lorenzo Castillo
(Foto: Lorenzo Castillo)

Hace más de 20 años que el decorador no lleva a cabo un evento de estas características y le preguntamos por qué ahora. El interiorista nos responde: «El motivo de celebrar la subasta es que la casa se vendió en el mismo día en el que se puso a la venta. Es un lugar singular y fuera de corriente, por lo que no nos imaginábamos que esto iba a ocurrir. La persona que la adquirió lo hizo por foto. Fue una sorpresa, así que al día siguiente tuve que mandar varios camiones a recoger todo y decidí hacer una subasta», confiesa. «Lo que se compró para esa casa es para esa casa, es decir, alfombras, cuadros, muebles, que se habían adquirido para el espacio y no tenía sentido colocarlos en otra casa. Me pareció divertido vender un lugar entero con todo lo que contenía. Es algo muy raro porque, de normal, los interiores han sido esquilmados y la familia ha retirado lo mejor. Yo no quise llevarme nada, ni un pequeño recuerdo», confiesa.

Hay una cosa que queda clara y es que Lorenzo Castillo tiene una personalidad única a la hora de decorar y, como bien hemos podido saber, los objetos provienen de sus aventuras por el mundo. Por eso le preguntamos cuál destacaría. A ello, el decorador nos responde: «Lo más sorprendente y único es la colección de pintura. Sobre todo porque un artista no pinta dos cuadros iguales. Es trabajo de escuelas europeas, aprovechando que en esa época estuve trabajando fuera. Hay una unidad estética, es decir, las adquisiciones iban con el espíritu de la casa, por época y por estilo», nos cuenta.

Aunque ya nos ha dicho que no se va a llevar ni un recuerdo, porque es algo que no encaja en otros de sus proyectos, queremos hablar con el decorador sobre aquellos que tengan un peso emocional. Esos que alberguen algún recuerdo o un sentimiento que hayan alojado. «Todos tienen el mismo peso emocional, porque se compraron para la rectoría. No destaca ninguno en especial. Quizás lo que más puede pesar, desde mi punto de vista formado en Historia del Arte, son los cuadros, más que cualquier objeto o mueble», confiesa Castillo.

Salón de Lorenzo Castillo
(Foto: Lorenzo Castillo)

Estas suelen ser subastas para especialistas o amantes de la decoración, pero queremos tomar nota sobre la recomendación personal de Lorenzo Castillo y las señales se dirigen hacia la pintura. «En la subasta se va a ver que el género del retrato me gusta mucho y hay piezas únicas. Lo que más raro me parece encontrar en España es esa escuela orientalista, esos cuadros que hay con ese exotismo, con interiores de la Alhambra, de Tánger, del norte de África… Es quizás lo que más destacaría y lo que más pena me da».

Los compradores de subastas son expertos. Se estudian los lotes, miran pieza a pieza y echan el ojo a la que va a ser su próxima inversión. En este caso, si el vendedor fuese el pujante, preguntamos al decorador qué es lo que él adquiriría. «Sería muy complicado. Hay una cosa que hemos descubierto y es que cuando la gente entraba en la casa, se quedaba maravillada al ver el conjunto. Esa es precisamente lo que hace única la subasta. Es como un castillo de naipes, es un todo», nos cuenta. Con eso se refiere a que si coges sólo un mueble o cualquier pieza, ese castillo se cae. Está construido en torno a una idea en general, así que los compradores tendrán que llevar una buena estrategia decorativa. «Hay cerámicas y lámparas preciosas. Hay una colección de bandejas con estilos chinescos, japoneses, orientales e incluso alfombras únicas que vienen de la real fábrica china o persa. Son muy distintas a lo que se ve en el mercado. Si fuese yo el comprador, adquiriría la casa entera».

Cuadros de la casa
(Foto: Lorenzo Castillo)

Preguntamos qué va a hacer con esa recaudación y Lorenzo Castillo lo deja claro: «El fin último de todo esto es realizar lo mismo que hice con la rectoría, en otra casa. Devolver el esplendor y la belleza a otro proyecto y quiero que sea en Asturias. Posiblemente en una casona abandonada, derruida, que tuviera un valor artístico especial. Lo que ocurre con el patrimonio arquitectónico asturiano es que la mayoría está en mal estado, por falta de medios, de interés o miles de razones. No me gusta ver esas casas derruidas y hay que recuperarlas. Quiero hacer el mismo ejercicio con otro espacio», confiesa.

Después de más de 20 años, ahora los amantes de la decoración tienen la oportunidad de adquirir algo de la colección propia de Lorenzo Castillo. Eso sí, lo que nos crea curiosidad es… ¿Cuál será su siguiente proyecto?