El juego de mesa de 20 euros con el que Alcaraz se evade frente a la presión de los torneos
Suma 26 títulos en 34 finales, con un 76,5 % de efectividad en partidos por el título
Fuera de la pista, Alcaraz busca planes sencillos y tiempo con amigos para desconectar
Hay tenistas que se relajan viendo series, otros jugando a la consola… y luego está Carlos Alcaraz, que combate la presión de los torneos como si fuera un espía infiltrado en una partida de faroles. Porque sí: cuando el ruido del circuito se apaga y las raquetas descansan, el prodigio murciano se sienta con sus amigos a jugar a El Embustero, un juego de mesa de risas, sospechas y mentiras piadosas que, curiosamente, dice mucho de su fortaleza mental.
A sus 22 años, el murciano no solo ha revolucionado el tenis con su físico y talento, también con una cabeza impropia de su edad. Expertos en psicología deportiva señalan que su serenidad competitiva es una de sus grandes armas: mantiene la concentración incluso cuando el partido se vuelve una tormenta. No es casualidad. Desde muy joven ha trabajado con especialistas para fortalecer su resiliencia y aprender a gestionar la presión, algo clave en un deporte donde cada punto puede ser un examen público.
Y cuando no está compitiendo, su forma favorita de desconectar no es precisamente el silencio zen, sino algo mucho más terrenal: una mesa, cartas, amigos y un impostor infiltrado. El juego en sí, que cuesta alrededor de 19 euros y se consigue fácilmente en tiendas online, es tan sencillo como adictivo. Todos reciben una palabra secreta… menos uno. Ese jugador debe improvisar para no ser descubierto mientras los demás intentan desenmascararlo con pistas y sospechas. Partidas rápidas, creatividad, intuición y muchas carcajadas. Un entrenamiento mental disfrazado de diversión.
Puede parecer un pasatiempo sin importancia, pero tiene su lógica. El juego exige improvisación, lectura del rival, control emocional y capacidad para engañar sin delatarse. Justo las habilidades que necesita un tenista para sobrevivir a un tie-break bajo máxima presión. Y los números confirman que la mente de Alcaraz funciona con precisión quirúrgica: suma 26 títulos en 34 finales, un 76,5 % de efectividad que lo sitúa por delante, en ese registro concreto, de leyendas como Federer, Djokovic, Borg o Nadal. Sus únicas piedras en el zapato estadístico han sido rivales como Sinner o Djokovic, responsables de varias de sus derrotas por el título.
Fuera de la pista, el joven mantiene gustos sorprendentemente normales: pasar tiempo con amigos, echar una partida al billar, darse algún capricho de comida rápida o escuchar Dale comba de Canelita.
Porque mientras otros buscan fórmulas casi místicas para manejar la presión, Alcaraz parece haber encontrado la suya en algo tan cotidiano como un juego de cartas donde alguien siempre está mintiendo. Y quién sabe: tal vez el verdadero truco del campeón no sea solo su derecha imparable, sino su habilidad para detectar embusteros… incluso cuando están al otro lado de la red.
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