Entramos en casa de Charlene de Mónaco, un palacio en una montaña que hizo soñar a Grace Kelly
Charlene de Mónaco buscó refugió en la misma casa que cautivó a Grace Kelly hace años
En este lugar, conocido bajo el nombre de Roc Agel, los Grimaldi escapan del ojo público y están rodeados por un mar de tranquilidad
Charlene de Mónaco tiene una casa secreta más allá del Palacio Grimaldi, y que también sirvió de refugio a la mismísima Grace Kelly. Conocida bajo el nombre de Roc Agel, esta propiedad se sitúa en la frontera entre Francia y Mónaco. Concretamente, se trata de una finca que combina a la perfección el lujo y la serenidad, cualidades que han conquistado a la esposa de Alberto de Mónaco. Su ubicación, en la zona montañosa de Mont Agel, también suma un punto a favor. Allí, se extiende a lo largo de 60 hectáreas de terreno y con unas espectaculares vistas a la Costa Azul, por no hablar de la granja ecológica de donde provienen los alimentos que se consumen en la casa. Y a eso suman diversas comodidades como piscinas, pistas de tenis y jardines de ensueño.
De ese modo, no sorprende que tanto Charlene como su icónica suegra quedasen completamente prendadas del lugar. Y es que la historia de esta propiedad está muy entrelazada con la historia de los Grimaldi. Tanto es así, que en su momento se convirtió en el nido de amor de Grake Kelly y el príncipe Rainiero III, aunque también fue testigo de una de las mayores tragedias de la familia, cuando la actriz estadounidense perdía la vida en un trágico accidente automovilístico.
«Roc Agel es el lugar donde cerramos la puerta al mundo», eran las palabras que empleaba la madre de Alberto, Carolina y Estefanía de Mónaco para describir su residencia favorita. Aquí, raras veces contaban con servicio y casi no recibían visita. «Era la propia Grace quien cocinaba, cuidaba del huerto, hacía punto y se relajaba confeccionando arreglos florales con hojas secas», aseguran aquellos que la conocían.
La propiedad también les ha servido como vía de escape, ya que Grace y Rainiero escogieron Roc Agel para alejarse del revuelvo mediático, en medio de una etapa bastante convulsa para el Principado. Y es que el entorno resulta ideal para relajarse y desconectar. Justo por eso, Charlene tampoco dudaba a la hora de refugiarse aquí cuando le tocó hacer frente a una grave infección otorrinolaringológica tras un misterioso viaje a Sudáfrica en 2021. Y, a pesar de que todos esperaban que continuase con su recuperación en Palacio, junto a su marido y sus dos hijos, Jacques y Gabriella, ella sorprendía alojándose en esta idílica casa con vistas a las aguas turquesas de la Costa Azul. Eso sí, ella optaba por remodelar algunos espacios por «cuestión de gusto» y así adaptarlos a su estilo. Algo, que conseguía avivar todavía más los rumores de una fuerte crisis en la pareja. Pese a ello, y según afirmaban diversos medios, Alberto de Mónaco se mostraba dispuesto a todo para no perderla y salvar su matrimonio, por lo que terminó aceptando sus condiciones y le daba el espacio que necesitaba.
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